Carlos Eduardo, el heredero del clan Reina

Carlos Eduardo Reina es hijo de una de los clanes más viejos del liberalismo hondureño, conforma la cuarta generación de una familia inmersa en la política. Aunque nunca ha ocupado un cargo de elección popular, en la actualidad es uno de los líderes de mayor aceptación al interior del Partido Libre. En esta entrevista exclusiva para El Pulso, Carlos Eduardo nos habla de sus inicios, de su infancia en Los Laureles, la residencia de su...
Oscar Estradanoviembre 29, 2019

Carlos Eduardo Reina es hijo de una de los clanes más viejos del liberalismo hondureño, conforma la cuarta generación de una familia inmersa en la política. Aunque nunca ha ocupado un cargo de elección popular, en la actualidad es uno de los líderes de mayor aceptación al interior del Partido Libre. En esta entrevista exclusiva para El Pulso, Carlos Eduardo nos habla de sus inicios, de su infancia en Los Laureles, la residencia de su familia, en donde comenzó escuchando las conversaciones que su padre Jorge Arturo y su tío, el expresidente Carlos Roberto Reina, mantenían con otros líderes liberales, en lo público y en lo privado, de quienes dice aprendió lo que ahora califica como su vocación de servicio al pueblo.

«La política ha sido una parte muy importante en la familia Reina. Hay figuras reconocidas a nivel nacional durante muchos años, de diferentes generaciones, que tuvieron una vida muy destacada en la familia. Por ejemplo, mi tío bisabuelo, José María Reina Bustillo fue vicepresidente del presidente Terencio Sierra (1898-1902); mi bisabuelo fue de los fundadores del Partido Liberal y fue Magistrado Presidente de la Corte Suprema de Justicia, se llamaba Antonio Reina Bustillo; su hijo, mi abuelo Antonio Reina Castro, fue el presidente del Partido Liberal durante toda la dictadura de Carías, y también ostentó algunos cargos públicos, siempre con alta dignidad y respeto. De allí sale la generación de mi tío Carlos Roberto y mi padre Jorge Arturo Reina Idiáquez, que es la generación con la que yo me crié y de la que aprendí la política.

En la imagen, al centro Carlos Eduardo Reina, atrás de él Jorge Arturo Reina, segundo de la izquierda a derecha, el presidente Carlos Roberto Reina (1994-1998).


»En la época de Carlos Roberto Reina, los primos de mi generación nos reunimos y creamos una brigada en apoyo a la candidatura de él, que llamamos la brigada de “los gallos de la cuarta generación”, tenía yo unos 22 años.

»La primera vez que yo fui a una actividad política fue con mi papá en 1980. Iba yo a cumplir 10 años y lo acompañé a una actividad en Ojojona. Recuerdo que me gustó mucho y que me dieron café negro sin azúcar. Allí fue mi bautismo en la política, con café negro. Andábamos con un señor, Beto García, un señor gordo que vivía atrás del instituto San Francisco, él era de la comunidad de Santa Ana y nos había llevado. Era un buen hombre, tenía sus taxis y era seguidor de Carlos Roberto y Jorge Arturo Reina. Allí fue mi primer visita.

»La primera vez que yo tengo participación en la política fue en la campaña de la opción B de 1985, donde Carlos Roberto Reina era candidato presidencial, junto a Azcona, a Oscar Mejía Arellano y Efrain Bu Girón. Allí organicé, de mi propia iniciativa, los grupos «pega y pinta». Pegué miles de afiches con mis manos, hacía galones y galones de engrudo para pegar rótulos. Tenía 14 años. Hay un rótulo que está abajo del puente Las Brisas, si venís de la carretera del norte por el bulevar Fuerzas Armadas y te metes en el retorno de Las Brisas, justo abajo del puente vas a ver un «Vota Reina»: ese lo pintaron las manos de Carlos Eduardo Reina en 1985.

»Ya para la campaña general de Carlos Roberto Reina en las elecciones de 1993, lo acompañé a él a nivel nacional. Andaba  yo en mi carro, un Pick Up doble cabina, Toyota 4×4. Él llegaba a veces en helicópteros y al llegar a los lugares no tenía carro, entonces se montaba conmigo. Yo le hacía de chofer, lo acompañaba, estaba pendiente de él.

»La semana de las elecciones (1993) yo asumí la responsabilidad del centro de acopio que está en la colonia Nueva Esperanza, que queda frente al instituto Central Vicente Cáceres. En el campo de futbol que está en la colonia monté un centro de acopio desde el martes antes de las elecciones, allí estuve todos los días prácticamente sin dormir. En ese momento todavía no había voto domiciliario, era sumamente complejo el día de las elecciones porque tenías que transportar a tus militantes y simpatizante a su centro de votación, que era según apellido. Por ejemplo, los Reina votábamos todos en la colonia San Miguel. En ese centro de acopio (en la colonia Nueva Esperanza) se le daba a elector un papelito en donde se le ponía en qué urna le tocaba votar, en qué escuela, en qué colonia y municipio y se le daba un boleto conforme a la ruta que debía tomar, según teníamos organizados los carros que pasaban por el bulevar Fuerzas Armadas en donde pasaban los carros con el color de la ruta que le tocaba y ese carro lo llevaba a su centro de votación y luego lo traía. Era una organización compleja que funcionó.

