Editorial: La hora de la presidenta Xiomara Castro

Aunque no se han escrutado la totalidad de las actas, Xiomara Castro es la próxima presidenta de Honduras. Ya pasó el jolgorio, júbilo y alegría de los resultados que dan a la exprimera dama una amplísima ventaja sobre su competidor directo Nasry Asfura del Partido Nacional, por lo que será la primera mujer que esté al frente de un Estado que va en caída libre tras casi 12 años de administración nacionalista. Si partimos desde...
BFlores30 noviembre, 2021

Aunque no se han escrutado la totalidad de las actas, Xiomara Castro es la próxima presidenta de Honduras. Ya pasó el jolgorio, júbilo y alegría de los resultados que dan a la exprimera dama una amplísima ventaja sobre su competidor directo Nasry Asfura del Partido Nacional, por lo que será la primera mujer que esté al frente de un Estado que va en caída libre tras casi 12 años de administración nacionalista.

Si partimos desde lo ideológico, el triunfo de Xiomara es una reivindicación a las víctimas del golpe de Estado del 28 de junio de 2009, es como una suerte de homenaje a las más de 100 personas que fueron asesinadas en las protestas contra el gobierno que desalojó a punta de culata al expresidente Manuel Zelaya.

Es la culminación y consagración del movimiento de la resistencia que estuvo en las calles en permanente lucha para la restitución de su máximo líder que conllevó a la creación de una fuerza que vino a quebrar más de un siglo de bipartidismo.

Desde el pragmatismo, se movilizó el voto de castigo a las políticas emprendidas en los tres mandatos azules, sobre todo, en los dirigidos por Juan Orlando Hernández, cuyo gobierno es fuertemente cuestionado por las denuncias de corrupción (megafraude al IHSS, Pandora…), vínculos con el narcotráfico según fiscales federales estadounidenses, alto endeudamiento externo, incumplimiento de promesas de campaña, galopante violencia. Quien pagó las consecuencias fue Nasry Asfura.

El analista Raúl Pineda Alvarado dijo semanas antes de la contienda que la población votaría «en contra de» por los crasos errores que cometieron los altos dirigentes del partido en el gobierno. Se debe sumar el extremo desgaste de 12 años del oficialismo, cuyos liderazgos deben replantearse tras la dura paliza que recibió de la población que se cansó.

La futura presidenta debe tener claro que le espera gobernar entre las ruinas: Recibirá un país con elevados índices de corrupción, con una pesada deuda externa que hasta agosto anterior era superior a los 10 mil 800 millones de dólares y que siete de cada 10 personas viven en la pobreza.

Tiene el reto de quitarle el mote a Honduras de ser una nación peligrosa del mundo para los defensores de DDHH y ambientalistas, donde ser madre y niño es hasta un crimen, con una tasa de homicidios que debe ser reducida a la mínima expresión.

Otro desafío a afrontar es recuperar el prestigio internacional luego que la justicia norteamericana tachara al país de narcoestado, entablar de inmediato el diálogo con todos los actores políticos y sociales a fin de promover la reconciliación nacional tras la virulenta campaña que tuvimos que sufrir los hondureños.

Entre sus deberes inmediatos es realizar una fuerte inversión social, tanto en salud, educación que se han visto afectadas por el evidente abandono gubernamental. Urge que se tomen estrategias para profundizar la vacunación en la población para contrarrestar el coronavirus.

En cuanto a la política internacional, también se necesita relanzar las relaciones diplomáticas y cordiales con todos los países del mundo, manteniendo la soberanía y autodeterminación. En cuanto a EE.UU. se requiere que exista un diálogo constante sin caer en sumisiones de ningún tipo. Es hora de abrir a Honduras ante el mundo como un destino ideal para la inversión extranjera a fin de generar empleos y que sea un destino turístico que nos genere divisas para mantener a flote la maltrecha economía.

El voto que le prestó el Partido Salvador de Honduras (PSH), una facción liberal, los pinuistas y los nacionalistas que se cansaron de su gobernante, debe ser muy valorado por Castro, pues comprende que en caso de incumplir sus promesas podría enfrentar crisis similares a las vividas por Juan Orlando Hernández, quien se apoyó en las FFAA para mantenerse en el poder.

Nadie quiere estar en los zapatos de la futura mandataria porque deberá atender muchas demandas que a la fecha no han sido cumplidas, por lo que está obligada a elegir un gabinete conformado por las mentes más brillantes del país a fin de aportar las mejores soluciones a los problemas graves que afrontamos como sociedad.

De esta manera terminan 12 años de gobiernos liderados por el Partido Nacional que pasa a la llanura tras sufrir una fuerte derrota y será la coalición de partidos que encabeza Libre, PSH y el Pinu que tendrán la misión de reconstruir Honduras.

Esta es la hora de la presidenta Xiomara Castro.

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