Nuestra vulnerabilidad

Juan llora por dentro mientras María se limpia del lodo. Ambos rotos por dentro y por fuera buscando reconstruirse con las fuerzas ancestrales, las propias y con la solidaridad de los demás. La solidaridad del pueblo hondureño es grandiosa e ahí una riqueza humana en peligro de extinción. El pobre compartiendo lo poco que tiene. Mientras tanto los que gobiernan desviando donaciones; llegan furgones, aviones o barcos gestionados por los que un día fueron expulsados...
Redaccion 2noviembre 24, 2020

Juan llora por dentro mientras María se limpia del lodo. Ambos rotos por dentro y por fuera buscando reconstruirse con las fuerzas ancestrales, las propias y con la solidaridad de los demás.

La solidaridad del pueblo hondureño es grandiosa e ahí una riqueza humana en peligro de extinción. El pobre compartiendo lo poco que tiene.

Mientras tanto los que gobiernan desviando donaciones; llegan furgones, aviones o barcos gestionados por los que un día fueron expulsados de Honduras. Solidaridad recibida por un gobierno que carece de legitimidad y con evidencia de actos de corrupción, mientras los damnificados del Valle de Sula, Santa Bárbara y el resto del país no les llega el auxilio del que está obligado por mandato legal.

La solidaridad del pueblo hondureño es permanente pero no es justo que mientras las mayorías se despojan de lo poco que tienen. Los que gobiernan canalicen recursos a nombre de los pobres y se los roben. Por eso es imperativo que las mayorías ejerzan poder popular. Es urgente la organización en colectivos de reconstrucción, patronatos, junta de agua. Que sean ellos mismos quienes reciban y ejecuten los recursos. Es importante la participación en las planillas para cargos públicos, que sean votados y defendidos de aquellos que quitan y ponen.

Es imperativo hacer justicia popular con las hienas que se hartan hasta lo poco que queda del país.

ETA llegó mientras el gobierno ordenaba un feriado. Días después llegó IOTA con una infraestructura dañada para terminar de hacerla añicos.

¿Cayó la suficiente cantidad de agua para hacer los enormes destrozos que ocasionó?

Nuestra vulnerabilidad evidentemente es provocada. Al permitir la explotación minera sin ningún control, deforestación sin planes de manejo, puentes aún de “hamaca” comunicando comunidades. Quebradas y ríos sin muros de contención. Ausencia de represas administradas por las mismas comunidades. Soluciones habitacionales en lugares vulnerables.  ¿Y que decir de la inversión en ciencias?  Sujetos a la medición del cambio del tiempo por otros países.

Ya hablan los mismos de siempre de planes de reconstrucción, consejos consultivos sin los afectados. Ya hablan de la captación de recursos sin el pueblo, como ha sido siempre. Las mayorías tendrán que actuar y decir un basta ya a sus verdugos.

Que la nobleza del pueblo hondureño no siga siendo abusada por una clase política y económica corrupta.

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