»Los nacionalistas nos quisieron bloquear y alquilaron todo el transporte público par esas elecciones. Todos los buses estaban parqueados en el estadio nacional sin moverse, pero el voluntariado venció. Miles y miles de Pick Ups movieron a las personas que había que mover y ganamos contundentemente las elecciones.

»Esa noche mi papá nos sacó a todos al jardín, a mi y unos amigos que habíamos llegado a Los Laureles a celebrar la victoria, y no comentó la noticia que en ese momento los astros se habían alineado y Carlos Roberto Reina había ganado la presidencia, haciendo un paralelo con la figura que se dice a veces que hay que esperar a que los astros se alineen para dar el paso a determinada meta u objetivo. Yo recuerdo que luego hubo un acto en el Hotel Plaza San Martín, era una gran algarabía, Carlos Roberto Reina dio la conferencia de prensa y luego se fue al Central Ejecutivo y de allí fuimos caminando miles y miles de personas al parque central a saludar a Francisco Morazán. Al día siguiente hubo una misa en la basílica de Suyapa. Era tanta la afluencia de carros que el bulevar Suyapa desde Emisoras Unidas estaba copado, no se podía avanzar. El triunfo de Reina fue una verdadera fiesta nacional.

Durante la resistencia al golpe de Estado de 2009, Carlos Eduardo Reina fundó Liberales en Resistencia, para hacer frente al gobierno de facto desde las calles. En imagen la manifestación del 5 de julio de 2009.

»La política está en el ADN de la familia. Cuando en una familia el qué hacer principal ha sido una profesión determinada, por ejemplo en las familias de carpinteros, suelen sus hijos y nietos aprender el oficio de sus padres; las familias de artistas lo hacen, también las familias políticas. Sucede que la política requiere muchos sacrificios, y no todo el mundo está dispuesto a pasar por el tamiz de los sacrificios que hay que recorrer en una carrera política.

»Los últimos 10 años, por ejemplo, he tenido que enfrentar persecución, estar encerrado en la Embajada de Brasil, tener que visitar todo el país y todo eso se hace con los recursos de la bolsa de uno. Cada gira que se hace, cada llenada de tanque (de combustible), cada noche que se paga en hoteles y alimentación de uno y de los que andan con uno. Es una carrera que no es fácil, solo el que tiene vocación lo hace.

»No he pensado en abandonar la política, no se qué haría. Siento que dejaría de tener sentido mi vida. Yo decidí darle este sentido desde el año 2000, después de andar 15 años apoyando a mis mayores. Ese año decidí seguir este camino, hice muchos cambios en mi vida, por ejemplo dejar de beber. Yo tenia problemas con el alcohol y si no hubiera dejado de beber no hubiera podido arrancar ninguna carrera de ningún tipo. Desde entonces decidí también que yo iba a ser Carlos Eduardo, que sería conocido por mi propio perfil y no porque era el hijo de alguien o sobrino de alguien. Uno debe hacer valer su propia personalidad en la lucha política, estar sujeto a capital político de los ancestros es depender de alguien y yo deseo tener mi propio nombre, deseo que el pueblo hondureño me reconozca como una persona que tiene sus propios méritos, pero que está emparentada con personalidades que solo me llenan de orgullo.

»Ser sobrino de un presidente como Carlos Roberto Reina, que subordinó a las Fuerzas Armadas sin disparar un tiro, con un inmenso talento político, ayudado por mi padre Jorge Arturo, me llena de honor.

»Yo recuerdo el día de la toma de posesión de Carlos Flores, que fuimos al estadio. Me llena de emoción la forma cómo los que estaban en el estadio despidieron a Beto Reina, con una apoteósica aplaudida, era lindo ver el reconocimiento del pueblo a un hombre que fue honrado, justo, cabal y valiente. Eso aspiro yo, en algún momento sentirme satisfecho en mi vida, de haber hecho lo correcto, haber honrado a mi padre y a mi madre, siendo en una persona de bien.

