NUESTRA RESISTENCIA A SER COLONIA IMPERIAL

Por Óscar Esquivel A raíz de las protestas en Puerto Rico, varias personas han comparado la lucha del pueblo hondureño con la protesta que llevaron a cabo durante varios días los puertorriqueños, exigiendo la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló. Estas exigencias fueron escuchadas por el mismo gobernador, quien  interpuso su renuncia y pretendió colocar en su lugar a Pedro Pierluisi. El objetivo no se logró puesto que el Tribunal Supremo de Puerto Rico declaró inconstitucional...
Invitadoagosto 13, 2019

Por Óscar Esquivel

A raíz de las protestas en Puerto Rico, varias personas han comparado la lucha del pueblo hondureño con la protesta que llevaron a cabo durante varios días los puertorriqueños, exigiendo la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló. Estas exigencias fueron escuchadas por el mismo gobernador, quien  interpuso su renuncia y pretendió colocar en su lugar a Pedro Pierluisi. El objetivo no se logró puesto que el Tribunal Supremo de Puerto Rico declaró inconstitucional su nombramiento. Wanda Vásquez fue nombrada gobernadora de Puerto Rico como resultado de las protestas, que materializaron la salida del ex  gobernador Ricardo Rosselló.

La chispa que encendió el furor de las protestas fue la filtración de mensajes xenófobos y sexistas del entonces gobernador. Algunos analistas han dicho que las protestas también ocurrieron por la forma en que el pueblo puertorriqueño ha sido tratado históricamente por los gobiernos estadounidenses. En particular, cabe resaltar la grave carencia de asistencia por parte del gobierno estadounidense a Puerto Rico tras el paso del Huracán María, que nos brindó la tragicómica imagen del supremacista blanco Donald Trump lanzando rollos de papel higiénico a las multitudes necesitadas.

Las protestas en esa colonia gringa no dejan de ser importantes en la lucha de los pueblos latinoamericanos para que los pobres de la patria grande alcancen mejores estadios de desarrollo. Ahora bien, de ahí a comparar la lucha que se libra en Honduras con la de Puerto Rico hay enormes diferencias. Las protestas que se dieron en Puerto Rico fueron contra un gobernador por mensajes xenófobos, no por corrupción, fraude electoral, vínculos con el narcotráfico, como sí ocurre en Honduras en relación a quien ocupa la titularidad del Poder Ejecutivo. La lucha en Honduras no ha sido de dos semanas, sino que lleva ya de forma permanente más de diez años. La protesta en la isla no fue reprimida con gases lacrimógenos, mientras que en Honduras hemos vivido asesinatos, prisión, exilios e inimaginables violaciones de todo tipo.

No pretendemos descalificar la lucha en Puerto Rico; que ya empiecen a mover sus cadenas de forma masiva es un gran avance. Esperamos que el golpeteo del acero les haga comprender su condición y se lancen hacia la independencia del imperialismo norteamericano. Esta condición colonialista la compartimos con Puerto Rico, a pesar que nos negamos a reconocerla. Puerto Rico es colonia de los estadounidenses de hecho y derecho. Los hondureños,  oprobiosamente, lo somos en la práctica. Vivimos sometidos en esta condición indigna cuya evidencia se revela cada día, al ser en las cortes imperialistas que se decide el futuro de Honduras. Esto, sin embargo, no es por falta de lucha o sacrificio del pueblo hondureño. Que no se diga que los hondureños no han dado la batalla, que no se diga que los hondureños no han estado a la altura del momento histórico. No obstante, no ha sido fácil luchar contra el imperialismo más sanguinario de todos los tiempos; no ha sido fácil librar una batalla desigual de un pueblo desarmado contra tres ejércitos. No ha sido fácil luchar contra politiqueros y empresarios mediocres; no ha sido fácil luchar contra dirigentes religiosos ajenos al mandato cristiano; no ha sido fácil luchar contra medios de comunicación mercenarios.

La lucha del pueblo hondureño –sin menosprecio de la de otros pueblos– es una batalla titánica. Cada día que pasa, se forma una consciencia colectiva a nivel nacional, tan necesaria para lograr una verdadera victoria. La dignidad hondureña, más primaria que los bonos soberanos, se libra en las calles, se libra a nivel internacional. ¡Es una lucha épica que va más allá de derrocar a un peón!

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