A propósito de una provocación intelectual…

Por Gilberto Ríos Munguía (•) Dice el compañero Ruy Díaz[i], que el compañero Ricardo Salgado[ii] y yo, somos tres marxistas leninista en tres corrientes diferentes al interno del Partido Libertad y Refundación, Libre y que en nombre de la unidad deberíamos esperar las resoluciones al interno de la institución que se tomarán el fin de semana, para lograr un posicionamiento sólido frente a la trampa que el bipartidismo está preparando para la oposición en sendos...
Redaccion 2septiembre 17, 2020

Por Gilberto Ríos Munguía (•)

Dice el compañero Ruy Díaz[i], que el compañero Ricardo Salgado[ii] y yo, somos tres marxistas leninista en tres corrientes diferentes al interno del Partido Libertad y Refundación, Libre y que en nombre de la unidad deberíamos esperar las resoluciones al interno de la institución que se tomarán el fin de semana, para lograr un posicionamiento sólido frente a la trampa que el bipartidismo está preparando para la oposición en sendos comicios de marzo y noviembre de 2021.

Este debate me trajo el recuerdo de mis primeras experiencias internacionales cuando conocí los esfuerzos de partidos de izquierda que habían llegado a tomar los gobiernos de varios países latinoamericanos; sus reflexiones sobre los procesos de construcción interna tenían muchas similitudes y las particularidades más bien parecerían accesorias de un análisis general. Una que siempre comparto en las jornadas de formación es la que categorizaba a un sector interno como “izquierda testimonial”, que eran esos compañeros /as que habitualmente se encargan de mantener muy viva la memoria histórica –a veces demasiado-, exaltando la hazañas de las organización político militares contra los regímenes dictatoriales de los años 60, 70 y 80, pero olvidando la necesaria construcción en el presente de la lucha.

En tal sentido me llena de mucha satisfacción que habiendo nacido en el seno de la izquierda hondureña –que es el caso de Ruy y el mío- no nos quedamos nunca al margen, en la contemplación de la historia o en el marco hedonista de la intelectualidad, sino a la par de la lucha popular, en las construcciones a veces menos prometedoras, pero con la fe puesta en el alzamiento consciente del pueblo en la reivindicación por sus derechos.

Al igual que Ricardo, nuestra tesis de lucha fue contraria al “corrientismo” al interno de Libre, porque es tendiente a desarrollar agrupaciones que representan intereses particulares y no el ideario del partido y del movimiento popular que lo fundó. Es decir, reproducen en partido de naturaleza capitalista o de la democracia formal, que está diseñado para conseguir privilegios y reproducir el sistema político y social de la llamada Economía de Mercado.

No obstante, las corrientes son una realidad en el partido y debemos seguir desarrollando mecanismos para superar los vicios que provocan o repiten el tradicionalismo político, y revisar en su momento si este es el mejor mecanismo de selección de las representaciones en nuestra institución. Ante eso la Nueva Corriente ha puesto en práctica el Código de Ética, que es el compromiso de renuncia a toda forma de privilegio en el ejercicio del poder, al mismo tiempo que obliga a mantenerse lo más cercano posible a las bases y dirigencia de Libre y las organizaciones populares y así no perder piso, como ocurre con frecuencia.

De todas formas, en seis meses –o tal vez un poco más por los problemas técnicos que estamos enfrentando-, se realizarán esas elecciones que hoy provocan distanciamientos en las dirigencias internas del partido; lo he llamado en algunas entrevistas como un “debate interno”  que debe ser democrático y transparente para garantizar la síntesis posterior, en la que la Unidad de todas las fuerzas internas debe también inspirar una alianza político social amplia y así acabar con la dictadura que estamos enfrentado.

También es importante aclarar que en la Nueva Corriente que postula al compañero Carlos Eduardo Reina García a la Presidencia de la República, se acordó como principio No atacar ni contestar ataques contra miembros de nuestro partido o la oposición, menos para hacer campaña o llamar la atención, ya que eso no contribuiría a la tan necesaria unidad, pero también reconocemos que nuestro partido ocupa más espacios –y no me refiero a grupos de WhatsApp, que de esos ocupa menos- para debatir y señalar errores que se comenten tanto por la dirigencia nacional, como por funcionarios /as o miembros en general.

Para finalizar quisiera decir que cada día se vuelva más evidente la importancia del debate de las ideas, que afinen un proyecto político para rejuvenecer el discurso, planteamiento y acción del partido. En esto es fundamental la formación ideológica y la revisión permanente de la práctica política; al igual que es necesario el ejercicio de la protesta pública en la que Libre debe reincorporarse como un actor fundamental. Los mejores debates y las más grandes conclusiones las hemos obtenido bajo la atmósfera de los gases lacrimógenos, enfrentando la represión.

(•)Dirigente del Partido Libertad y Refundación.

[i] Master en Físico Matemáticas por la Universidad Rusa de Moscú, Master en Educación por el ITESM , Master en enseñanza de la matemática y Doctor en Educación por la UPNFM de Honduras, dirigente magisterial y miembro de la Corriente Honduras Libre, que postula al compañero Wilfredo Méndez.

[ii] Matemático, asesor en el Consejo Nacional Electoral y columnista sobre temas políticos.

 

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