Honduras y Estados Unidos: ¿reconfiguración de las relaciones diplomáticas?

(Por: Danay Galleti) La presencia de la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, en la toma de posesión de la mandataria electa de Honduras, Xiomara Castro, el próximo 27 de enero, aviva las interrogantes sobre el curso de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, tras 12 años de gobierno del Partido Nacional. De acuerdo con un comunicado de la Casa Blanca, difundido este 18 de enero, la visita «reforzará» el compromiso asumido entre Harris y...
BFlores25 enero, 2022

(Por: Danay Galleti) La presencia de la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, en la toma de posesión de la mandataria electa de Honduras, Xiomara Castro, el próximo 27 de enero, aviva las interrogantes sobre el curso de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, tras 12 años de gobierno del Partido Nacional.

De acuerdo con un comunicado de la Casa Blanca, difundido este 18 de enero, la visita «reforzará» el compromiso asumido entre Harris y Castro durante una llamada telefónica el 10 de diciembre, vinculado al crecimiento económico, el combate a la corrupción y el abordaje de las causas profundas de la migración.

La vicepresidenta Harris encabezará la delegación conformada además por la administradora de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, Samantha Power; el representante demócrata de California, Raúl Ruiz; José Fernández, subsecretario de Crecimiento Económico, Energía y Medio Ambiente del Departamento de Estado; Brian Nichols, subsecretario del Departamento de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental y Colleen Hoey, encargada de negocio de la Embajada de Washington en Tegucigalpa.

Cuando en 2009 sucedió el golpe de Estado contra el entonces mandatario electo por la vía democrática Manuel Zelaya (2006-2009), el actual presidente de los EEUU, Joe Biden, era el segundo al mando de la primera administración de Barack Obama (2009-2013,2013-2017).

«Esta visita forma parte de una nueva estrategia pues nosotros sabemos que Obama acompañó a los golpistas y también a los protagonistas del primer fraude electoral de 2013 y la política de represión autorizada por el Ejecutivo del nacionalista Porfirio Lobo. Donald Trump apoyó luego el fraude de 2017. Es decir, demócratas y republicanos adoptaron la misma posición», manifestó a Sputnik Gilberto Ríos, uno de los dirigentes del partido Libertad y Refundación (Libre) de Xiomara Castro.

Durante los comicios de 2013, la entonces candidata Xiomara Castro denunció las irregularidades experimentadas durante el proceso de sufragio que le concedieron la victoria a Juan Orlando Hernández, seguido por las protestas de jóvenes hondureños quienes desconocieron los resultados dados por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

Cuatro años después, el triunfo de Salvador Nasralla, del partido Salvador de Honduras, también sería arrebatado, según Ríos, luego de la ocurrencia de anomalías como el cierre temprano de urnas, el abandono de sus puestos de los custodios electorales, material transportado sin sello de seguridad y compra de votos.

Ricardo Salgado, matemático, investigador social y politólogo, utiliza una metáfora para explicar a Sputnik los vínculos de su país con Washington. A su juicio, la nación norteña considera a los territorios de América Latina y el Caribe como piezas de ajedrez y, en consecuencia, su manera de actuar frente a ellos es la de «ganar o perder».

«Honduras es el estereotipo claro de lo que significa el patio trasero, si bien Estados Unidos ya enfrenta a una región cuyas necesidades son cada vez más incompatibles con su actitud. Por ello, la llegada de la señora Harris al acto de investidura muestra el interés por mantener el control sobre este peón de su tablero», sentenció el también miembro de Libre.

¿Cómo garantiza ese vínculo? Salgado apuntó cuestiones como la guerra contra las drogas, el despliegue de fuerzas militares en territorio hondureño y la docilidad mostrada por el territorio centroamericano respecto a la política internacional, una de las cuestiones más vigiladas por la Casa Blanca en los Gobiernos del área.

En paralelo, el experto señaló que Estados Unidos posee «un ejército organizado de ONG», autocalificadas como sociedades civiles y destinadas a mantener o, dado el caso, desestabilizar a las administraciones que les resulten incómodas. Sin embargo, advirtió que «la visita de la vicepresidenta [Harris] nos habla de su situación actual frente al mundo, nunca tuvimos aquí en un traspaso de mando a un dignatario de ese nivel».

