New York, New York

(Por: René Alfaro ) “Quiero despertarme en una ciudad, que nunca duerme, y encontrar que soy un número uno, el primero de la lista, el rey de la colina, un número uno” Frank Sinatra. – Mas de alguna vez, la mayoría de los lectores habrán disfrutado la clásica pieza musical llamada New York, New York, que está escrita en idioma inglés y he traducido un fragmento para dar inicio a este escrito. Probablemente, el protagonista...
BFlores17 marzo, 2021

(Por: René Alfaro ) “Quiero despertarme en una ciudad, que nunca duerme, y encontrar que soy un número uno, el primero de la lista, el rey de la colina, un número uno” Frank Sinatra. – Mas de alguna vez, la mayoría de los lectores habrán disfrutado la clásica pieza musical llamada New York, New York, que está escrita en idioma inglés y he traducido un fragmento para dar inicio a este escrito.

Probablemente, el protagonista de esta columna, no solo la escuchado, sino que ha hecho suyo el contenido de la canción, soñando con vivir en la gran manzana y estar en lo mas alto del podio, dominar, dirigir y ser un zar.

Desde Gotham nos llegan los “cantos” de los testigos que han sido llamados al estrado, en las causas que se siguen contra hondureños acusados por la justicia norteamericana de conspirar para enviar drogas a ese país.

Inicialmente fueron extraditados al país de las barras y las estrellas, compatriotas, cuyos nombres no eran tan conocidos dentro de la ciudadanía, algunos de ellos:  Arnaldo Lobo, Wilter Neptalí Blanco, Emilio Fernández, Carlos Alberto Álvarez y otros más, que no figuraban dentro del imaginario colectivo, que eran parte top del narcotráfico.

Pero, apareció Fabio Lobo, que, a simple vista, su nombre no llama la atención, hasta que se conoce que es el hijo de Porfirio Lobo Sosa, en ese momento, la clase política -que se ufanaba de ser los artífices de la lucha frontal contra esas sustancias ilícitas- se da cuenta que van por ellos también y que habrá bajas sus filas.

La aprensión de Juan Antonio Hernández Alvarado, enjuiciamiento y declaratoria de culpabilidad del delito de narcotráfico, retumbó no solo a nivel nacional, sino que las grandes cadenas informativas del mundo, daban cuenta de lo sucedido, el actor, es el hermano del actual inquilino de casa presidencial.

Es ahí, en ese litigo, donde lo que era un secreto a voces, comenzaba a tomar forma, Davis Leonel Maradiaga, jefe de los Cachiros iniciaba la balada, detallando las andanzas de Tony y su consanguíneo, en el negocio de los narcóticos, de las negociaciones, los regalos y la confabulación para eliminar la competencia, y ser los números uno, como puntualiza la copla del maestro Sinatra.

Pero, esos datos, desmentidos por Hernández Alvarado, argumentando que es una conspiración de delincuentes, que han encontrado una supuesta llave mágica que les permita salir de prisión a base de mentiras, poco o nada a servido para aplacar la idea altamente extendida que, en efecto, el hombre fuerte del Partido Nacional, no es una víctima, sino una figura relevante dentro del tráfico de tóxicos.

El nuevo concierto que se desarrolla estos días en las cortes de EE.UU., tiene otros trovadores, un exempleado de un extinto empresario de Choloma, afirma que Juan Orlando Hernández Alvarado, no solo recibió dinero de delincuentes, sino que alardeaba de estar robando mejor que en los tiempos de fallecido Rafael Leonardo Callejas, exmandatario de Honduras y confeso de haber aceptado un soborno el denominado FIFA Gate.

Parece que poco a poco, el cerco se estrecha, si el jurado que determinará el destino de Geovanni Fuentes, quien está siendo procesado por el comercio de alcaloides, lo declara culpable, estará aceptando que lo afirmado por cada uno de los declarantes llamados a la tribuna, es cierto.

Esto deja en una posición delicada al “indómito” como se autodenomina el titular del Ejecutivo, porque, aunque la causa que se sigue en estos momentos, no es contra él, se están sentando las bases para llevarlo ante la justicia estadounidense.

La fiscalía neoyorquina, en el caso contra “Tony” Hernández, lo señala como una pieza importante para el trasiego de drogas, en asesinatos selectivos de posibles deponentes cooperantes y rivales, poniendo todo el aparato estatal al servicio de malhechores.

Las evidencias de todo este entramado putrefacto, van saliendo poco a poco, los tiempos de los “gringos” no son los nuestros, van hilvanando de acuerdo a sus intereses, hasta dar la puntada final, aún falta mucho por revelarse, como ser, nombres de altos rangos de la Policía Nacional, ejercito, empresarios y políticos de involucrados.

También es precioso preguntar ¿Dónde está el dinero?, no el de la pandemia, sino los millones de dólares percibidos, a costas de la sangre y la salud de miles de hondureños y haber convertido a esta nación en un narcoestado.

A esta hora, los juristas, financieros, empresarios y todo el engranaje que gira alrededor del actual gobernante, trabajan para cortar los hilos que lo vinculan al crimen organizado, pero, es tarde, su esfuerzo por ser el “rey de la colina, el número” lo han llevado a un callejón sin salida.

El tiempo que le queda, es difícil determinar, antes, se hundirán varios de los que un día sentían orgullo de retratarse junto a él, amigos y socios, más temprano que tarde, los pantalones cargo que utiliza para verse casual y laborioso, los dejará de usar y su nueva indumentaria será un traje naranja, que probablemente se convierta en su atuendo perpetuo.

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