Yani, el comodín

(Por Óscar Esquivel) Yani Benjamín Rosenthal Hidalgo hijo del extinto banquero Jaime Rosenthal Oliva, de reconocida militancia liberal. Yani fue ministro de la presidencia en el gobierno del presidente Zelaya, renunciando en 2008. Fue diputado en el Congreso Nacional en el periodo 2010/2014 siendo presidente del Congreso Nacional Juan Orlando Hernández. Rosenthal en el último año de ese periodo de gobierno ocupó la jefatura de bancada del Partido Liberal, destronando a José Alfredo Saavedra. Posterior a...
BFlores8 noviembre, 2021

(Por Óscar Esquivel) Yani Benjamín Rosenthal Hidalgo hijo del extinto banquero Jaime Rosenthal Oliva, de reconocida militancia liberal. Yani fue ministro de la presidencia en el gobierno del presidente Zelaya, renunciando en 2008.

Fue diputado en el Congreso Nacional en el periodo 2010/2014 siendo presidente del Congreso Nacional Juan Orlando Hernández. Rosenthal en el último año de ese periodo de gobierno ocupó la jefatura de bancada del Partido Liberal, destronando a José Alfredo Saavedra.

Posterior a su función legislativa, en noviembre de 2015, Yani se entregó a la justicia estadounidense para enfrentar cargos por lavado de activos. En octubre de ese mismo año su primo Yankel Rosenthal había sido capturado; era secretario de inversiones del gobierno de Hernández Alvarado.

En el sitio en el internet de la embajada norteamericana se lee: “Yani Benjamín Rosenthal Hidalgo, un expolítico y prominente empresario hondureño, fue sentenciado por el lavado de ganancias del narcotráfico para los Cachiros, una importante organización hondureña de tráfico de drogas”.

Hasta ese momento de la entrega Yani Rosenthal se ve ante la opinión pública como una víctima del gobierno de Juan Hernández, de la cúpula empresarial y financiera del país. Le quitaron el banco, diario tiempo, entre otros negocios. Aunque algunos especulan que esos fueron confites para el basto recurso económico que aún posee la familia.

Algunos amigos, líderes de oposición le muestran solidaridad por tal persecución. Don Jaime Rosenthal su padre ya convaleciente de algunas enfermedades, se le profundizan, las que acaban con su vida.

Cierto sector político añora el regreso del perseguido para que se una a una alianza y derrotar al verdugo, encarnado en Hernández Alvarado al que también vinculan con el narcotráfico (Antonio Hernández, hermano del presidente guarda prisión de por vida en EE.UU. por narcotráfico).

Rosenthal Hidalgo regresa al país después de cumplir una condena por lavado. Lo acompaña cierta vestimenta de victimización. Regresa de la cárcel a buscar la presidencia de la república. Tampoco a lo Hugo Chávez que guardó prisión después de liderar un movimiento de liberación en Venezuela y mucho menos un Mandela quien guardo prisión por defender los derechos humanos de los negros.

No, Yani Rosenthal sale de prisión después de cumplir una condena por lavado de dinero a narcotraficantes confesos.

Yani misteriosamente no recibe ninguna traba para su inscripción como precandidato a la presidencia por el Partido Liberal. Recibe más que guiños de ojos de algunos opositores para que resulte ganador en las elecciones primarias de su partido, venciendo a don Luis Zelaya y posteriormente se une para vencer al Juan Orlando Hernández y su candidato Nasry Asfura.

Don Luis Zelaya, opositor a Yani en las primarias y Salvador Nasralla se unen a la candidatura de doña Xiomara, sin embargo, Yani del que se esperaba una alianza sin condiciones no se une a la coalición para derrotar al oficialismo. Todo lo contrario, ataca a la coalición al señalar que tienen ideologías fracasadas, mismo guion del gobernante Hernández Alvarado.

Rosenthal sabe que no tiene ninguna posibilidad de convertirse en presidente de la república. A lo mejor nunca fue su interés. Como sí lo es el próximo Congreso Nacional y posteriormente la Corte Suprema de Justicia, con 10 o 15 diputados que le resulten del proceso electoral ya negocia con el Partido Nacional o Libre.

Valga la aclaración que cuando hablamos de Yani Benjamín Rosenthal nos referimos a todo lo que lo rodea, todo lo que presenta: “NEGOCIOS SON NEGOCIOS”

El aspirante liberal continúa con el maridaje de los últimos años entre el lado oscuro del partido liberal y el Partido Nacional.

Hay partidos (dueños) que perdiendo ganan. Y es así que los que controlan el Partido Liberal les da igual sacar 100 o 200 mil votos y reducir el partido de las milicias eternamente jóvenes a un partido de maletín.

Les corresponde a los candidatos a alcaldes del partido rojiblanco saltarse ese obstáculo que representa Yani Rosenthal y poner en primer lugar el interés de sus comunidades y sus propios intereses de convertirse en alcalde de sus municipios. Caso contrario serán arrastrados hacia la derrota por su candidato presidencial.

Hay una alta posibilidad que la presidencia de la república sea ganada por la candidata de la oposición Xiomara Castro (al parecer no solo serán los votos los suficientes para hacer el triunfo, un hecho).

Sin embargo, los grupos de poder imperial, económico y político se replegarán en el Congreso Nacional y posteriormente en la Corte. Apostarán a que Libre haga un mal gobierno para después regresar.

Administrar este país después del peor gobierno de su historia es de los mil demonios, un avispero terrible, pero hay que hacerle frente, porque si no, nos termínanos de hundir.

La dirigencia de Libre debe hacerle ver a la mayoría de la población que los problemas que enfrenta en país son estructurales y no se solventan de la noche a la mañana.

El pueblo hondureño está y seguirá estando a la altura del momento histórico. Ya suenan las trompetas de la victoria. La segunda república nos espera.

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