La cooperación internacional al resguardo del modelo neoliberal

(Por Gilberto Ríos Munguía •) La crisis de la derecha en el país tiene varias manifestaciones, una de ella está ligada a la pérdida de control de los centros de información de las masas, principalmente por el crecimiento del rango y la influencia de las redes sociales y otros medios de comunicación alternativa. No obstante, es imposible desconocer el poder que tienen los medios tradicionales -y aún hegemónicos- sobre la conciencia de una población que...
BFlores15 agosto, 2022

(Por Gilberto Ríos Munguía •) La crisis de la derecha en el país tiene varias manifestaciones, una de ella está ligada a la pérdida de control de los centros de información de las masas, principalmente por el crecimiento del rango y la influencia de las redes sociales y otros medios de comunicación alternativa. No obstante, es imposible desconocer el poder que tienen los medios tradicionales -y aún hegemónicos- sobre la conciencia de una población que es carente de herramientas de interpretación.

Al igual que en la política, los intereses económicos de las élites se expresan de forma continúan en sus medios de desinformación, asignando una perspectiva conveniente a sus interese a cada hecho social, político nacional o internacional que se presente en el panorama. Durante el régimen de la narcodictadura, estos medios cumplieron un papel de acompañamiento o complaciente que desorientaba la conciencia de la población, confundía los principales orígenes de la conflictividad social y achacaba a las propias víctimas parte de la responsabilidad de los fenómenos.

Con el triunfo de la oposición con la presidenta Xiomara Castro Sarmiento, la correlación política del país cambio de manera sustantiva en muchos ámbitos. La principal derrota de la oligarquía es la destrucción del bipartidismo como instrumento político para lograr el gobierno y controlar el Estado. La otra es la desconfianza de la población sobre las versiones “oficiales” con la que los medios al servicio de los intereses de la élite buscan crear narrativas convenientes pero cada vez con menos sustentos o argumento creíbles. Otro sector seriamente afectado en su credibilidad es la llamada “Sociedad Civil”, muchas veces parte del mecanismo de validación de esas perspectivas que se alejan sistemáticamente de los intereses de los sectores populares.

Hoy intentan proyectarse como “observadores imparciales”, “veedores públicos” o “guías del buen comportamiento”, dando vuelta a la página de lo que ha sido su pape acrítico con respecto al modelo neoliberal, la supuesta economía de libre mercado y los problemas de profundidad estructural a los que nunca llega su lupa. Además, ahora se proyectan como quienes enfrentaron al régimen de la narcodictadura evidenciando ciertos saqueos al Estado mientras obviaban otros; siendo selectivamente convenientes con las visión de la cooperación de cuestionar al régimen criminal pero no para derrotarlo.

Para actualizarse y proyectarse como actores imparciales hablan en términos institucionales y estirando su margen de acción dentro de la democracia, pero continuado con su visión neoliberal del cambio social, enmarcado en el horizonte del modelo económico y en permanente consulta con los actores principales de la barbarie que vivió el pueblo de Honduras por casi trece años. “¿Quién los eligió?” Pregunta la población, sabiendo que han sido seleccionados como técnicos o profesionales al servicio de una visión y perspectiva de un sector de la Cooperación Internacional, principalmente de Estados Unidos y la Unión Europea; responsables a su vez desde el punto de vista histórico, de la imposición de nuestra economía al servicio de la suya.

Los gobiernos de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua a pesar de no representar las mismas visiones ideológicas o del desarrollo económico y social, reconocen que las instituciones de “Cooperación Internacional” cumplen cada vez más con una agenda injerencista que cuestiona a los gobiernos e intenta delimitar sus funciones y competir con ellas, para substituirlo y controlar sectores poblacionales y principalmente para orientar las política públicas, en las que el Estado se disminuye y se pasa a un segundo plano frente a la iniciativa privada y los intereses del gran capital, también visto como rector moral de desarrollo.

El agotamiento de la partidocracia como representación de los interese de la élite, el desprestigio de sus medios de comunicación, el deterioro de la imagen de la mayoría de la Cooperación Internacional en la región, tiene al menos un camino que podríamos asumir como muy positivo: el regreso a las ideas nacionalistas (en el buen sentido de la palabra) y la posibilidad de entender las independencias nacionales como el camino esencial para el desarrollo de nuestras sociedades. En este sentido la batalla por el Socialismo Democrático propuesto en Honduras por la vanguardia política que el Partido de Libertad y Refundación representa, la tarea fundamental será por mucho tiempo la de garantizar la independencia y la soberanía del Estado.

(•) Dirigente del Partido Libertad y Refundación.

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