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Honduras anuncia primeras iniciativas de inversión para construcción de las ZEDES

El pasado 25 del presente, el Secretario del Consejo de Ministros, Ebal Díaz, informó que «muy pronto se informará sobre las primeras iniciativas de inversión para la construcción de las primeras ZEDE» en ciertos puntos del país. Se adelantó que los inversionistas son nacionales.

Las iniciativas que se presentarán tienen como finalidad la construcción de las primeras Zonas Especiales de Desarrollo (ZEDES) en Tegucigalpa, San Pedro Sula, La Ceiba, Islas de la Bahía, y El Progreso. Las primeras tres se construirían en Tegucigalpa.

Las propuestas serán enviadas al pleno del Congreso Nacional, quienes después de conocer y discutir las propuestas determinarán la aprobación o no de las mismas.

El establecimiento de las ZEDE ha sido uno de los temas de mayor controversia en los últimos años. La opinión pública está dividida. Un sector de la sociedad cree que la instalación de las mismas traerá desarrollo por la “masiva creación de empleo” que pregonan sus impulsores. Otros piensan que es una violación a la soberanía de la nación por la “independencia” que tendrán.

Las ZEDE son «áreas de tratamiento diferenciado en función de objetivos territoriales específicos, entre los que prevalecen el aprovechamiento de recursos naturales para la expansión productiva y la generación de empleo con fines desconcentradores. Es un instrumento para impulsar a corto plazo el desarrollo socio-económico de aquellas áreas cuyas características físico naturales, geopolíticas, condiciones de habitabilidad y potencialidades de desarrollo delimitadas por el Ejecutivo Nacional».

El gobierno asegura que el Programa de Zonas Especiales está orientado a dinamizar el desarrollo de manera integral y sustentada sobre la base territorial, económica, social, ambiental, político-institucional e internacional.

Sus objetivos específicos serán orientados a: Fomentar, impulsar y reactivar el desarrollo de actividades productivas agrícolas, turísticas e industriales que contribuyan a impulsar y estabilizar el crecimiento poblacional; rescatar y mejorar la infraestructura de apoyo al productor agrícola: sistemas de riego, vialidad, centros de atención al productor, instalación de pequeñas agroindustrias; financiar rubros bandera; y capacitar al recurso humano en materia de agricultura, turismo e industria.

Las dudas sobre la veracidad de estas explicaciones son muchas. Los gobiernos deberán otorgar una importante cantidad de beneficios a quienes inviertan, todo con la intención de “incentivar” la inversión y la productividad de las regiones de desarrollo.

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Algunos expertos sostienen que en realidad las ZEDE son una trampa del neoliberalismo. Recuerdan que ya en el siglo XX los gobiernos hondureños comprometieron al Estado con enormes concesiones al capital extranjero, y que Honduras “atrajo” la inversión extranjera por su fama de mano de obra barato y exenciones de impuestos.

¿Serán las ZEDE los nuevos centros mineros, los nuevos campos bananeros?, ¿ese maravilloso mundo que presentan las ZEDE serán una ilusión?, la experiencia de ver la economía extranjera con recursos y mano de obra de hondureña sin que esa desarrollo haya mejorado la condición del país ni sus trabajadores, nos hace dudar seriamente.

En los siglos XIX y XX floreció una gran economía minera y bananera en Honduras, pero no fue una economía hondureña.

La Ley Orgánica de las ZEDE considera que la creación de las ZEDE tiene como propósito generar fuentes de empleo que garanticen oportunidades de desarrollo en el sector salud, educación, infraestructura, seguridad pública, entre otros.

Pero decreta que las mismas «son parte inalienable del Estado de Honduras, sujetas a la Constitución de la República al Gobierno Nacional en los temas relacionados a soberanía, aplicación de la justicia, territorio, defensa nacional, relaciones exteriores, temas electorales, emisión de documentos de identidad y pasaporte, conforme a los establecido en el artículo 329, párrafo séptimo de la Constitución de la República.

Según autoridades del gobierno, se trata de desarrollar la industria, la producción y el comercio para mejorar de esa manera la calidad de vida de los hondureños. Al escucharlo de esa forma, el plan suena fantástico. Pero la cruda realidad que los índices de pobreza y desarrollo humano del país son alarmantes. Honduras es una de las naciones más pobres y con menos desarrollo humano del mundo occidental.

El panorama general del Informe de Desarrollo Humano  (PNUD, 2016), sitúa a Honduras en el puesto 130 de desarrollo humano. Y cada año hay más pobres.

Entonces, ¿Qué son las ZEDE en Honduras? Las ZEDE tienen personalidad jurídica y están autorizadas a establecer sus propias políticas y normativas, con el propósito crear condiciones que permitan al país la inserción en los mercados mundiales bajo reglas altamente competitivas y estables.

