EEUU: el recién reformado sistema electoral pronto a prueba

Por: Ricardo Puerta / puertaricardo@yahoo.com Por decisión unánime de los 9 jueces de la Corte Suprema de los Estados Unidos, el lunes  6 de julio, 2020, sentenciaron que los miembros del Colegio Electoral de cada Estado y de la Nación,  no tienen libertad de votar,  y deben ejercer su voto por el partido y candidato que ganó las elecciones directas del 3 noviembre, según lo informan en sendos comunicados  las agencias internacionales de noticias EFE...
Redaccion 2octubre 15, 2020

Por: Ricardo Puerta / puertaricardo@yahoo.com

Por decisión unánime de los 9 jueces de la Corte Suprema de los Estados Unidos, el lunes  6 de julio, 2020, sentenciaron que los miembros del Colegio Electoral de cada Estado y de la Nación,  no tienen libertad de votar,  y deben ejercer su voto por el partido y candidato que ganó las elecciones directas del 3 noviembre, según lo informan en sendos comunicados  las agencias internacionales de noticias EFE y Reuters.

La Corte decidió también que el Elector, compromisario o delegado que vote por el presidente, sin alinear su voto indirecto con el resultado del voto popular, es sospecho de delito. Y que por desleal votación,  puede ser juzgado y penalizado por ley. Si fuera condenado, todo el material que fue parte del juicio, se vuelve público.

Pero algo que pudiendo hacer,  la Corte no hizo: no declaró inconstitucional el voto indirecto de los Electores, paso que dejó intacto los dos pasos para elegir al presidente. A mi entender, no lo hizo ante el hecho que la Constitución de EUA.  no dice nada sobre la forma en que deben ser electos y votar los Electores a nivel estatal y nacional.

¿Qué significa el  fallo?

Es una reforma sustancial. Con la sentencia de la Corte,  el voto directo del ciudadano común se convierte en  el soberano en la elección presidencial estadounidense. La reforma también evita que el voto indirecto de los Electores esté por encima del voto directo del Electorado. Considero que ambos cambios son acertados.

No es extremista. No se va al extremo. No eliminó el antiguo sistema de golpe. Dentro de lo que se concibe y se practica separa lo bueno de lo malo. Lo actual de lo potencial. Siguen vigentes dos pasos tradicionales  para elegir al presidente: el voto directo del Electorado y los valoriza, colocando al Electorado por encima y sujetando los Electrores, como desde cierto momento histórico de ese país debieron estar.

Es realista. Porque los Estados de la Unión son muy dispares por el  tamaño de sus respectivas  poblaciones.  Y tal criterio demográfico sigue vigente al decidir el número de Electores por Estado.   Desde 1964 el Colegio Nacional Electoral  consta de 538 Electores  a nivel nacional. En una elecciones generales, el candidato ganador de la presidencia solo  necesita ser favorecido con la mitad más uno de esos votos, 270.

Cada Estado tiene un número fijo de Electores en relación a su representación en el Congreso o Cámara Alta: la suma de sus senadores (cada Estado tiene dos) más la de sus representantes en la Cámara Baja, la cual se eligen por dos años, y es donde se encuentra el soberano del pueblo en ese país.

En base al tamaño de su población, podemos distinguir 3 grupos entre los Estados. En el extremo superior estaría el estrato de los Estados más poblados que son 4 con un total de  151 Electores: (en paréntesis,  Electorales en ese Estado): California (55), Texas (38), Florida (29) y Nueva York (29). En el extremo inferior se ubican  los menos poblados, con 3 Electores cada uno, haciendo un total de 21 Electores en 6 Estados: Alaska, Delaware, Montana, Dakota del Norte, Vermont y Wyoming,   más el Distrito de Columbia;  y los 40 Estados restantes  conforman el bloque intermedio, con un rango de Electores que fluctúa de 4 a 20, haciendo un total 398 Electores.   No hay ningún Estado cuyo número de Electores varíe entre 21 a 28.

Al momento, los “Swing states” ó “Estados péndulos” que  pueden decidir la próxima elección presidencial — porque de una elección a otra  cambian de partido, por un estrecho margen, son 6: Arizona, Florida, Michigan, North Carolina, Pennsylvania y Wisconsin.  En esos Estados, hay 3  subpoblaciones del Electorado –los indecisos, los independientes y el voto latino–  que se vuelven potencialmente críticas para decidir quién será el inquilino más famoso de la Casa Blanca en los próximos 4 años.

A nivel nacional el voto hispano suma el  23% del Electorado total estadounidense. Es la mayor minoría votante del país y la más numerosa en la elección presidencial 2020, por encima de los afroamericanos.

Dos tipos de Estados concentran más población latina,  como también se le conoce: 1) Los 4 “Estados más poblados”,  con más votos (del Electorado y de Electores) antes mencionados y donde esta ya decidido quién es el candidato ganador:  : California (55), Texas (38), Florida (29) y Nueva York (29);  y

2) Ciertos  “Estados péndulos”:: .Ohio (18  Electores), New Hampshire (20 Electores), Virginia (13 Electores) y Florida (29 Electores). Entre esos 4, solo Florida tiene una población significativa de votantes hispanos, mientras que Virginia no, aunque en  años recientes, su población de origen centroamericana es una de las que más crece anualmente…

¿Serán legales las próximas elecciones presidenciales?

