Presidenta Xiomara Castro, la lideresa política que rompió los estándares en Honduras

TEGUCIGALPA, Honduras  Exactamente 200 años de aclamada independencia tomó para que Honduras, situado en el corazón de Centroamérica, celebrara la designación de su primera mujer presidenta. Más de 1.7 millones de votos -una cifra inédita- validaron la escogencia de Iris Xiomara Castro Sarmiento, una  lideresa popular que alcanzó su cometido después de una inagotable lucha en las calles guiada por sus convicciones. Fue un pasaje de 67 años desde que se permitió a las féminas...
BFlores27 enero, 2022

TEGUCIGALPA, Honduras 

Exactamente 200 años de aclamada independencia tomó para que Honduras, situado en el corazón de Centroamérica, celebrara la designación de su primera mujer presidenta.

Más de 1.7 millones de votos -una cifra inédita- validaron la escogencia de Iris Xiomara Castro Sarmiento, una  lideresa popular que alcanzó su cometido después de una inagotable lucha en las calles guiada por sus convicciones.

Fue un pasaje de 67 años desde que se permitió a las féminas ejercer el sufragio en Honduras hasta que una de ellas se ganó finalmente -en las urnas- el derecho a ocupar la silla presidencial.

Impulsada por su férrea animadversión a una gobernanza nacionalista de 12 años -a la que calificó de dictadura- Castro proyectó su armónico discurso para unir a la oposición en búsqueda de garantizar un Estado de derecho y un desarrollo integral del país.

«Como mujer, madre, ciudadana y presidenta voy a construir una Honduras solidaria, transparente y que sea altamente productiva, en la que se respeten los derechos humanos, todos podamos vivir con dignidad y los jóvenes no tengan que emigrar», prometió.

Las ilusiones de cambio se renuevan este viernes en el Estadio Nacional de Tegucigalpa, donde tiene su cita histórica para ser investida como la jefa de Estado por el próximo cuatrienio 2022-2026, sucediendo al abogado Juan Orlando Hernández.

Su asunción constituirá el haber alcanzado la cúspide de su amplia trayectoria política, en la que, pese a los obstáculos que encontró, evidenció su valentía, resiliencia y compromiso con la población hondureña.

Identificada con el empoderamiento femenino, las causas justas y el ideal de una patria que acoja a todos sus hijos sin importar su trinchera, Castro comenzará a hacer propio cada anhelo que emane del seno de la nación cinco estrellas para convertirlo en una realidad.

La presidenta más votada en la historia de Honduras, la primera gobernante de un partido de izquierda y la primera mujer como titular del Poder Ejecutivo, todo por mucho más que simples casualidades.

ORÍGENES. La nueva gobernante de Honduras nació el 30 de septiembre de 1959 en la ciudad capital, Tegucigalpa y es la segunda de cinco hermanos producto del matrimonio de Irene Castro Reyes y Olga Doris Sarmiento, ambos fallecidos.

Estudió en los institutos San José del Carmen y María Auxiliadora y, pese a las críticas que suele recibir por una presunta ausencia de un título de educación superior, es una administradora de empresas graduada del Instituto Hondureño de Cultura Interamericana (IHCI) en la modalidad de madurez y experiencia.

Tiene dotes gerenciales, a través de los cuales se ha involucrado en actividades de ganadería, agricultura y procesamiento de la madera.

También ha mostrado su lado más humano mediante la fundación de un centro de cuidadado durno para niños y su participación en la asociación de esposas del Club Rotario de Catacamas.

Cuando aún era una menor de edad, formó su hogar junto al hombre de su vida, el expresidente José Manuel Zelaya Rosales, con quien se casó en 1979 y tuvo cuatro hijos.

CARRERA POLÍTICA. Su inicio en política fue como organizadora del movimiento femenino del Partido Liberal y luego acompañó a Mel en su aventura hacia Casa Presidencial en 2006, cuando, enarbolando la bandera rojiblanca, vencieron al nacionalista Porfirio Lobo Sosa.

De su labor como primera dama se destacó su participación en varios programas sociales y su liderazgo en la lucha contra el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) con las Naciones Unidas.

Un punto de inflexión en la carrera de ambos fue con el golpe de Estado suscitado en junio de 2009, tras el que Zelaya fue exiliado y asediado, mientras Castro se mantenía en las calles convirtiéndose en un ícono de la insurrección popular.

En ese entonces, Castro fue una pieza clave para la conformación del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) y, un poco tiempo más tarde, en 2011 jugó un rol fundamental para la conformación del partido Libertad y Refundación (Libre), por el cual se anunció su candidatura a la presidencia en 2012.

Con una marcada ideología socialista democrática, participó en el proceso electoral de 2013, siendo así la segunda dama que aspiró a ser presidenta en Honduras, solo después de la representante del Partido Nacional, Nora Gúnera de Melgar.

En esa ocasión, pese a que no logró su cometido, Castro consumó un hito importante en la historia política del país, rompiendo con el bipartidismo al ser la segunda candidata más votada, detrás de Juan Orlando Hernández.

Otra victoria que cosechó Libre en esa oportunidad fue sacar más diputados al Congreso Nacional que el Partido Liberal, que se vio relegado por primera vez a un tercer lugar.

Para el proceso electoral de 2017, Castro volvió a ser postulada para la titularidad del Poder Ejecutivo y ganó sin dificultad en los comicios primarios.

No obstante, para las elecciones generales Libre se sumó a una alianza opositora, por lo que ella desistió de su aspiración y participó como designada presidencial -una figura similar a la vicepresidencia- en un intento conjunto de sacar a los nacionalistas del poder.

El encargado de liderar la alianza fue Salvador Nasralla, pero, perdieron, pese a un sinnúmero de denuncias de fraude, contra Hernández, quien consumó una cuestionada reelección por una diferencia de unos 50 mil votos.

En el proceso de 2021, Castro encabezó seis de los nueve movimientos que participaron en las elecciones primarias en Libre y triunfó por un amplio margen.

La tercera es la vencida señala el dicho y así fue para la representante de Libre, quien, ahora en una coalición opositora con ella como presidenciable, se alzó con la victoria en la contienda general amasando una ventaja superior a los 470 mil votos sobre su más cercano rival, el cachureco Nasry Asfura.

Solo 48 horas después del Día de la Mujer Hondureña, una cálida y apasionada Xiomara Castro se apresta a iniciar su búsqueda de demostrar que lo que necesita el país para dejar atrás sus visicitudes es una dirección femenina.

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