BUKELE Y LA FRAGMENTACIÓN DEL SISTEMA

“Hemos pasado la página de la postguerra.” Pasados unos minutos de las 9 de la noche, Nayib Bukele salió de un salón del hotel Sheraton en San Salvador, caminó, sonrió, buscó el mejor ángulo para besar a su esposa celebrar y volver a saludar. Su sonrisa era amplia. Subió las dos gradas que separaban el suelo alfombrado del salón a la tarima: fondo azul marino, una golondrina blanca encerrada en un círculo junto a la...
Fernando Destephenfebrero 9, 2019

“Hemos pasado la página de la postguerra.”

Pasados unos minutos de las 9 de la noche, Nayib Bukele salió de un salón del hotel Sheraton en San Salvador, caminó, sonrió, buscó el mejor ángulo para besar a su esposa celebrar y volver a saludar. Su sonrisa era amplia. Subió las dos gradas que separaban el suelo alfombrado del salón a la tarima: fondo azul marino, una golondrina blanca encerrada en un círculo junto a la layenda: Hagamos Historia.

Bukele subió, antes de hablar tomó una selfie, ¡SÍ SE PUDO!, ¡SI SE PUDO¡ gritaban los simpatizantes. Él no dejaba de sonreír. Al fin se acercó a los micrófonos y se anunció como el presidente electo de El Salvador.

Bukele fue elegido por 1,388,009 personas que votaron por él, equivalen al 53 por ciento del padrón electoral salvadoreño, mientras que la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) logró el voto de 831,726 o sea el 31 por ciento y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) alcanzó los 377,404, el 14 por ciento, su segunda derrota. La primer derrota del FMLN fue en las elecciones legislativas del año 2018 con 521,257 votos, ese fue el primer aviso. El domingo 3 de febrero se acabó el ciclo para el efemelenismo y comenzó la “revolución” de Nuevas Ideas, el movimiento de Bukele.

Fotografía: Nincy Perdomo


La frontera de El Amatillo es pequeña, solo cabe un poco de desorden pero, nada más allá de lo típico de un lugar de paso.

El lado de Honduras es despreocupado, el registro no es obligatorio, en el lado salvadoreño sí es obligatorio, en ambos lados hay cambistas de dinero, niños o adultos pidiendo una moneda, calor húmedo, venta de comida, mototaxis que van y vienen de país a país como el transito normal de una integración, bicicletas acondicionadas para llevar a dos o tres personas sentadas al frente, es una construcción rústica de hierro y madera, un asiento, un techo, un piloto pedaleando.

Pasando el registro fronterizo y avanzando por Santa Rosa de Lima el ambiente político es pobre, casi triste, las pocas banderas que hay ondean con el poco viento que sopla: FMLN, ARENA, GANA (o Bukele o Nuevas Ideas)

El Salvador se acercaba a una elección presidencial en la que nadie quiere vaticinar nada.

Tal vez por la costumbre de las elecciones estilo Honduras: conflictos, golpes, denuncias de fraude, gases, escándalos, muertes, ver un ambiente tan sereno sea difícil de digerir para nosotros.

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En las afueras del El Centro Internacional de Ferias y Convenciones (Cifco), en la avenida La Revolucion 222, San Salvador, los partidos más grandes: FMLN, ARENA y GANA tienen sus carpas (canopis). GANA tiene música que le llama la atención a la juventud; electrónica, reguetón personalizado; el FMLM: Los Guaraguao y Carlos Mejía Godoy, quizá porque siguen pensando en la lucha de los ochentas y ARENA tiene banderas y su imagen. No hay música.

En una carpa del FMLN un banner carga con la leyenda: Justicia Social, un joven que vende internet de Digicel, lo lee y mientras lo hace ríe soplando la risa hacía afuera como quien suspira y saca algo desde su estomago, criticando así la realidad: si tuviera justicia social su trabajo sería más regulado y tendría beneficios de ley.

Elecciones presidenciales El Salvador 2019, el FMLN se colocó como la tercera fuerza política, detrás de ARENA, derrotados por Nayib Bukele a quien expulsaron del Frente. Foto: Nincy Perdomo.


El ambiente es incierto el viernes 4 de enero en San Salvador.

