Introvertido y de familia disfuncional: así era quien asesinó a 21 personas en Texas

WASHINGTON, EE.UU. 

Introvertido, víctima de ‘bullying’ e hijo de padres disfuncionales. A grandes rasgos, ese es el perfil de Salvador Ramos, el joven de 18 años que asesinó a 19 alumnos y dos maestras en una escuela de la ciudad de Uvalde, Texas.

Sus amigos lo recuerdan como un adolescente que no hablaba mucho. Durante algún tiempo, dicen, trabajó en un restaurante de la cadena Wendy’s, donde casi no convivía con sus compañeros.

«Creo que nadie lo conocía realmente. Mis chicos hablan entre sí y son amigables entre ellos. Él no era así», relató al diario The New York Times Adrián Méndez, uno de los gerentes del establecimiento.

Esta actitud retraída parece ser una apreciación constante entre quienes conocían a Salvador Ramos, quien antes de cometer la masacre en la primaria Robb le dio un balazo en el rostro a su abuela, quien intentó detenerlo.

La mujer se encuentra grave en un hospital de Uvalde, según el más reciente reporte de las autoridades.

«Lo acosaban mucho. Era el niño más tierno y tímido de la clase», aseguró Stephen Garcia, uno de los mejores amigos de Ramos, al diario The Washington Post.

Según él, los alumnos molestaban a Ramos porque tartamudeaba mucho, porque le costaba trabajo socializar con otras personas, porque pronunciaba mal la letra «s» y porque, en algún momento, adoptó una imagen emo, con ojos delineados y ropa oscura. Por ese motivo, recuerda, lo llamaron gay y homosexual.

Además, Ramos era hijo de una mujer con problemas de adicción, según testimonios recopilados por la prensa estadounidense. Su padre ni siquiera figuraba. Él vivía en la casa de sus abuelos maternos. Su abuelo se dedicaba a instalar aires acondicionados en casas y oficinas.

El diario español El País recogió el testimonio, también, de Eric, el padre de un compañero de aulas de Salvador Ramos. Él coincide en que el agresor era un joven «calladito».

«Mi hijo me dice que conoce a un muchacho al que le gustaba pegarle», cuenta Eric.

En los meses recientes, Ramos se convirtió en un joven aficionado a las armas. En sus redes sociales solía publicar estados e historias sobre este tema. Expresaba que su sueño era poseer rifles de asalto, de acuerdo con la primeras investigaciones de las autoridades texanas.

«Era un chico agradable, sólo necesitaba librarse del caparazón que cargaba encima», dijo Stephen Garcia.

Su amigo Santos Valdez contó a The Washington Post que, alguna vez, lo vio cortado de la cara. Ramos le contestó que le gustaba cortarse con navajas.

También dice que, antes de esta etapa violenta, el adolescente solía ser como cualquier con otro, con una especial afición por los videojuegos Call of Duty —una producción de temática bélica y armamentista— y Minecraft.

Las investigaciones de las autoridades dejan ver que Salvador Ramos utilizó su cuenta de Facebook para anunciar, primero, que dispararía en contra de su abuela, y luego, en la escuela primaria Robb. (Con información de Sputnik). 

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