Rescatar la ASJ, la meta del golpismo

(Por: Gilberto Ríos Munguía •) De la misma manera que se utilizó el “humanismo cristiano” como nueva ideología del Partido Nacional de Honduras implantada por el primer gobierno después del golpe de Estado, para dar un rostro espiritual al saqueo y al crimen organizado, la Asociación para una Sociedad más Justa ASJ tiene en su portal internet una visión que reza: “ser un grupo de cristianos valientes líderes en hacer que el sistema gubernamental  funcione ...
BFlores10 agosto, 2022

(Por: Gilberto Ríos Munguía •) De la misma manera que se utilizó el “humanismo cristiano” como nueva ideología del Partido Nacional de Honduras implantada por el primer gobierno después del golpe de Estado, para dar un rostro espiritual al saqueo y al crimen organizado, la Asociación para una Sociedad más Justa ASJ tiene en su portal internet una visión que reza: “ser un grupo de cristianos valientes líderes en hacer que el sistema gubernamental  funcione  y sea justo para los más vulnerables de nuestra sociedad”, aunque en su accionar el pueblo fue testigo como por casi 13 años acompañaron de manera decidida el régimen de la narcodictadura.

Carlos Hernández y Omar Rivera fueron el rostro de una institución que se involucró con apoyo político y financiero de la embajada norteamericana, en la legitimación y la profundización del modelo neoliberal, procurando la estabilidad del régimen que dirigía el Clan de los Hernández. En temas sensibles del país, ambos estuvieron por años, cotidianamente en los foros televisivos y en toda la prensa nacional. ASJ se convirtió en el sector de la llamada “sociedad civil” que fue servil al juanorlandismo. Hoy no aparecen directamente en escena porque para mantener la estrategia institucional es preciso un cambio de imagen, pero además porque la impronta de la derecha es atacar al gobierno, no proteger a sus títeres.

En el caso particular del proceso de “Depuración Policial” ahora se reconoce como el mecanismo que utilizó Juan Orlando Hernández junto al hampa financiera, para tomar el control de la Policía Nacional. Una mara tomó el control de la seguridad pública y se reorganizó el contrabando y el menudeo de drogas. El aparato de justicia, en el que aún se refugia la narcodictadura, ha sido pieza fundamental también del mecanismo: Drogas, policía, jueces, sectores de la llamada “sociedad civil», iglesias, bancos, prensa tarifada y el gobierno dirigido por el criminal de Juan O. Hernández.

Ahora afilan sus capacidades técnicas para crear perspectivas y cuestionar al gobierno de la presidenta Xiomara Castro Sarmiento; aunque los medios del poder caen en el desprestigio, la campaña continuada y la profunda crisis que atraviesa el país, va calando en una población desinformada, manipulable y pobremente organizada. La desmovilización de los sectores sociales progresistas es también el reflejo de su desmoralización y acomodamiento. Más que antes, hoy se necesitan voces populares auténticas, como lo fueron las del Frente Nacional de Resistencia Popular o en su tiempo la Coordinadora, el Bloque o la CCOP.

Estos espacios otrora de los sectores populares, hoy son ocupados por equipos asalariados de la “cooperación internacional”. Las ong´s, -por regla general salvo honrosas excepciones- fueron la pieza fundamental del neoliberalismo para desmovilizar a los pobres, en volverlos objetos del negocio de la mendicidad internacional. En las comunidades más pobres de Honduras, en el que el Estado está ausente, ahí hay una ong substituyéndolo para contener y controlar el empobrecimiento sistemático de la población. Hoy también en bloques de “sociedad civil” son la voz de los que “no toman partido”.

A la vez la propia embajadora Dogu – la misma que acompañó las estrategias de desestabilización de la vecina Nicaragua en abril de 2018-, hoy está operando políticamente a través de su Twitter y en el lobby cotidiano para proteger los intereses norteamericanos en Honduras; muchos de ellos coinciden con el viejo régimen y por eso se intensifican las observaciones sobre política interna y especialmente en lo referido a la elección de la nueva Corte Suprema de Justicia, último instrumento en su poder y bajo su influencia en las estructuras del Estado.

La debilidad imperial no solo se siente en la pérdida de control en los gobiernos de la región, o en su desaceleración económica, es evidente en la geopolítica, en el comercio internacional, en su empantanamiento en la guerra contra Rusia, en su decadencia cultural y social. Ahora también lo es en la imagen de quienes fueron sus interlocutores en la política doméstica en Honduras. El dato a destacar en la implacable persistencia de los valores y la memoria histórica, donde estos personajes ya tuvieron juicio y sentencia.

(•) Dirigente del Partido Libertad y Refundación.

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