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La casa donde funciona la Oficina de Asuntos Estratégicos de la Alcaldía de Santa Tecla es así: un guardia con un fusil galil protege la entrada. Desde su pequeño escritorio que es su reino, se pone de pie para saber quién se acerca, le decimos que tenemos una cita con Roberto José d´Aubuisson Munguía, hijo de Roberto d’Aubuisson Arrieta, fundador del Partido Alianza Republicana Nacionalista, en 1983 fue presidente de la Asamblea Constituyente en 1983 y acusado de ser el autor intelectual del asesinato de Monseñor Óscar Romero. Entramos, esperamos.

A pesar de ser una casa con un estilo hacienda, ventanas por todos lados, con luz natural, un jardín y un silencio muy respetuoso, se siente un lugar vacío y solitario, las voces de los que están parecen murmullos encerrados en cajas de mármol, ecos.

Esperamos a Roberto d´Aubuisson hijo, Beto, como se escucha que le dicen, avisa que se ha retrasado en San Salvador.

La oficina: techo de madera barnizada, paredes blancas, una sala convertida en recepción en la que dos empleadas hojean un catálogo de compras, mientras susurran sus risas para no interrumpir el silencio, dos salas más, un espacio con una mesa antes del cuarto convertido en oficina donde se le hará la entrevista a Roberto. Ahí colgado como símbolo de poder un dibujo del mayor Roberto d’Aubuisson (a quien señalan de mandar a matar al santo salvadoreño Monseñor Oscar Romero). En el dibujo, d´Aubuisson está con ojos inclinados hacia arriba en 90º y una sonrisa que no se termina de formar, parece más un símbolo de incertidumbre, ARENA en cambio representa a la oligarquia que no quiere perder sus privilegios como me dirá alguien, su grito de guerra aún exalta al mayor d’Aubuisson y repudia al comunismo: ¡PATRIA SÍ, COMUNISMO NO!

En el jardín se escucha el ruido que hace el chorro de agua cuando cae y se golpea con la que ya está en un estanque de concreto.

Roberto d´Aubuisson hijo, alcalde de Santa Tecla, tiene su cabello corto, indomable, su peinado se inclina hacia el lado izquierdo, un candado cerrado encierra su boca, el resto de su rostro está limpio de barba, ni un rastro. Habla, maneja el discurso, dice que ARENA se ha renovado buscando en su historia, hasta ese momento estaba seguro de que ganarían en primera vuelta, hace números, usa la estadística para reforzar su discurso, separa a sus candidatos de la herencia política salvadoreña pero, sí asegura que el FMLN y Bukele son lo mismo.

Roberto d´Aubuisson hijo dice que ARENA es ahora un partido renovado. Culpa a Tony Saca por el repudió del pueblo a ARENA por esa forma de hacer política y que por eso fue expulsado “nos traicionó de la manera más canalla que puede haber”, dijo traición. Califica a GANA como una burbuja vacía, dos días después la burbuja explotaría con confetí y fuegos artificiales celebrando a Bukele como ganador.

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En el aula d22, del modulo A, de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), Álvaro Artiga González, catedrático del Departamento de Sociología y Ciencias Políticas no se atrevía a dar un pronóstico sobre quien ganaría faltando un día de la elección pero, si dijo que Bukele para alcanzar una cifra de votos (alrededor de 1 millón 300 mil y con lo que ganaría) que lo colocarían como presidente de El Salvador debía restarle votos al Frente y a ARENA. Más tarde, el domingo, lo que Artiga dijo el viernes se cumpliría, Bukele restaría votos en una elección presidencial en la que solo un 51 por ciento del total del padrón electoral ejerció el voto. Para Artiga la fragmentación del sistema de partidos podría ayudar a Bukele.

Otro politógolo es más severo en su opinión y dice que si bien es cierto, datos hay, pero son insuficientes para atreverse a pronosticar un ganador. En las calles los pronósticos ya estaban hechos, todos los activistas tenían como ganador a su candidato.

No hay datos reales, vuelve a decir el politólogo. Flujo y Reflujo, dice. Son tiempos impredecibles para la política y los políticos.

Se habla de fraude, un incendio en una bodega de TSE en el pabellón 4 del Cifco, se habla de fraude, tuit, la narrativa de fraude… Las tendencias hablan pero no dicen nada.

Afuera del aula d22, un concierto de pericos distrae la atención, son cientos buscando un árbol, lejos de la política.

