Se disipa el aroma a revolución

(Por: René Alfaro) “Allí se engendra una revolución” ese fue el encabezado de un artículo de opinión, de septiembre de 2009, y que se refería a la lucha del pueblo hondureño por revertir el golpe de Estado de ese año, el mismo, era firmado por el extinto líder de la revolución cubana Fidel Castro, En su reflexión el expresidente de la isla caribeña acotaba “los combativos movimientos sociales están destacándose nuevos y admirables cuadros, capaces...
BFlores29 junio, 2021

(Por: René Alfaro) “Allí se engendra una revolución” ese fue el encabezado de un artículo de opinión, de septiembre de 2009, y que se refería a la lucha del pueblo hondureño por revertir el golpe de Estado de ese año, el mismo, era firmado por el extinto líder de la revolución cubana Fidel Castro,

En su reflexión el expresidente de la isla caribeña acotaba “los combativos movimientos sociales están destacándose nuevos y admirables cuadros, capaces de conducir a ese pueblo por los difíciles caminos que les espera a los pueblos de Nuestra América”.

Luego de doce años del fatídico rompimiento del orden constitucional, ¿qué ha quedado de ese torrente ciudadano que desbordó y puso en jaque a la oligarquía de ese país? ¿Tiene aún la fuerza y pujanza para hacer cambios de 180 grados? Para eso inicialmente hay que remontarnos al último trimestre de 2008, cuando
Manuel Zelaya, titular del Ejecutivo en ese entonces, expone a los medios de comunicación, la necesidad de consultar al pueblo para la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente.

Esa idea planteada a la nación, no era un desatino de Zelaya, sino algo que ya lo había discutido con el extinto expresidente nacionalista Rafael Leonardo Callejas y otros líderes políticos, lo que quiere decir, que, en algunos círculos, se venía discutiendo esa posibilidad.

Y lo que inicialmente, pudo ser considerado un “disparo al aire” de comandante vaquero, -como le decían sus partidarios- comenzó a tomar forma en los primeros meses de 2009, los planes de la consulta ciudadana, avanzaban a tropel, sin mucha claridad, con un desconocimiento pronunciado de la ciudadanía sobre la forma de instalar una constituyente, pero aún así, era acogida por segmentos importante de la población.

El estira y encoje, la negociación hasta altas horas de la noche, entre los poderes facticos del país con el gobernante de turno, para encontrar una salida al proyecto que sabía a hiel en sus paladares, no cesaba. El ahora coordinador de Libre había descuidado varios detalles fundamentales, para proteger su proyecto, inicialmente, se despreocupó por incidir en las elecciones del Colegio de Abogados y otros gremios de profesionales, igualmente, no incluyó a personas de confianza en el proceso de selección de candidatos a la Corte Suprema de Justicia.

Dejó en manos de otros correligionarios la escogencia del Procurador General de la República, Fiscal General, Comisionado de Derechos Humanos para citar algunos, en otras palabras, desestimó el papel que estos podían jugar en una empresa, que pretendía cambiar el estamento de la nación. Un craso error de planeación, que dejaba vulnerable ante sus oponentes, quienes como se demostró, maniobraron para ir obstaculizando y criminalizando los movimientos en pro de la cuarta urna.

El defenestrado presidente, carecía del cobijo de la institucionalidad, pero contaba con el calor popular, activistas liberales, le acompañaron a “rescatar” el material de la consulta popular, el cual estaba en las instalaciones castrenses, para ese entonces, la suerte estaba echada, de continuar con el referendo, la oligarquía política, militar, religiosa y económica había decidido asestar un golpe de Estado, hecho que sucedió el 28 de junio de 2009.

Contrario a los cálculos hechos por los orquestadores del rompimiento constitucional, masas de gente, se volcaron a las calles, durante meses, pidiendo la restitución del mandatario y el derecho a ser preguntados. Las enardecidas multitudes, marchaban una y otra vez, sin una guía y una estrategia definida, algunos de los que estaban al frente, venían precedidos de largos años de envejecimiento en estructuras sindicales, acomodándose a la patronal una y otra vez, a cambio de migajas.

