¿Timonazo a la izquierda en Honduras? Analistas valoran llegada de Castro al gobierno

SAN SALVADOR, El Salvador  La reciente victoria de la izquierdista Xiomara Castro en los comicios de Honduras ilusiona a muchos que sueñan con una suerte de socialismo democrático, aunque otros —curados de todo— prefieren moderar su entusiasmo y darle tiempo al tiempo. El triunfo de la candidata del Partido Libertad y Refundación (Libre, izquierda), en alianza con otras fuerzas opositoras, fue saludada de inmediato por los Gobiernos de Venezuela, Cuba y Nicaragua, así como por...
BFlores2 diciembre, 2021

SAN SALVADOR, El Salvador 

La reciente victoria de la izquierdista Xiomara Castro en los comicios de Honduras ilusiona a muchos que sueñan con una suerte de socialismo democrático, aunque otros —curados de todo— prefieren moderar su entusiasmo y darle tiempo al tiempo.

El triunfo de la candidata del Partido Libertad y Refundación (Libre, izquierda), en alianza con otras fuerzas opositoras, fue saludada de inmediato por los Gobiernos de Venezuela, Cuba y Nicaragua, así como por personalidades de la izquierda latinoamericana y mundial.

Quizás muchos crean que la llegada de Castro al Ejecutivo permitirá retomar el proyecto de corte social iniciado por su esposo, el expresidente Manuel Zelaya, y que fue truncado por un golpe de Estado en junio de 2009, en plena sintonía de Honduras con fuerzas progresistas de la región.

Saúl Méndez, excandidato presidencial en 2019 por el Frente Amplio por la Democracia (FAD, izquierda), compartió con Sputnik su esperanza de que Castro inserte su gestión en «el torrente latinoamericano de resistencia popular».

«Es halagador este proceso con los pueblos en resistencia, que demuestra la posibilidad de seguir bregando por un mundo mejor, por mejores días para Honduras, Centroamérica y América Latina», enfatizó Méndez, secretario general del mayor sindicato de Panamá.

El analista salvadoreño Dagoberto Gutiérrez también se mostró optimista, parte porque el pueblo acabó con el bipartidismo imperante en Honduras, donde los partidos Nacional y Liberal se alternaban el poder, pero también porque, en su opinión, arruina los planes de Estados Unidos.

«La opción del imperio (EEUU), pese a sus señalamientos al presidente Juan Orlando Hernández (JOH), era mantener a la derecha al mando. Habrá que ver si Washington acepta el proyecto que trae Libre», dijo Gutiérrez, un excomandante guerrillero y actual académico.

Pero la defensora de los derechos humanos Celia Medrano estima que solo el tiempo dirá si podrá hablarse en Honduras del ya mencionado «socialismo democrático», un concepto que algunos consideran paradójico, casi un oxímoron, utópico e irrealizable.

«Veremos si en Honduras realmente volvió la democracia, o si seremos testigos del entendimiento de similares formas de ejercer gobierno, bajo diferentes signos ideológicos», comentó Medrano a Sputnik. En otras palabras: el mismo perro, con diferente collar…

Para Medrano, coordinadora de la Fundación Cristosal para la defensa de los derechos ciudadanos en Centroamérica, también queda por ver si Castro podrá cumplir sus promesas de campaña con todas las alianzas que tuvo que pactar Libre para derrotar al Partido Nacional en las urnas.

«En el juego electoral que Centroamérica conoce, una amplia votación a favor de una candidatura no necesariamente es un apoyo a su propuesta política, sino un reflejo del desgaste de quien ha sido Gobierno y un voto de castigo. Entender esto es importante», advirtió la experta.

En efecto, la victoria por casi 20 puntos porcentuales de Castro sobre el candidato oficialista, Nasry «Papi» Asfura, puso fin a una década de nacionalismo en el poder, con dos mandatos al hilo del polémico JOH, señalado incluso en una corte de EEUU por corrupción y narcotráfico.

Los propios estrategas del partido gobernante admitieron que no supieron «leer» el descontento de una sociedad desangrada por la violencia, la precariedad económica, la falta de esperanza, la galopante corrupción y los crímenes sin castigo contra ambientalistas y activistas ciudadanos.

Sin más que prometer, el oficialista echó mano a su vieja confiable: el fantasma del comunismo, una retórica heredada de la guerra fría que aún funciona en un país sin demasiada cultura política, sazonada esta vez con el populismo religioso y «pro-vida», y abundante «fake news».

Aún así, casi un 70% de los 5,2 millones de hondureños empadronados se negaron a seguir indiferentes ante la situación, y votaron por el futuro que querían para el país.

«Hay indicadores que nos podrán ir definiendo ante qué estamos, como el trato a la prensa y el respeto a la libre expresión y opinión, así como la transparencia en el ejercicio público», señaló Medrano, quien fue finalista para liderar la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Otro medidor sugerido por la experta son las acciones que emprenda Castro respecto al rumbo económico de Honduras, así como poner a dialogar a los diferentes actores políticos y los sectores productivos y de pensamiento, sin hacer concesiones vergonzosas.

«En medio de la desesperanza, sin formación ciudadana y protagonizando uno de los éxodos más relevantes del continente, difícilmente puede hablarse de un Gobierno de reconciliación, algo que puede significar negociación e impunidad en un país cooptado por el crimen organizado», acotó.

A su vez, Asfura, JOH y la cúpula nacionalista reconocieron su derrota, y se comprometieron a realizar una oposición responsable y de altura: el tiempo dirá si mantienen su palabra cuando sus intereses sean afectados por los cambios que Castro prometió en campaña. (Con información de Sputnik). 

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