Investigación: Más de 13 mil muertes de menores en última década siguen impunes

TEGUCIGALPA, Honduras  Honduras se tornó en las últimas décadas en una nación imposible de vivir para los menores de 23 años, al reportar un total de13 mil 638 niños y jóvenes que murieron en circunstancias violentas. De hecho, nueve de cada 10 crímenes permanecen en la impunidad. En una investigación de El Pulso se pudo determinar que entre los actores de estos crímenes, están miembros de agrupaciones delictivas y la delincuencia organizada, así como agentes estatales, entre...
BFlores12 julio, 2021

TEGUCIGALPA, Honduras 

Honduras se tornó en las últimas décadas en una nación imposible de vivir para los menores de 23 años, al reportar un total de13 mil 638 niños y jóvenes que murieron en circunstancias violentas. De hecho, nueve de cada 10 crímenes permanecen en la impunidad.

En una investigación de El Pulso se pudo determinar que entre los actores de estos crímenes, están miembros de agrupaciones delictivas y la delincuencia organizada, así como agentes estatales, entre ellos, policías, militares y presuntos paramilitares o denominados escuadrones de la muerte.

Algunos de estos casos se registraron después de que los menores de edad y jovencitos participaron en protestas sociales en las principales ciudades del país y los ejecutores habrían sido uniformados que laboran para los cuerpos de seguridad del Estado.

Entre los crímenes contabilizados, ocurrió el 30 de agosto de 2018, cuando cuatro hombres con uniforme de la Agencia Técnica de Investigación (ATIC), a eso de las 2:00 de la tarde sacaron de su vivienda a dos estudiantes en el barrio Las Brisas de la capital, y a pocas horas de haberlos detenidos, fueron encontrados ejecutados en el paraje solitario de La Montañita, en el extremo oriental de Tegucigalpa.

Los cadáveres fueron identificados como Enrique Suárez Gómez (18) y Gerson Daniel Meza Medina (17), quienes en la mañana de ese día habían participado en una protesta estudiantil en la capital.

Otro de los casos, fue el de Eblin Noel Corea Maradiaga (17), quien en el 20 de junio de 2018, se sumó a las protestas contra las denuncias de fraude electoral de 2017 presentadas por la oposición, y durante la manifestación en horas de la noche un militar de los cuerpos represores del Estado le infirió un certero disparo en el pecho que le quitó la vida.

Asimismo, el 4 de diciembre de 2017, un policía en la aldea Agua Blanca, en El Progreso, en Yoro, mató de un disparo a Virgilio Jared Ávila González (16), luego que el adolescente al mediodía, también participaba en una manifestación poselectoral. Estos dos últimos casos tuvieron una leve repuesta de las autoridades judiciales, pues detuvieron a los supuestos responsables.

Un caso más reciente e indignante sucedió la tarde del lunes 15 de febrero anterior en la colonia Torocagua de Comayagüela, cuando agentes de la Policía Militar asesinaron de cinco disparos al joven Erick Davison Barrientos Avilés (21), conductor de una volqueta que al pasar por un retén policial se llevó de encuentro uno de los conos y por eso fue perseguido y tras ser alcanzado le dispararon hasta quitarle la vida.

ESTIGMATIZACIÓN E IMPUNIDAD. El director de Casa Alianza, José Guadalupe Ruelas, señaló que muy poco se investigan las muertes de menores, pues hay una mala política de criminalizarlos para justificar sus muertes, en lugar de hacer justicias a sus crímenes.

De esa manera, “el nivel de impunidad sigue siendo alto, que es alrededor del 90 por ciento en la muerte violenta de niños y niñas que no se logra investigar. El problema es que hay un discurso que cuando matan a un joven, se hace creer de que lo mataron porque en algo andaba y se estigmatiza a la víctima”.

Y hay que decirlo, que lo primero que dice el periodista cuando indaga sobre la muerte de un menor, es preguntar si tenía algún apodo para poner el nombre de la víctima y su alias. ¿En la escuela a quien no le han puesto un apodo?. Y ya eso en el imaginario colectivo es que pertenecía a una mara, dijo.

Ruelas apuntó que hay jóvenes que aparecen asesinados y mucha gente ni si quiera tiene el valor de denunciar, porque saben que no se hace nada y es por eso que el nivel de impunidad es alrededor del 90 por ciento.

“No hay la voluntad de revertir el asesinato de niños y niñas y jóvenes que se dieron desde 1998 hasta la fecha. El 60 por ciento de esas ejecuciones han sido en esta administración (Juan Orlando Hernández) y eso se ha incrementado”, alertó.