Las reuniones en la sede del Sindicato de Trabajadores de Bebidas y Similares, discutían, la ruta de la siguiente movilización, pero sin una senda clara que derrotara al golpismo.

El cinco de julio de ese año, marca una fecha trascendental que pudo haber significado un antes y un después en la vida política de esta nación centroamericana, cientos de miles de hondureños, abarrotaron las inmediaciones del aeropuerto de Toncontin, para recibir al Zelaya Rosales, la muchedumbre rebasó el “liderazgo” de quienes asumieron el papel de guías de la lucha democrática.

La retina de mis ojos, no había visto un mar de personas, como las que sitiaron la terminal capitalina, dispuestos a todo por la democratización del país, ese día, fue decisivo, era una oportunidad perdida y la caída de Isis Obed Murillo, una bala asesina, segaba su vida, sin que, hasta el día de hoy, ningún responsable guarde prisión.

Otro momento fundamental, que pudo significar una vuelta de timón, se dio, al arribo de “Mel” al territorio nacional, ese día, con una organización y decisión clara, decenas de miles de conciudadanos pudieron marchar hasta casa presidencial y restituir a Zelaya, pero, nuevamente, la multitud estuvo por encima de sus
coordinadores, lamentablemente, ese 21 de septiembre, una victima más de la barbarie golpista, Wendy Ávila, perdía la vida, luchando por una Honduras mejor.

Luego de esos dos momentos sobresalientes, el golpismo tomó el control de la situación, contra viento y marea las elecciones se llevarían a cabo, los patrocinadores internacionales de la asonada estaban listos para validar, la justa electoral militarizada, eso con la complicidad de quienes se enriquecieron con la
tragedia nacional.

Ese movimiento popular, al que se unieron maestros, comerciantes, jóvenes, dirigentes populares, ciudadanía y que se denominaba la resistencia, fue encaminado para convertirse en partido político.

El defenestrado presidente, convirtió a ese remolino de ideas diversas en un instrumento político, que pelearía el control de la administración pública en las urnas, con las reglas del poder constituido, pero con la promesa que él sabía cómo derrotarlos.

Es así, como al cumplirse el duodécimo año del golpe de Estado, la enseña rojinegra, se alista para ser parte de una nueva batalla electoral, con la misma candidata de 2013, con un grupo de ciudadanos que buscan estar por tercera vez un curul en el hemiciclo legislativo, convirtiéndose en lo mismo que criticaron al inicio.

Al partido de izquierda le esta pasando factura las cuotas de poder obtenidas en las negociaciones con el bipartidismo, con representantes en el Tribunal Superior de Cuentas, Instituto de Acceso a la Información Publica, Unidad de Política Limpia, Consejo Nacional Electoral, Registro Nacional de las Personas y Tribunal de Justicia Electoral, su participación ha carecido de la beligerancia que esperaba su militancia y lejos de sacar réditos de esos puestos, ha desencantado a ciertos sectores que lo ven como más de lo mismo.

La imposición de un pensamiento uniforme, ha aplastado toda voz disonante a lo interno, el dedo acusador de vendido, infiltrado y traidor, se ha encargado de aislar los nuevos cuadros combativos que buscaban por ese medio, refundar el país.

Los familiares de los mártires y presos políticos han sido abandonados a su suerte, sus nombres únicamente son utilizados en las asambleas y discursos electoreros, fuera de ahí, no existen políticas de apoyo para transmitirles, que el sacrificio de sus seres queridos ha valido la pena y son semilla sembrada en suelo fértil y no en el rocoso terreno de la demagogia, fraude y tradicionalismo.

El aroma de revolución se ha ido perdiendo y en su lugar, el hedor a tripartidismo se impregna en la conducción de la institución surgida de la lucha en la calle. A meses de celebrar nuevos comicios, enfrentan el desafío es conservar sus votantes, entusiasmar a cientos de miles de jóvenes desilusionados de la situación que vive el país y retomar los aires de lucha que dieron vida al brazo político de la resistencia popular.

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