Nasralla en su laberinto: El señor de la contradicción que quiere ser presidente

TEGUCIGALPA, Honduras  Era 1995 cuando un jovenzuelo de apenas 13 años, recién salido de la escuela, quería conocer en persona al señor de la televisión y su programa insigne X-O da dinero. Creía que encontraría en Salvador Alejandro César Nasralla Salum un hombre bonachón, alegre como lo veía en la televisión todos los domingos al mediodía… y en menos de un segundo el mundo se le vino abajo: «¡Arreglen esa mierda!», alcanzó a escuchar mientras participaba en...
BFlores16 julio, 2021

TEGUCIGALPA, Honduras 

Era 1995 cuando un jovenzuelo de apenas 13 años, recién salido de la escuela, quería conocer en persona al señor de la televisión y su programa insigne X-O da dinero. Creía que encontraría en Salvador Alejandro César Nasralla Salum un hombre bonachón, alegre como lo veía en la televisión todos los domingos al mediodía… y en menos de un segundo el mundo se le vino abajo: «¡Arreglen esa mierda!», alcanzó a escuchar mientras participaba en la grabación del concurso y se desilusionó.

Ese grito de humillación (al que recurren los divos en su falsa superioridad) a los camarógrafos, jefes de piso y ayudantes, no marcó para siempre a ese cipote, pero le dio una pauta de quién es Nasralla, cómo se comporta en público y privado y de qué es capaz para salirse con la suya, aunque los años le han ido pasando al popular presentador de televisión una cara factura y lo evidencia en sus contradicciones tan recurrentes, que amanece con la extrema izquierda y se duerme con la extrema derecha. Otros días dice, sin haber leído algún libro de ciencia política que él «no es de izquierda y derecha».

De hecho, Nasralla se autodefine de ideología anticorrupción. ¿Qué pensará desde la tumba Antoine Destut de Tracy, aquel furibundo defensor de la Revolución Francesa y creador de la palabra ideología al escuchar semejante concepto de un hombre que se jacta de mover millones de votos a las urnas? ¿Será que nadie le ha dicho que la ideología es la ciencia de las ideas?

Defender en un foro de televisión al presidente Nicolás Maduro al cuestionar a los medios sobre la crisis que vive Venezuela y muchos años antes estrechaba la mano al sanguinario dictador chileno Augusto Pinochet, reafirma esa conducta dual que ha mantenido el ahora candidato de la Unión Nacional Opositora de Honduras (UNOH). Como diría la chavizada «ya está chochando». Hasta el evangelista Mateo lo dejó claro en su libro plasmado en la biblia que «nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas».

El expresidente Manuel Zelaya lo sabe muy bien; en la campaña de 2017 se convirtió en un verdadero apagafuegos. El excandidato de la Alianza Opositora provocaba con sus declaraciones auténticos incendios políticos por la mañana; por la tarde Zelaya debía salir a los medios a matizar los exabruptos de su abanderado y mantenía calmada a la furibunda base.

Esos exabruptos, disparates, ofensas y humillaciones han sido el común denominador en una personalidad narcicista como Nasralla. Claro, el Señor de la televisión supo construir su prestigio en los medios con una cara amable, entretenido, extravagante y, hasta cierto punto, bonachón como lo vio aquel desgarbado cipote un día de noviembre de 1995 cuando quería conocer de primera mano a la versión hondureña del Rey Midas, famoso por convertir en oro todo lo que tocaba. Nadie puede cuestionar el éxito económico del ahora dirigente político de la oposición con su programa de concursos que le sigue facturando dinero y le permite tener un tren de vida al que aspira el hondureño de a pie.

En una entrevista radial recordó su pasado -del que siempre se declara orgulloso-, que “soy un profesional, fui gerente general de la Pepsi Cola, que ahí fue cuando contraté a Mel para que me trasladara cajas de frescos en los años 70. Soy una persona muy responsable, muy exitoso, en el canal el señor (Rafael) Ferrari me ha considerado su mejor empleado por muchos años, primer lugar en programas de deportes y de concursos, ya parte tengo el conocimiento, o sea no por nada estuve seis años en la gerencia de la Pepsi, no por nada di ocho años clases en la Universidad y me consideraban el mejor profesor”.