El defensor reiteró que, Honduras ostenta la tasa más alta de homicidios de niños por cada cien mil habitantes. Representa que de 24 por cinto pasó a 32 por ciento. “Sin la complacencia de autoridades de alto rango, eso no podría suceder y no digo que ellos son, pero sin la participación de ellos, eso no podría suceder”.

JUSTICIA TARDÍA. En cuanto a elevar denuncias de casos a instancias internacionales, Ruelas apuntó que solo registran uno. Se trata de la trama denominada Cuatro Puntos Cardinales (denunciado el 2 de febrero de 2005, de un hecho ocurrido en Tegucigalpa el 15 de septiembre de 1995), cuando cuatro jóvenes fueron secuestrados por agentes del orden, posteriormente sus cuerpos aparecieron en cuatro puntos diferentes de la capital.

Casa Alianza tuvo que denunciar en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) al Estado hondureño, porque no sancionó a las personas que secuestraron a los jóvenes que en este caso los dejaron tirados en los cuatro puntos cardinales de la ciudad.

Sin embrago, Ruelas indicó que el Estado hondureño ha hecho esfuerzos a raíz de denuncias que han presentado Casa Alianza y otras instituciones similares.

Para el caso, se ha creado alguna unidad de investigación de muerte de menores, pero el nivel de impunidad es todavía muy alto. Honduras siegue siendo un país violento para los niños y jóvenes.

«Sin la complacencia de autoridades de alto rango, eso no podría suceder y no digo que ellos son, pero sin la participación e ellos eso no podría suceder», precisó.

En cuanto a elevar un caso al sistema interamericano de DDHH, prosiguió, “de hecho hay un caso emblemático como los Cuatro Puntos Cardinales y Casa Alianza denunció al Estado Hondureño porque no sancionó a las personas que secuestraron a los jóvenes y los dejaron tirados en los cuatro puntos cardinales de la ciudad”.

ESTUDIANTES: EL BLANCO DE LA CRIMINALIDAD. Un informe del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras indica que la pasada década (2008-2017), Honduras registró tres mil 803 homicidios contra menores de 18 años, en promedio, uno cada 25 horas.

En consecuencia, solo en este rango, se alcanzó un registro de 32.8 asesinatos por cada 100 mil habitantes, la tasa, más alta de América Latina.

Entre las víctimas, mil 522 eran estudiantes de secundaria. Aunque hay un subregistro sobre los decesos violentos ya que los cuerpos policiales a la hora del levantamiento legal no determinaron si la victima estudiaba.

Los años de mayor incidencia en asesinato de menores con edad escolar y estudiantil, fueron 2012 y 2013 con 509 y 513 casos, respectivamente y se incrementó en el 2017 que se centró en las dos principales ciudades del país.

La distribución departamental de la violencia homicida contra la niñez durante 2017, reflejó que los departamentos de mayor grado de urbanización como Francisco Morazán y Cortés sumaron 74 y 62 víctimas, de manera respectiva.

De acuerdo a los rangos de edad de las víctimas el 82.9 por ciento de los homicidios fueron perpetrados contra niños y niñas entre los 12 y 17 años, siendo la población masculina entre 16 a 17 la que acumula mayor incidencia con 132 casos.

Según el sexo, 204 eran niños y 58 niñas, es decir, ambas poblaciones presentan vulnerabilidad ante la violencia homicida en el país.

La vía pública fue el lugar de ocurrencia más común de los homicidios contra la niñez que sumaron 165 casos que representan 62 por ciento.

Las cifras revelaron que 35 niñas y niños murieron de manera violenta en casa de habitación, hotel o similares y 19 fueron encontrados en un solar baldío o en intemperie. Uno de los casos ocurrió en un centro de detención de menores y otro dentro de una iglesia.

CRIMINALES GUSTA MATAR MENORES LOS FINES DE SEMANA. Seis de cada 10 homicidios de niñas y niños fueron cometidos con arma de fuego. La estrangulación o asfixia fue el segundo mecanismo más utilizado con 31 casos, seguido del arma blanca o cortopunzante que sumó 29 víctimas.

También se registraron 18 casos por arma contundente y 12 donde el arma o instrumento utilizado en el hecho no fue determinado por las autoridades.

Durante el fin de semana (sábado y domingo) se registraron 31.9 por ciento del total de homicidios contra la niñez en 2017.

La mayor incidencia se registró los domingos, acumulando 45 casos que equivalen al 17.1 por ciento del total. En orden descendente le siguen los jueves con 15.2 por ciento y los lunes y sábados con 14.8 por ciento, respectivamente.

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