Bye, bye míster JOH

(Por: René Alfaro) La cuenta regresiva ha comenzado, la estancia en el territorio nacional del otrora hombre fuerte de Lempira está próxima a su fin, los minutos transcurren y se escapan como el agua escurre en nuestras manos. Los familiares del exjerarca elevan sus plegarias al divino creador, hacen cadenas de oración pidiendo protección para el indómito, pero paralelo a eso, corren tan rápido como Usain Bolt lo hacía en una pista de atletismo, escondiendo...
BFlores20 abril, 2022

(Por: René Alfaro) La cuenta regresiva ha comenzado, la estancia en el territorio nacional del otrora hombre fuerte de Lempira está próxima a su fin, los minutos transcurren y se escapan como el agua escurre en nuestras manos.

Los familiares del exjerarca elevan sus plegarias al divino creador, hacen cadenas de oración pidiendo protección para el indómito, pero paralelo a eso, corren tan rápido como Usain Bolt lo hacía en una pista de atletismo, escondiendo los bienes que han acumulado luego de años de usufructuar el poder.

Para eso, han contado en la benevolencia del mal llamado fiscal cinco estrellas, quien con toda la parsimonia y complicidad retrasó cualquier trámite para el aseguramiento e incautación de las pertenencias del exinquilino de Casa Presidencial y su entorno familiar, brindando protección a su jefe y comportándose
como un activista cachureco.

En su carta a la nación, Juan Orlando Hernández externa en los dos primeros párrafos el sentimiento que le abriga, sabiendo lo difícil que será sostener en las cortes estadounidenses que todo se trata de una venganza de narcotraficantes confesos.

La tesis que es víctima de una conspiración a gran escala, carece de sustento, sus abogados nacionales e internacionales tienen la labor titánica de darle forma a una defensa huérfana de credibilidad, ante la abrumadora evidencia surgida en los juicios que afrontaron en tierras del tío Sam, su hermano Tony Hernández y Geovany Fuentes, en donde su nombre apareció una y otra vez.

El aura de poder que irradiaba en los últimos doce años, poco a poco se apaga, sus amigos a tropel buscan borrar evidencia de sus andanzas con JOH, los que una vez se sentían orgullosos de posar en fotografías a su lado, lo niegan, antes de que cante el gallo, tal como Pedro lo hiciera con el nazareno.

Los caminos para la salvación del extitular del ejecutivo, son pocas, la sendas condenas por narcotráfico de su consanguíneo y socios, por la justicia norteamericana, no auguran un buen final, la disyuntiva que enfrenta es: seguir manteniendo su relato de inocencia u olvidar todo ese discurso y sentarse a negociar con los fiscales que le acusan, aceptando los cargos imputados y convertirse en un colaborador que permita conocer los policías, militares, operadores de justicia, empresarios y banqueros que han servido para facilitar el
trasiego de alcaloides y el blanqueo de capitales.

Este segundo escenario, pondría mas interesante la situación, el nerviosismo invade a quienes transaron con Hernández Alvarado, unos hábilmente desde tiempo atrás han comenzado a cortar cualquier hilo que los ligue con algún ilícito, tomando medidas tales como; devolución de haberes que tenían en custodia, liquidando prestamos, recibiendo en dación de pago inmuebles para asegurar sus inversiones y medidas extremas como la disolución de casas de cambio.

Pero, ¿la extradición del “cipote malcriado” como le apodaban en sus primeros pasos en el hemiciclo, significará el fin del legado de este oscuro personaje? Es probable que la respuesta sea NO. Para quienes difieren con esto, es de recordarles que el presunto socio del chapo Guzmán, no operaba solo en tierras hondureñas, contaba con todo un engranaje de actores, desde facilitadores para el transporte de la droga, seguido por entidades financieras que lavaban los dólares producidos por el trasiego de cocaína.

Continuando con la sólida estructura política del partido de la estrella solitaria, con diputados, alcaldes, regidores y financistas que convirtieron a esa institución, en una poderosa organización criminal, comparada por acusadores del imperio del norte con la Cosa Nostra, la temida mafia italiana que opera en varios países del globo terráqueo.

Fue así como fiscales, jueces, magistrados, verde olivos, policías y mareros, pasaron a ser artífices de una conspiración internacional que logró exportar millones de dosis de narcóticos a EE.UU. El nuevo fiscal y Corte Suprema de Justicia tienen una espinosa misión, desbaratar las solidas bases criminales que continúan intactas en esta nación centroamericana, enjuiciar y condenar a todos esos actores, que en este momento no tienen rostro, pero, son y han sido jugadores activos en el latrocinio, saqueo y ejecución de oprobiosos actos que han traído dolor y luto a miles de compatriotas.

El tristemente célebre hombre fuerte de los cachurecos consiguió algo que ni el mismo capo de capos, Pablo Escobar Gaviria pudo: llegar al solio presidencial, sus años de gloria llegan a su fin, se ha convertido en un muerto en vida, tal y como lo enunció en su último mensaje a la hondureñidad, su futuro se circunscribirá a una pequeña celda, en una cárcel de máxima seguridad, los finos trajes que usaba, serán cambiados por el overol naranja, hasta el fin de sus días.

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