Dejarán de serlo, por incumplimiento de la sentencia de la Corte Suprema, si sucede una o ambas de las siguientes condiciones:

1) Que el Elector  a nivel Estatal vote por el candidato de su partido, cuando ya sabe que el  opositor ganó la elección popular, la del voto directo..

2) Y como efecto acumulado de lo anterior, el candadito presidencial electo, sin haber ganado la votación directa,  se lleva la presidencia de la Republica, por simple mayoría del voto indirecto de los miembros del Colegio Nacional de Electores. Tal como sucedió 5 veces en las 59 elecciones presidenciales celebradas en 1824, 187618882000 y 2016

La sentencia de 6 julio de la  Corte también dejó intacta la cronología del  proceso electoral presidencial: antes del 3 noviembre se realizan las  elecciones primarias y asambleas de caucus al interior de los partidos políticos para elegir a sus Electores. En diciembre y enero votan  los Electores por Estado,  y en otro momento,  el Colegio  Nacional de Electores en el Senado del nivel federal. Este último, en enero  declara en Washington al presidente electo de EUA. Y para cerrar, el 20 de enero, en un acto masivo también en la capital de la nación, Washington D.C.,  se juramenta  y toma de posesión oficialmente el Presidente y Vice de la nación,

¿Por qué se originó el Colegio Nacional Electoral con el voto indirecto?

La poca conocida historia  explica mayormente su larga vigencia de más de 2 siglos.  Según Alexander Keyssar, profesor de Historia y Política Social en la Universidad de Harvard, y autor de “Why do we still have the Electoral College” (en  español, “Por qué todavía tenemos el Colegio Electoral”)…”no es ningún secreto que la esclavitud desempeñó un papel en el diseño original de nuestro sistema de elecciones presidenciales, aunque los historiadores no están de acuerdo sobre la centralidad de ese papel. La conocida fórmula que daba representación a los estados en el Congreso por las tres quintas partes de sus esclavos se transfirió a la asignación de votos electorales; el número de votos electorales otorgados a cada estado era (y se mantendrá) equivalente a la representación de ese estado en la Cámara y el Senado. Este diseño constitucional dio a los sureños blancos una influencia desproporcionada en la elección de los presidentes, una ventaja que podría afectar el resultado de las elecciones”. Y el profesor concluye: …“Aunque ha habido intentos recurrentes de reformar el complejo método de elegir presidentes en este país, las políticas raciales han tenido un lugar protagónico impidiendo esos cambios”.

Preocupado ante el silencio sobre la decisión de la Corte

La sentencia de la Corte representa un vuelco de 180 grados, un antes y un después,  la forma o “tramite” de elección del presidente,  si se compara el antiguo sistema electoral con el de ahora,  vigente y reformado.

Sin embargo, como investigador de estos temas, me deja inquieto reconocer  que las más autorizadas fuentes forjadoras de opinión pública nacional, regional e internacional— no  hayan comentado más la histórica sentencia de la prestigiosa Corte Suprema estadounidense,  que originó este escrito. Sabiendo que se  publicó hace más de 100 días, cuando había empezado la campaña presidencial de ambos candidatos presidenciales de EUA.

Entre los grupos que me  extrañan por su casi total silencio evidenciado –tanto en EUA como en los paises de la región – se encuentran  los funcionarios electorales, las academias, empresarios, iglesias, grupos de derechos humanos, partidos políticos  y los renombrados  periódicos nacionales y extranjeros, impresos y digitales,  radio, televisión y las reconocidas agencias y cadenas internacionales de noticias.

En base a la trayectoria y fortaleza institucional que mantiene a nivel planetario la ejemplar democracia estadounidense—me deja intrigado el hecho de no haberse comentado más la decisión de la Corte Suprema. Y la callada no puede explicarse únicamente por las  profundas discrepancias que conocemos entre las agendas de Trump y  Biden sobre la elección y el proceso de votación.

Una amenaza violenta real

Me refiero a  la generada por Trump y ciertos grupos de sus seguidores. Voceando al Máximo Líder, tales grupos públicamente dicen estar preparándose para  demandar al ente  electoral de  cada Estado donde pierda el candidato republicano, por dos aspectos: los resultados del voto directo del Electorado  y el conteo de las boletas recibidas  por correo.

Eso es preocupante, porque debido al COVID,   46  de los 50  Estados  –más los residentes de Washington D.C.– , pueden votar por ley,   en ausencia y por correo. Se estima que  en promedio, a nivel de distrito electoral, así votará –como mínimo–  el  50%  y como máximo,  el 78% del Electorado.

Pero entre los  fieles seguidores de Trump hay además  grupos paramilitares y de supremacistas blancos –motorizados y armados legalmente–, que en el debate público televisado en vivo ante su rival demócrata,   Trump rechazó condenar esos grupos,  y pidió a uno de ellos que diera  “un paso atrás” y “permanezca preparado”. Igualmente, dichos han proclamado que no van a permitir la derrota de su candidato; o dicho más fiel en sus propias palabras: “combatiremos el fraude electoral que impide el segundo mandato de Trump”.

Como sociólogo y haber sido un exiliado político,  conozco –por  formación, vivencia y experiencia–   algo de las actividades preferidas y lo que puede resultar en comportanmiento el espíritu violento que predomina en esos grupos. En concreto, tengo dudas si están si dispuestos  a realizar  batallas campales callejeras, sembrar el miedo, fomentar el odio racial,  o hasta incluso matar a “enemigos”,  o morir como mártires “en defensa propia”, o en actos que dañen la paz, el orden y la propiedad ajena.

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