LA ANUNCIADA PRIVATIZACIÓN DE LOS ESTADIOS

La Fundefut es una fundación cuyos propietarios son los dueños del Olimpia y Motagua, quienes pretenden quedarse con el Estadio Nacional Tiburcio Carias Andino bajo la figura de concesión por 20 años, con el pretexto que las instalaciones se encuentran en deterioro y que la fundación en cuestión se encargará de remodelarlo. Es el mismo guión que se ha aplicado para privatizar lo público: descuidar los bienes que son de todos para luego justificar que pasen...
Invitadojunio 20, 2019

La Fundefut es una fundación cuyos propietarios son los dueños del Olimpia y Motagua, quienes pretenden quedarse con el Estadio Nacional Tiburcio Carias Andino bajo la figura de concesión por 20 años, con el pretexto que las instalaciones se encuentran en deterioro y que la fundación en cuestión se encargará de remodelarlo. Es el mismo guión que se ha aplicado para privatizar lo público: descuidar los bienes que son de todos para luego justificar que pasen a manos privadas. Es de hacer notar que cuando se habla de los dueños de los clubes deportivos Olimpia y Motagua nos referimos a una cúpula económica, y no a los aficionados de ambos equipos.

Los clubes deportivos Olimpia y Motagua son instituciones privadas dedicadas al negocio del futbol, y han sido incapaces de tener sus propios estadios a pesar de las cantidades millonarias que ese negocio les ha generado. Han sido “vivos” en no invertir en sus propias instalaciones deportivas, ya que ahí está el gobierno a través de la CONAPID que les otorga el uso gratuito de las instalaciones públicas. La mencionada fundación, según un medio de comunicación escrito, viene haciendo negocios con el estadio desde hace 6 años, entre los que se conocen el arrendamiento de los palcos, la venta de refrescos y cervezas, el alquiler de las cafeterías, alquileres vallas publicitarias,  y otros. Por todo esto, Fundefut hace un pago único de 6 millones de lempiras a la CONAPID.

Hasta donde se ha investigado, los únicos que conocen sobre la pretendida concesión de los estadios son el Secretario de la Presidencia, Ebal Díaz, y el correspondiente subsecretario Feryd Bascha. Según lo anunciado, el contrato se enviará al Congreso Nacional para su aprobación a través del diputado del Partido Nacional Jaime Villegas. Este ex jugador de la liga nacional manifestó en ocasiones anteriores que todos los estadios deberían ser entregados a los clubes de cada ciudad. La mencionada remodelación se hará mediante un préstamo, en el que el mismo gobierno fungirá como aval del proyecto por medio de CONAPID.

Hace un par de días se dieron una serie de discrepancias en Olancho a raíz del estadio de ese departamento, cuando uno de los equipos de fútbol de la zona pretendió utilizar las instalaciones pero fue desautorizado por otro equipo. Este tipo de inconvenientes continuarán ocurriendo mientras se sigan dando este tipo de negocios con bienes que son de todos. Otro de los temores que ha despertado este pretendido negocio es que después sean objeto de los mismos ardides otras instalaciones deportivas, como la Villa Olímpica, por ejemplo. Las cúpulas del Olimpia y el Motagua cuentan con los recursos económicos propios para construir sus propios estadios. El gobierno a través de CONAPID puede, con los ingresos percibidos, remodelar el estadio. También hay gobiernos amigos que están dispuestos a colaborar con el deporte nacional, como China, que en 2011 construyó un estadio de primer mundo en Costa Rica, sin que este país haya invertido un colón.

Lamentablemente, como a este país pareciera que algunos únicamente lo conciben para  sangrarlo por todos sus costados, reproduzco unas palabras acreditadas al intelectual portugués José Saramago: “ Que se privatice Machu Picchu, que se privatice Chan Chan, que se privatice la Capilla Sixtina, que se privatice el Partenón, que se privatice Nuno Gonçalves, que se privatice la catedral de Chartres, que se privatice el Descendimiento de la cruz de Antonio da Crestalcore, que se privatice el Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela, que se privatice la cordillera de los Andes, que se privatice todo, que se privatice el mar y el cielo, que se privatice el agua y el aire, que se privatice la justicia y la ley, que se privatice la nube que pasa, que se privatice el sueño, sobre todo si es diurno y con los ojos abiertos. Y, finalmente, para florón y remate de tanto privatizar, privatícense los Estados, entréguese de una vez por todas la explotación a empresas privadas mediante concurso internacional. Ahí se encuentra la salvación del mundo… Y, metidos en esto, que se privatice también a la …. que los parió a todos.”

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