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EL CLAN DE LOS REINA

»Es difícil estar a la altura de hombres de la magnitud de mi padre y mi tío, Jorge Arturo Reina, reconocido como el líder mas importante de la izquierda hondureña de los años setenta y ochenta, ilustrado académico, ex rector de la UNAH que hizo de ella un templo del saber y la razón, que lamentablemente luego cayó en manos de los conservadores que hicieron de ella un centro de activismo político para el Partido Nacional, dejando la razón, el saber y la ciencia al va y ven de las mezquindades de los intereses políticos; y Carlos Roberto Reina, un hombre que hizo más grande a Honduras, que representó al país en La Haya y ganó, y Honduras creció en 400 km cuadrados. Hay que recordar eso, que hay hombres que lucharon por engrandecer a la patria y él la engrandeció tanto en dignidad como en kilómetros.

»Pienso en una candidatura presidencial, está planteado eso, pero dependerá de las coyunturas, aunque yo ya estoy listo. Creo que hoy la Revolución Moral es más urgente que en aquel tiempo de Carlos Roberto Reina, en aquel momento la Revolución Moral agarra fuerza porque el pueblo estaba ofendido de los niveles de corrupción del gobierno anterior a él, pero hoy, después de casi 30 años, los niveles de corrupción que tenemos en este gobierno, en esta administración nacionalista, son cien veces más grandes que lo que había en el gobierno de Callejas. Ninguna nación se desarrolla con la corrupción que pasamos en Honduras. Necesitamos contenerla, controlarla y llevarla a los tribunales. Eso no lo hace el presidente de la República, el presidente genera las condiciones para que funcionen las instituciones del país y eso estoy comprometido a hacerlo en cualquier trinchera que me toque.

»Sobre la famosa Libreta de la Cuarta Urna. Ves esa mochila que está allí, yo siempre he andado una mochila. Un día había toque de queda y yo tenía que irme a Nicaragua, me fui por la carretera del sur, a San Marcos de Colón, allí había un grupo de compañeros esperándome, que nos iban a guiar por la montaña para llevarnos a Nicaragua y caer a Somoto. Dejé mi mochila en el carro, generalmente lo que ando allí son libros, la computadora y mi libreta de apuntes. Andaba lápices, unos medicamentos de alergia. Cuando yo me voy, el carro regresa a Tegucigalpa con un motorista y lo paran en un retén, allí lo revisan, preguntan de quién es el carro, el motorista dice que de Carlos Eduardo, allí lo revisan aún mas y me robaron la mochila con todo y computadora. Andaba un libro de La Historia me absolverá, la Constitución de la República, varias cosas y en esa libreta de apuntes andaba una serie de necesidades que tenía la resistencia. Habíamos creado una forma de recaudar fondos para las marchas de la resistencia, el derecho que nos da la constitución en el artículo 3 yo lo estaba aplicando. Estábamos luchando pacíficamente para resistir ante un golpe de Estado y una dictadura que se había instalado. Movilizamos gente. Los primeros días lo costee de mi propio bolsillo, cuando me quedé sin dinero comenzamos a buscar para conseguir recursos para mantener el audio. Se gastaban más o menos 15,000 lempiras diarios, aquí en las manifestaciones de Tegucigalpa. Me roban todo y cuando estoy en Nicaragua aparece la noticia que están presentando la libreta como prueba de que (la resistencia) estaba siendo financiada, dijeron, por la FARC y yo ni conocía Colombia.

De izquierda a derecha: Xiomara Castro de Zelaya, Manuel Zelaya Rosales y Carlos Eduardo Reina. Atrás de él se puede ver a la ex canciller del gobierno del Poder Ciudadano, Patricia Rodas.


»Todo lo que yo hice en 2009 lo volvería a hacer, porque me siento profundamente orgulloso de haberme decidido a entregar mi voluntad a luchar por recuperar la democracia, por defender la legalidad y el gobierno democrático de Manuel Zelaya Rosales. Nos persiguieron, intentaron capturarme, hicieron el escándalo, hicieron escarnio con mi nombre diciendo cualquier cosa; todavía los call center del Partido Nacional me atacan diciéndome que los dólares de la libreta, a mi no me quitaron un solo dólar, era una libreta de apuntes. Todo lo volvería a hacer y probablemente con la experiencia que tengo ahora lo haría mejor.

»Valió la pena. Uno necesita en la vida enfrentar dificultades para crecer. Me quisieron capturar, me les escapé dos veces, me reí de ellos las dos veces, porque me di cuenta que eran realmente incompetentes. Un día me encuentro en un hotel al general Romeo Vazquez, nos dimos la mano y conversamos un momento, allí le dije “usted me mandó a capturar”. “No, solo era para meterle miedo, pero usted es valiente”, me dijo. Cuando uno está convencido de lo que hace, la convicción lo mueve.

»He temido por mi vida, en la Embajada de Brasil, nos iban a matar y yo estaba dispuesto a morirme. Yo estaba dispuesto a defender al presidente Zelaya si entraban a capturarlo y a asumir las consecuencias que eso trajera.