Durante la campaña para las últimas elecciones en Honduras, los detractores le adjudicaban a Libre un postura de desavenencia y confrontación con Washington, explicó a Sputnik el sociólogo y catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) Eduardo Sosa Iglesias.

Sumado a eso, los adversarios anunciaban que Castro establecería de manera inmediata las relaciones con China y el rompimiento de los acuerdos con Taiwán, a sabiendas del interés de la cúpula empresarial hondureña en mantener la estabilidad de los productos en su más importante mercado receptor, Estados Unidos.

«El plan de Gobierno sí contempla los vínculos con Pekín, pero en la práctica, tras la victoria de la mandataria y durante el denominado periodo de traspaso, solo han trascendido mensajes de intercambio y colaboración muy claros entre Xiomara y Kamala sobre los temas que interesan a ambos países», reconoció.

No obstante, explicó, la presidenta electa debe buscar un «nuevo modelo de relacionamiento» con EEUU, a partir de la disposición de reglas de respeto pues, en su consideración, Honduras no puede olvidar la postura estadounidense en el golpe de Estado de 2009 y el fraude electoral de 2017.

«Esos dos episodios contaron con su actuación directa y total complicidad. Para colmo, tras los comicios de 2017, la encargada de negocios, Heidi Fulton, tuvo la desfachatez y atrevimiento de llegar al Tribunal Supremo Electoral y apoyar a los magistrados, actores principales del golpe político favorable a Juan Orlando Hernández», recordó Sosa.

Desde el 27 de enero próximo, fecha del acto de juramentación, para Sosa, en su mirada internacional respecto a la administración de Joe Biden, Honduras no podrá aceptar ningún tipo de condicionamiento respecto a los vínculos con otros territorios del mundo, especialmente, con sus vecinos centroamericanos.

Esa lista incluye a los Gobiernos de Nayib Bukele, en El Salvador; Daniel Ortega, en Nicaragua, y Alejandro Giammattei, en Guatemala; así como, otros caribeños y sudamericanos como Cuba y Venezuela, y con todos aquellos que contribuyan al «desarrollo económico y fortalecimiento democrático de Honduras», explicó Sosa.

Por su parte, Salgado consideró que el Ejecutivo liderado por Libre se apegará a los principios de la no injerencia y el respeto a la autodeterminación de los pueblos y mantendrá una relación amistosa con su par estadounidense, sobre todo, por los intereses económicos.

«Sin embargo, se alejará de la posición dócil y sumisa que ha caracterizado la política exterior de la nación. Seguramente, no volverá nuestro país a prestarse para bloquear o sabotear naciones hermanas, ni para formar carteles como el infame Grupo de Lima contra Venezuela», argumentó.

Para Salgado, la administración norteamericana no estaría de acuerdo con la apertura de vínculos con Pekín. «Hasta el momento no está en nuestra agenda, aunque somos conscientes de que ese es un paso esencial para integrarnos realmente al mundo, sobre todo, por su economía en expansión».

Sin embargo, apuntó el militante de Libre, es un tema que estarían valorando a corto plazo, en dependencia de las ventajas para Honduras y «el reconocimiento de las mismas en el marco del respeto mutuo y la amistad entre nuestros pueblos, una tendencia apreciada en territorios del área».

Biden se siente amenazado por dos motivos principales, aseveró Gilberto Ríos: el primero por la tendencia regional de cierre de asociaciones con Taiwán. De hecho, solo en Centroamérica las mantienen Guatemala, Belice y Honduras, y a nivel mundial solo 14 reconocen a Taipéi.

«Asimismo, la política migratoria y la acción represiva contra los caravanistas asumida hasta la fecha podría afectar su reelección. Queremos con ellos relaciones de respeto e igualdad, si bien conocemos cuál es su tendencia, dónde están las líneas rojas de advertencia y pienso que, si obstaculizan el avance de nuestra nación por la senda del desarrollo, la contradicción será inevitable», concluyó.

Eventualmente, dijo, Honduras, en la defensa de su independencia política, regresará a los organismos de integración como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), entre otros.

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