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El 3 de febrero San Salvador parece -aún- dormido, son las 6 de la mañana, este día se decidirá a quién quieren los salvadoreños en la presidencia; al Frente, otra vez, a ARENA, otra vez, o a Bukele por primera vez con GANA.

Hoy se sabrá si hay cortes de energía, irregularidades, el anunciado fraude; hoy el silencio de analistas y politólogos será como el del cementerio en la madrugada o como el de la Oficina de Asuntos Estratégicos de la Alcaldía de Santa Tecla.

Este domingo 3 de febrero pareciera suspendido en una irrealidad en la que es posible que cualquier partido gane, una irrealidad palpable con cada simpatizantes de cada partido, esta es una incertidumbre escatológica; el fin del bipartidismo FMLN-ARENA pero, un país no se puede gobernar solo, el nuevo en esta ecuación podría ser GANA con Bukele.

Vota Carlos Calleja

Es un político honesto, su tiempo es limitado, lo sabe y lo hace saber cuando la gente se le acerca a pedirle una foto. Temprano, antes de votar se presentó a un desayuno organizado en un hotel por el Tabernáculo Bíblico Bautista Central o la iglesia del hermano Toby, ahí esos pastores oraron por él, lo ungieron. Más tarde en el Cifco el candidato de ARENA, caminaría, saludaría, levantaría su rostro sonríente, para saludar a una masa que trataría de acomodarse para gritar, tomarse una foto, verlo votar, después caminaría o intentaría hacerlo en medio de cientos de flashes y periodistas y así con la misma atención que entraría saldría del modulo 1 del Cifco en donde se volvería a respirar en paz.

Elecciones presidenciales El Salvador 2019, ARENA y el FMLN perdieron ante Nayib Bukele. Foto: Fernando Destéphen.

Vota Nayib Bukele

Bukele saluda mientras entra al modulo 1 del Cifco, sus guardaespaldas y un par de miembros de las Fuerzas Armadas le abren paso entre una cantidad importante de gente que lo graba con cámaras y teléfonos, gritan consignas a su favor, sonríe mientras sus guardaespaldas golpean, sudan, actúan como fieras defendiéndolo.

Bukele ignora lo que ocurre, horas de espera, cansancio, aburrimiento, saluda como quien no se quiere enterar del mundo y lo que ocurre más allá de su mano saludando.

Su entrada es de flashes, fotos, teléfonos, transmisiones en directo, representa a una nueva transformación, la digital, el fin de la postguerra dirá alrededor de las nueve de la noche.

Al filo de las 3:30 de la tarde se anuncia que solo un 37 por ciento del total del padrón electoral ha votado, el abstencionismo estaba ganando una elección, una masa electoral amorfa disciplinada y tan indiferente como los políticos a los que hoy ignoraron, sin campaña, sin propuestas como los demás, sin dinero para campaña, sin pollo campestre o campero, sin agua, sin dulces, sin redes sociales, sin pastores, sin oraciones, un partido invisible que se nutre de la indiferencia de los políticos. Al final solo un 51 por ciento del total del padrón electoral votaría.

La historia del Frente Farabundo Martí para la Liberación es otra, llegó hasta este día por obligación, desnutrido y cansado, con poca gente en las urnas, más tarde las pocas manos que lo sostenían estarán enjugando lágrimas, tal vez pensando en que fue un error expulsar a Nayib aquel 10 de octubre del 2017 cuando el Tribunal de Ética del FMLN lo declaró culpable al ede vulnerar los principios del partido, entre otras acusaciones, ese expulsado del Efemelenismo supo leer y dibujar el panorama político y aprovechar la fragmentación del sistema de partidos, el otrota víctima, el outsider, los enfrentó con un partido al que despersonalizó y asumió como suyo, GANA, GANA es el Nuevas Ideas Beta.

Hotel Sheraton

Resulta un tanto curioso que varios observadores sentados en una sala del hotel donde está la sede de GANA y usen chalecos blancos con letras azules, usen comunicadores pegados a la oreja, de esos que usan los guardaespaldas: en espiral y de color transparente, un dato curioso del montón que hay.