»Yo soy el hijo menor de mis padres Jorge Arturo y Alicia García, yo por alguna razón siempre disfruté la compañía de mi padre, siempre estaba con él en todo momento. Siempre que llegaba alguien a visitarlo allí estaba yo, a la par, escuchando las conversaciones. Recuerdo cuando Mel Zelaya salió electo diputado por primera vez, en 1986, él llegaba con frecuencia a hablar con Jorge Arturo porque somos parientes, el papá de Mel y el papá de Jorge Arturo eran primos. Llegaba Mel a hablar y allí estaba yo siempre, escuchando. Sin duda esa es una escuela en la cual uno aprende muchas cosas.

»Siempre he buscado acercarme a personas de las que puedo aprender y en los últimos 10 años al lado del presidente Zelaya he aprendido mucho, el se ha convertido en una especie de hermano mayor, él es una persona a la que admiro mucho y a quien agradezco que haya señalado un camino alternativo para este país, un camino de construir una democracia participativa, que es lo que seguimos intentando construir.

»A mí lo que me motiva no es ser presidente, ni siquiera he sido diputado; a mí lo que más me motiva es andar con la gente. He conocido lugares tan bellos en el país que de otra forma no la hubiera conocido. He escuchado de mi pueblo tanta sabiduría que si nunca me hubiera dedicado a la política no la habría escuchado. Es una vocación que creo yo que mi padre también sentía, y mi abuelo y mi bisabuelo, y espero que siga generaciones en el futuro que estén dispuestos a luchar por cambios democráticos.

»Ninguno de mis parientes ha apoyado dictaduras o golpes de Estado. Siempre hemos luchado por la democracia, hemos estado al lado del pueblo en los procesos pacíficos y hemos sido siempre impulsadores de los cambios que generen bienestar para la mayoría.

»En la historia de la humanidad han habido dos posturas siempre, los que quieren cambios y los que los quieren evitar, desde la revolución francesa para acá se estableció el término de Derecha e Izquierda. Ya en el siglo XX surge otro debate, de socialista o capitalista. Yo estoy a favor de los cambios, en la dimensión más prolongada de la Historia, yo estoy en la izquierda democrática y considero que el socialismo democrático es el sistema que puede desarrollar nuestro país y lograr que vaya desapareciendo los inmensos niveles de desigualdad que generan tanta convulsión, tanta crisis y tanta injusticia.

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»Para mí el proceso de la Resistencia es el momento más revolucionario que ha habido en Honduras, en donde más gente participó por una causa democrática revolucionaria, y fui protagonista de ese momento. Fui fundador de Liberales en Resistencia, para que el liberalismo no cargara con la responsabilidad de los traidores que dieron el golpe. La base liberal nunca fue golpista. Por eso construimos liberales en Resistencia y esa es la base de lo que es ahora el partido Libertad y Refundación.

»Ahora no regresaría al Partido Liberal, la vida avanza hacia adelante, no hacia atrás. Esa es una etapa ya superada. Lo que sí considero que debemos construir es una alianza, un espacio de encuentro con sectores democráticos de ese partido que podrían ser compañeros nuestros en una lucha por refundar la patria, por cambiar la realidad que vivimos.

»Mi primer voto en mi vida fue por Carlos Flores, lo raro es que fue en unas elecciones internas en donde (también) estaba compitiendo Beto Reina, en 1988. Qué pasó, el M Lider, el movimiento que mi papá quedó dirigiendo cuando Carlos Roberto Reina se fue a La Haya a defender a Honduras, decidió hacer una alianza política con Carlos Flores y ya hecha esa alianza con él, el ingeniero Azcona y un grupo de liberales fueron a La Haya y convencieron a Carlos Reina que lanzara su candidatura, pero nosotros ya estábamos en una alianza con Carlos Flores. Mi padre dijo, “a donde pongo mi firma pongo mi honor” y nos mantuvimos en la alianza con Flores.

»Esa alianza de Jorge Arturo Reina y Carlos Flores tuvo frutos, dio dos gobiernos, el de Carlos Reina y el de Carlos Flores. En ese ínterin yo conocí a la hija de él, estuvimos casados ocho años y tuvimos dos hijos, Carlos Eduardo y Sofía Isabel, ahora de 26 y 21 años. Con Carlos Flores no tenemos una relación cercana, nos vemos en asuntos que tiene que ver con los niños, pero yo le agradezco y le agradeceré siempre el papel de abuelo que ha tenido con ellos, ha sido extraordinario. Eso yo no puedo más que agradecérselo, a pesar que podamos tener diferencias en las visiones políticas.

»Amo mucho a mis hijos mayores, al igual que a mis hijos menores José Eduardo y Carlos Roberto que tengo con mi esposa Daisy Rodas, ellos saben que su papá es un revolucionario, que su papá lucha por lo que cree y respetan mucho lo que yo hago».


Entrevista facilitada por Fernando Destephen para El Pulso.

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