Nasralla no logró acoplarse al patrón cultural del hondureño promedio que es extrovertido, relajado, que suele dejar todo para última hora. Su personalidad encaja con el chileno que es exigente, claro, directo y tosco para decir lo que piensa. De cuando en cuando recurre a la ofensa, humillación y degradación de quien no encaja con su personalidad a la chilena. Haberse adaptado a la sociedad suramericana, sumada la mezcla de conductas árabes de cuya etnia desciende, no le permiten ser indulgente y quizá comprensivo con quienes no cumplen sus exagerados estándares de calidad. De eso, dan cuenta sus excompañeros fundadores del Partido Anticorrupción (Pac), quienes fueron víctimas de sus acciones.

Es bueno que la persona tenga un concepto elevado de su autoestima, se le llama amor propio, pero cuando esa virtud sobrepasa cualquier regla de convivencia se torna en narcicismo. De acuerdo a la literatura médica, «es un trastorno mental en el cual las personas tienen un sentido desmesurado de su propia importancia, una necesidad profunda de atención excesiva y admiración, relaciones conflictivas y una carencia de empatía por los demás. Sin embargo, detrás de esta máscara de seguridad extrema, hay una autoestima frágil que es vulnerable a la crítica más leve».

EL DICTADOR DEL PAC. Uno de los cuadros leales a Nasralla y que sirvió como diputado en el Congreso 2014-2018, lo ve como un sujeto controlador. Narra que el popular comentarista deportivo llegaba en las primeras sesiones del Legislativo para «supervisar» de manera personal que el colectivo de 13 diputados no le dirigiera la palabra a ningún congresista del Partido Nacional… Tiempo después, los amenazó con denunciarlos públicamente que eran un experimento fallido. Los tachó de «tumores» y «manzanas podridas».

«No podíamos dirigirles la palabra y tampoco podíamos consultarle absolutamente nada», dijo uno de los excongresistas del Pac, quien se vio obligado a retirarse de la causa por no comulgar con la «conducta dictatorial» del personaje. Otro cuadro que fue afín a la entidad y a su otrora máximo jerarca narra que en cierta ocasión «cuando comenzó a pasar lista y no se encontraba Ana Joselina Fortín ni Kritza Pérez… de pronto preguntó de manera despectiva ‘¿está la embarazada?’ y él sabía que esa diputada le había ayudado a crearle las estructuras partidarias del departamento que representaba».

Aunque el máximo líder de Salvador de Honduras se jacta de trabajar con modelos, una fuente consultada señaló que suele tratarlas con desprecio. «En una reunión que tuvimos con Salvador sobre temas electorales nombró a Virgilio Padilla y David Reyes para que acudieran a un evento y dijo que no incluía mujeres porque iban a ‘hablar tonteras'», dijo un caballero que declinó dar su nombre.

«Los que fuimos diputados siempre hemos sido honrados por convicción, pero eso a él no le importó y duele porque que nos traicionó y donde él llega hace daño; no tiene liderazgo. Si con nosotros que éramos 13 nos trataba así, ¿cómo sería en un consejo de ministros? Él llegaba a imponer a una bancada donde habíamos profesionales universitarios y en cierta ocasión, en una reunión donde no hubo consensos, tiró el portafolios, golpeó la mesa y dijo ‘acá les dejo esta mierda'», rememoró otro dirigente que también de alejó del Pac.

Uno de los diputados, producto de las presiones descomunales que era sometido por Nasralla, cayó al suelo mientras realizaba unas diligencias. El médico informó que el corazón se le detuvo por un instante y le recomendó al afectado que se alejara de cualquier actividad política porque su salud estaba muy deteriorada. Ni siquiera preguntó por él, aseguró el informante.

A otro congresista lo amenazó con destruirle su dignidad si seguía empecinado en fundar una corriente interna en el Pac para las elecciones internas que realizó esa entidad política en mayo de 2017. Este medio logró saber que Nasralla le dio tres horas para que desistiera de proseguir con el movimiento, so pena de denunciarlo que había recibido dinero de Juan Orlando Hernández.

«Para Salvador, todos lo que están a su alrededor tienen que adularlo… Recuerdo que cierta vez los dijo que nos ‘quedáramos con esa mierda’ porque él ya tenía su candidatura asegurada en la Alianza de Oposición», aseveró una persona que estuvo presente durante la reunión que sirvió como el acabose del partido que fue creado en 2012 y que prometía grandes sorpresas y cambios para el país.

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