Las mismas podrán crearse con el objetivo de desarrollar:

  • Centros Financieros Nacionales o Internacionales
  • Centros Logísticos Internacionales,
  • Ciudades autónomas,
  • Cortes Comerciales Internacionales,
  • Distritos Especiales de Inversión,
  • Distritos Energéticos Renovables,
  • Zonas Económicas Especiales,
  • Zonas sujetas a un Sistema Jurídico Especial,
  • Zonas Agroindustriales Especiales,
  • Zonas Turísticas Especiales,
  • Zonas Mineras Sociales,
  • Zonas Forestales Sociales
  • Cualquier otro régimen especial que incluya una combinación de varios de estos regímenes para procurar el desarrollo de las inversiones bajo modelos incluyentes.

Las ZEDE gozarán de autonomía funcional y administrativa, incluyendo las funciones, facultades y obligaciones que la Constitución y las leyes le confieren a los municipios. Contarán con tribunales autónomos e independientes con competencia exclusiva en las mismas, los que podrán adoptar sistemas o tradiciones jurídicas de otras partes del mundo, debiendo garantizar  los principios constitucionales de protección a los Derechos Humanos.

«Los actos y contratos que se celebren o emitan dentro de la ZEDE tendrán plena vigencia en el resto del país y en el extranjero de conformidad a los estatutos de reciprocidad. Así mismo, podrán establecer obligaciones dentro y fuera del país, aclarando que el estado de Honduras no servirá de aval, es decir, que no es responsable en ninguna forma de las deudas o compromisos financieros que sean adquiridos. Tendrán la libertad de adoptar las mejores prácticas que consideren adecuadas para lograr cumplir con el objetivo de lograr el desarrollo y atraer las inversiones y talentos nacionales e internacionales».

Las ZEDE están obligadas a publicar su normativa interna por los mecanismos que ellos mismos determinen, exceptuando en aquellos casos que la normativa deba ser aprobada por el Congreso. También deberán publicarla en el Diario Oficial La Gaceta.

La Normativa que regirá las ZEDE tendrá la siguiente jerarquía:

  • La Constitución de la República.
  • Los tratados internacionales en lo que sean aplicables:
  • La Presente Ley Orgánica de las ZEDE.
  • Las leyes nacionales aplicables:
  • La normativa interna emanada de las autoridades de las ZEDE o incorporada por las mismas.

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Todas las personas en las ZEDE son iguales en derechos y obligaciones, sin discriminación de ninguna naturaleza y tendrán la obligación de respetar a sus semejantes, a la sociedad, a la humanidad, conforme a la legislación aplicable.

Para tal efecto se podrán establecer convenios de convivencia ciudadana con las personas que libremente deseen habitar o residir en su jurisdicción. Así mismo, estarán obligadas a crear espacios públicos con las condiciones necesarias para que los residentes se manifiesten pacíficamente en defensa de sus derechos sin afectar en ninguna forma los derechos de terceros. Las ZEDE deben garantizar en todo momento la continuidad de los servicios públicos y el uso de las vías y medios de comunicación.

Contarán con un Tribunal de Protección de los Derechos Individuales, para amparar a sus habitantes contra las violaciones a sus Derechos Fundamentales. Estará integrado por cuantas personas decida el Comité de Adopción de Mejores Prácticas.

Las ZEDE serán responsables de resarcir las indemnizaciones a las que eventualmente sea condenado el Estado de Honduras por las violaciones ocurridas dentro de su jurisdicción y a acatar recomendaciones y medidas precautorias o disposiciones dictadas por los organismos internacionales de Derechos Humanos.

La propiedad del suelo donde están asentadas las ZEDE creadas en zonas de baja densidad poblacional deberá pasar gradualmente a ser propiedad del Estado y será administrada en su nombre por las ZEDE. Cuando esto ocurra, la ZEDE podrá expropiar previa indemnización a los propietarios de las mismas. El justiprecio será determinado en base a los valores referenciales de mercado de bienes de igual calidad que se encuentren fuera de esa jurisdicción.

Todos los inmuebles comprendidos dentro del ámbito espacial de competencia de la ZEDE pueden ser incorporados al régimen por expropiación, compra o asociación con propietarios interesados en ser parte de los mismos. En caso de presentarse oposición a la venta o asociación, el gobierno de la ZEDE podrá expropiar el inmueble consignando el valor del mismo.

Podrán expropiarse por causa de utilidad o necesidad pública de los bienes que consideren necesarios para el desarrollo o expansión de las mismas. La oposición al justiprecio que se determine debe hacerse por medio de arbitraje y no podrán imponerse medidas precautorias que impidan o detengan el proceso de expropiación.

Están obligadas a garantizar los derechos laborales de los trabajadores según los tratados internacionales suscritos y las disposiciones que emanen de los organismos internacionales, como la OIT. Se utilizaran mecanismos de conciliación y arbitraje para la solución de conflictos. Y Se prohíbe a los patronos emplear menos del 90% de trabajadores hondureños y pagar a éstos menos del 85% del total de los salarios que se devenguen.

¿Se convertirán las ZEDE en los nuevos emporios económicos del capital extranjero (o nacional) que sólo beneficie a los inversores y políticos como sucedió en el pasado con las minas y los campos bananeros?, la historia lo contará mejor.