Procesos electorales y democracia “son una trampa” controlados por grupos de poder

Los procesos electivos son una trampa en las cuales la democracia funciona para los que pueden competir que son las oligarquías mientras que difícilmente a las minorías y los que no tienen muchos recursos se les da un espacio, así lo manifiesta el analista y catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Jorge Luis Oviedo. “En la mayoría de los países las elecciones son de primer grado pero se trata de un proceso...
Redaccion 2agosto 31, 2020

Los procesos electivos son una trampa en las cuales la democracia funciona para los que pueden competir que son las oligarquías mientras que difícilmente a las minorías y los que no tienen muchos recursos se les da un espacio, así lo manifiesta el analista y catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Jorge Luis Oviedo.

“En la mayoría de los países las elecciones son de primer grado pero se trata de un proceso en la cual las personas son promovidas, se ofrecen como las soluciones para los problemas que enfrentan las sociedad y tienen que recurrir a financiamientos, no lo pueden otorgar a los desheredados ni a los desempleados”, manifestó en Cuarto Poder, Oviedo.

Para el analista, las elecciones internas también “forman parte de un circo” donde algunos sectores no participan porque no están de acuerdo a los intereses de los grupos de poder que controlan el país. Según el OXFAM, solo el uno por ciento de la población posee el doble de riqueza.

“Como van a competir campesinos, dirigentes campesinos no tienen posibilidad porque los banqueros van a apoyar a sus amigos, a los que les permita hacer leyes que les favorezca, el desmontaje de las empresas públicas que solo han provocado más pobreza”, agregó Oviedo.

Dentro de los procesos internos, los partidos políticos enfrentan otras desventajas que los marginan de la posibilidad de ganar.

“Algunos gremios incluidos, al alentar los proceso internos lo que provocan es más divisionismo interno y favorece los grupos oligárquicos”, agrega Oviedo.

El catedrático de la UNAH manifiesta que de cierta forma, todos los partidos siguen siendo tradicionales. En el caso deL Partido Libertad y Refundación (Libre), “tiene unos estatutos y propuesta pública que surge desde su formación como un partido antisistema que busca la transformación, generar un modelo”.

No obstante, al momento de votar por un partido político todavía predomina la estigmatización contra sus simpatizantes agregó Oviedo.

“El CNE tenia toda la información de los que participaron y esto hace que las personas queden marcadas, que su voto deje de ser secreto porque pasa los datos de todos los participantes de su tarjeta de identidad que queda registrada en cuadernillos a los centros informáticos del partido liberal y nacional y de la oligarquía que de manera que aquellos que hemos votado por libre quedamos marcados”.

Oviedo señala un debilitamiento de los partidos tradicionales, “en el caso del Partido Nacional han tenido que recurrir al fraude”, mientras que el Partido Liberal “se intenta levantar de su estado de coma y tratan de impulsarlo con una alianza”.

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