7:26 PM

Fuegos artificiales, batucadas, millennials corriendo, sonrisas, abrazos, lágrimas, prensa agitada, dedos en el botón de las cámaras, los Nayilibers sienten que su candidato logra llegar a ser el presidente más joven de El Salvador… En el salón del hotel los periodistas procesan material, practican sus líneas para transmitir en directo, cargan sus celulares, tablets, baterías, esperan la llegada de Bukele mientras revisan los datos del Tribunal Supremo Electoral, hacen números. “Se irá a segunda vuelta”, afirman unos, “va a ser en la primera” dicen otros, Bukele no llega.

La biografía política de Nayib Bukele cuesta 10 Dólares, un hombre de 37 años que en su vida política ha tenidos dos alcaldías a su cargo: Nuevo Cuscatlan y San Salvador y ahora es fundador de Nuevas Ideas un partido con un rasgo característico y distintivo: la juventud real.

Al fin llega Bukele, su sonrisa dice más que sus palabras, explica la confusión análoga de un sistema que no termina de acomodarse a la revolución industrial digital, su discurso fue breve, educado. Todo se dispuso perfecto, cámaras, activistas, guardaespaldas, consignas, subió a la tarima a decir que desde hacia dos horas tenían resultados y que esperaron hasta tener un resultado matemáticamente irreversible, también para darle tiempo a los perdedores para reconocer la derrota “en estos momentos puedo afirmar con plena certeza”… gritos y aplausos… “que hemos ganado la presidencia de la República… ¡SÍ SE PUDO!, ¡SÍ SE PUDO!… “Podemos anunciar con plena certeza que hemos ganado la presidencia de la República de El Salvador”… Gritos, gritos… “En primera vuelta”. Agradeció e invitó a todos a celebrar en la Plaza Morazán del centro de San Salvador.

Fotografía: Nincy Perdomo

El Salvador… Hagamos historia

El eterno retorno de la región ahora tiene una singularidad que no había experimentado antes, el relevo generacional y la revolución outsider. La oleada de una generación Millennial que cargó a un candidato y lograron concatenar redes sociales con su utópica nova lucha política, no conocieron una guerra civil que comenzó 1980 y terminó con la firma de los acuerdos de paz en 1992 y que dejó alrededor de 75 mil personas entre muertos y desaparecidos, pero si la corrupción de la postguerra, la desidia, la indiferencia, la inseguridad, las pandillas y optaron por una paz, una paz digamos democratizada, un poco pragmática, los ciclos no terminan, se reinician pero, ahora con Bukele en el panorama político el ciclo se escinde y se forma con una nueva figura.

Nayib dice que GANA obtuvo más votos que todos los otros partidos juntos, pero solo un 51 por ciento de los 5.268.411 salvadoreños empadronados votó. El TSE registró 25,770 votos nulos, muchos con mensajes en contra de los partidos políticos y 3,028 abstenciones, un total de 28.798 personas se abstuvieron de votar o votaron mal a propósito. “Sorprendentemente, nos encontramos con que la cuarta fuerza política resulta ser los votos nulos y las abstenciones,” dijo Miguel Ángel Cardoza, magistrado del Tribunal Supremo Electoral.

En la Plaza Morazán

La gente le pide a Bukele lo acostumbrado, acabar con la corrupción, la violencia, quieren salud, educación, lo mismo que históricamente han pedido y lo que históricamente les han negado, “no va a ser un gobierno perfecto pero ustedes están para exigirlo,” dirá en su discurso en la Plaza Morazán.

Fotografía: Nincy Perdomo


Carlos Calleja reconoció la derrota y agradeció a los que votaron por él con una sonrisa caída, con los aplausos de Carmen Aída Lazo, su compañera de fórmula, y dijo que le hablaría al presidente electo. Su sonrisa parecía detenida en la negación. La fe de los pastores y su oración no le alcanzó para derrotar a GANA, promete regresar a su trinchera: la empresa privada y apoyar, desde ahí a la sociedad. Norman Quijano propondrá una reflexión profunda del partido, tal vez una renovación.

La aceptación de la derrota del Frente Farabundo Martí fue más fría y solitaria, tuvieron un aviso, se despiden del poder sin renovarse y siendo la tercera fuerza política, derrotados por uno que desecharon de su partido.

Afuera de la Plaza Morazán, San Salvador tenía la misma cara triste de Carlos Callejas y Hugo Martínez.

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