Covid-19 ha generado aumento de economía informal, mendicidad y más pobreza

Los efectos devastadores en el país a causa de la pandemia del SARS-CoV-2 o Covid-19 han impactado de manera directa en el ámbito laboral lo que ha provocado que el mercado informal y la mendicidad se incrementen por el desinterés y mal manejo de la pandemia por parte del Estado. En Honduras, según un informe del Banco Mundial (BM) el 58 por ciento de trabajadores son del sector informal donde 28 por ciento del total...
Redaccion 2agosto 8, 2020

Los efectos devastadores en el país a causa de la pandemia del SARS-CoV-2 o Covid-19 han impactado de manera directa en el ámbito laboral lo que ha provocado que el mercado informal y la mendicidad se incrementen por el desinterés y mal manejo de la pandemia por parte del Estado.

En Honduras, según un informe del Banco Mundial (BM) el 58 por ciento de trabajadores son del sector informal donde 28 por ciento del total se encuentran en los sectores de servicios, agricultura 19 por ciento e industria don un 11 por ciento.

En medio de la pandemia, según la Asociación Nacional de Trabajadores de la Economía Informal de Honduras (Anatreinh), el número de vendedores ambulantes solo en la Capital de Honduras aumentó en un 50 por ciento y según el economista Julio Raudales a nivel nacional la economía informal ha aumentado a más del 78 por ciento.

Se estima que en el Distrito Central existen alrededor de 400 mil trabajadores informales y en la ciudad de San Pedro Sula más de 240 mil, además tres de cada cuatro trabajadores son informales lo que representa más de 4.2 millones de trabajadores y solo menos de un millón están formalizados con un acuerdo de trabajo.

Otro dato abrumador es que este año se esperaba que el Producto Interno Bruto del país llegara a los 680 mil millones de lempiras, sin embargo, el Banco Central de Honduras (BCH) indica que la economía caerá en un seis a siete por ciento, el Fondo Monetario Internacional (FMI) vaticina una caída de 5.8 a 7 por ciento, mientras que el BM y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) augura una pérdida de más del nuevo por ciento.

Para Raudales estos datos indican que, para el próximo año, habrá un millón de nuevos pobres en el país, por lo cual el 75 por ciento de la población estará en pobreza; Actualmente de 6.5 millones de hondureños en pobreza, 3.5 millones están en pobreza extrema y para el otro año será de 4.5 millones.

La Secretaría de Trabajo hasta el momento más de 150 mil empleados han sido suspendidos de sus trabajos y en los próximos meses contará con una elevada tasa de desempleo, superando los 300 o 500 mil nuevos desempleados a nivel nacional.

Los datos no paran aquí, según un estudio realizado por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) en conjunto con el sector privado, entre ellos Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) y la Cámara Nacional de Turismo de Honduras (Canaturh), proyectaba que el 28 por ciento de las empresas en el país habían logrado algún tipo de suspensión laboral, sin embargo, en la actualidad esta cifra se incrementó entre un 30 y 33 por ciento.

“El trabajo informal se ha engrosado ya que un montón de gente fue despedida por la pandemia del Covid-19. La gran diferencia entre antes de marzo a hoy es que hay más trabajadores informales, vendiendo achinerías, mascarillas y gel antibacterial y que hay más gente pidiendo en la calle”, expresó el economista Raudales.

En Honduras, según un informe del Banco Mundial (BM) el 58 por ciento de trabajadores son del sector informal.

La economía informal la esperanza para sobrevivir día a día en Honduras

Los datos antes expuestos solo son la confirmación que muchos hondureños, por no decir la mayoría, han decidido encaminarse en el mercado informal; Desde venta de comidas, insumos de protección personal, venta de ropa de segunda mano, venta de frutas o verduras, y hasta utilizar sus propias unidades de transporte y conseguir mediante el “Delivery”, etc.

En las calles se observan vendedores ambulantes que utilizan sus vehículos pick-up en la zona de los mercados, calles de barrios y colonias, colocando los productos en venta dentro de la paila del carro, vendedores con carretas utilizadas para la construcción repleta con productos o en las principales calles de la ciudad diferentes puestos informales con su respectiva carpa y mesa ofreciendo venta de comidas entre las más famosas las “burritas” o baleadas.

También las personas han optado por vender comida a sus más cercanos promocionándola a través de las plataformas digitales de WhatsApp y Facebook con el objetivo de obtener ingresos y poderle hacer frente a la crisis económica que se ha agudizado.

Martha Betancourt decidió vender comida los fines de semana a causa de la necesidad pues quedarse sin trabajo y sin una fuente de ingresos la orilló a buscar una opción para sobrevivir.

“Vendemos tacos, pupusas, almuerzos, lo que la gente pida… Al quedarme sin empleo no tuve otra opción que vender comida a las personas conocidas y gracias a Dios muchos recomiendan lo que vendemos y así puedo sostener a mi familia y al menos conseguir para los gastos necesarios, aunque hay días que no se vende”, testificó.

“Antes trabajaba para una empresa que se dedica a la fabricación de etiquetas debido a la crisis tuvieron que recordar personal lastimosamente yo fui uno de los que recortaron al azar, pero aquí en Delivery tenemos aproximadamente tres meses… Todo trabajo es digno, muchas personas se limitan a decir que no pueden hacer esto porque no estudiaron para esto pero un trabajo digno es para cualquiera”, fue el testimonio de Milton un joven que luego de ser despedido encontró una oportunidad en el servicio de entrega de productos y alimentos.

Para Said Domínguez vendedor ambulante del centro la capital el hambre los obliga a exponerse al contagio de la enfermedad y no solo a eso a enfrentarse con la Policía Municipal que los reprime constantemente ya que han prohibido la aglomeración de vendedores ambulantes para evitar masivos contagios del Covid-19.

“Nosotros tenemos hambre, entonces nosotros necesitamos vender, la economía es precaria y tenemos cuatro meses y el gobierno lo único que nos ha dado son dos bolsas de comida, ajá y cuando queremos vender vienen los policías municipales a quitarnos nuestros productos… No es justo”, reprochó.

Raudales sostiene que los trabajadores de la economía informal tienen que ir a ganarse, día a día, la vida sin ninguna garantía. Pasado el mes de marzo en adelante, prácticamente el trabajo informal se ha desarrollado de manera normal, solo que se ha engrosado por la cantidad de despidos masivos. “Ahora hay más trabajadores informales y gente pidiendo en las calles. La gente de la economía informal no va a renunciar a ese derecho que tienen de buscarse la vida”, concluyó.

Se estima que en el Distrito Central existen alrededor de 400 mil trabajadores informales y en la ciudad de San Pedro Sula más de 240 mil, además tres de cada cuatro trabajadores son informales lo que representa más de 4.2 millones de trabajadores y solo menos de un millón están formalizados con un acuerdo de trabajo.

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