El suicidio y la falta hospitales psiquiátricos agravan crisis de salud mental en Honduras

El colombiano José María Vargas Vila planteó en cierta ocasión que Cuando la vida es un dolor, el suicidio es un derecho. Cuando la vida es una infamia, el suicidio es un deber. El suicidio es siempre una virtud. ¡Cobardía! Así lo llaman los cobardes, que buscan una disculpa a su infamia de vivir, y apellidan valor la vergüenza de su vida. En Honduras, un país miserable, eso se cumple a la perfección. Quizá pocos hayan...
Carlos Barahona17 febrero, 2021

El colombiano José María Vargas Vila planteó en cierta ocasión que Cuando la vida es un dolor, el suicidio es un derecho. Cuando la vida es una infamia, el suicidio es un deber. El suicidio es siempre una virtud. ¡Cobardía! Así lo llaman los cobardes, que buscan una disculpa a su infamia de vivir, y apellidan valor la vergüenza de su vida.

En Honduras, un país miserable, eso se cumple a la perfección. Quizá pocos hayan leído a este escritor del siglo XIX, lo que sí saben es que la vía más fácil para resolver los problemas que agobian su vida es recurrir al suicidio. Es la forma más barata (y controvertida) de acabar con cualquier problema, crisis existencial y aquellos conflictos que ya no pueden soportar.

En lo que va del presente año, al menos 21 personas tomaron la fatal decisión de acabar con su vida, de acuerdo a datos recabados por el Observatorio de la Violencia de la UNAH. Hasta enero anterior, El Pulso constató que en promedio un individuo se mataba cada día.

Si bien la cifra de suicidios es hasta menor en comparación con 2019 y 2020 cuando hubo un promedio de 32 y 43, de manera respectiva y las del Sistema Estadístico Policial en Línea (Sepol) documentó 21 casos, durante el primer mes del año tal flagelo se mantuvo presente en la sociedad. Aunque es una tercera y hasta cuarta causa de muertes en Honduras, la epidemia del suicidio no se aborda de manera integral como un problema de salud pública.

Entre 2016 a 2019, alrededor de mil 299 hondureños se suicidaron y según el Observatorio Subregional de Conducta Suicida para Centroamérica y República Dominicana (Comisca) Honduras ocupa el primer lugar de Centroamérica con una elevada tasa de suicidios.

Solo en 2019 se contabilizaron 420 suicidios mientras que en 2020 la cifra se redujo a 379 pese a ser el año cuando comenzó la pandemia del SARS-CoV-2 o covid-19 que ha dejado crisis económica y hasta aumento de problemas psiquiátricos y psicológicos.

Los meses con mayores suicidios en el último trienio (2018, 2019 y 2020) fueron enero, febrero, mayo y septiembre, sin embargo, enero es el mes donde más personas deciden quitarse la vida.

“En principio el problema de la violencia auto infringida que usan la fuerza y toman esa fatal decisión producto de muchas problemáticas sociales, económicas y psicológicas de la persona pero enero es cuando la gente inicia un nuevo año haciendo recuento de su vida y es ahí donde empiezan a tomar decisiones como esas precisamente porque creen no tener esperanza para poder superar sus problemas”, explicó la responsable del Observatorio de la Violencia, Migdonia Ayestas.

Los departamentos con mayor índice de suicidios son Francisco Morazán, Cortés, Comayagua, Choluteca, Copán e Intibucá mientras que Gracias a Dios, Islas de la Bahía, Colón y Valle es donde menos sucesos se reportan.

En 2020, el 80 por ciento de los suicidios fueron en hombres mientras el 20 por ciento correspondió a las mujeres; las edades con más registros de suicidios comprende la población joven entre las edades de 22 a 29 seguido por adultos entre 30 a 39 años.

El psicólogo de la salud de la UNAH, Felipe Pineda, expuso que quienes tienen más pensamientos suicidas son las mujeres, no obstante, no necesariamente terminan quitándose la vida

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que los factores que inducen a las personas a quitarse la vida están asociados por la dinámica y funcionamiento de las sociedades como ser: la edad, sexo, estado civil, escolaridad, procedencia.

La psicóloga y catedrática de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM), Isabel Montoya, señaló que las causas o factores más comunes que pueden influir en las personas para cometer suicidio son el divorcio, pérdida de un familiar, familias disfuncionales, amenazas externas de presión social como la pandemia del coronavirus o crisis políticas como lo acontecido en 2009, 2013 y 2017, crisis económicas, ambientales como la devastación causada por los meteoros Eta e Iota a finales de octubre e inicios de noviembre.

TRES HOSPITALES PSIQUIÁTRICOS NO DAN ABASTO PARA ATENDER PACIENTES. En Honduras solo existen tres hospitales siquiátricos: Mario Mendoza y Santa Rosita en el Área Metropolitana del Distrito Central y Cortés funciona el Hospital San Juan de Dios.

Esa mínima capacidad instalada, sumado al apenas dos por ciento del total de presupuesto de la Secretaría de Salud viene a agravar la crisis en salud mental que existe en Honduras. Todo apunta que este parámetro seguirá siendo marginal durante los próximos años.

Médicos sin Fronteras (Msf) y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) hallaron que Honduras apenas dispone de 0.63 camas por cada mil pacientes psiquiátricos y menos de un psicólogo por cada mil habitantes.

Al trasluz de esos indicadores, Ayestas analizó que en el país es más fácil invertir en los entes de represión que focalizar los esfuerzos en mejorar el sistema sanitario que se ha visto colapsado desde antes de la pandemia del coronavirus.

“El problema de Honduras es que tenemos una carencia limitada de salud y ahí se incluye los servicios de salud mental es más fácil contratar militares y policías que médicos y especialistas en salud mental y ahí es donde está el principal problema”, explicó.

Al mismo tiempo criticó que la cobertura de salud limita los servicios a la gente que puede llegar a los lugares donde además se les proporcionar medicamentos no adecuados.

“Si los centros de salud tuvieran un psicólogo para atender los problemas en los municipios, aldeas, caseríos, barrios y colonias eso ayudaría mucho a que la gente no tome esa fatal decisión de acabar con su vida”, sentenció.

A inicios dela pandemia el gobierno anunció que se construirían 95 hospitales y que “al final se dejaría un sistema de salud robusto y de calidad”, sin embargo, la realidad se aleja de las promesas de las autoridades.

Los hospitales Mario Mendoza y Santa Rosita atienden connacionales que asisten desde regiones como la frontera con Guatemala, El Salvador y desde la Mosquitia para tan solo recibir 30 pastillas y en algunos casos regresar con las manos vacías por falta de atención o escasez de medicamentos.

“A las autoridades no les interesa la salud mental de la población y más los que tienen problemas psiquiátricos porque ellos no votan. Aquí hay paciente que vienen por sus medicamentos desde el interior del país desde las fronteras cuando el Estado debería construir hospitales más accesibles para una mejor atención de estos pacientes”, cuestionó el presidente de los hospitales psiquiátricos, Mario Rojas.

CÓMO IMPACTÓ EL COVID-19 EN LA SALUD MENTAL. Entre un 40 a 50 por ciento aumentaron las atenciones en los hospitales psiquiátricos de Honduras por problemas relacionados con la depresión, estrés y ansiedad; en el caso del Santa Rosita, se elevó hasta un 40 por ciento las atenciones que derivaron del confinamiento impuesto por las autoridades para prevenir el covid-19.

Según Rojas, pacientes que tiempo atrás recibieron tratamiento para estas enfermedades han retornado a buscar ayuda y pronostica una vez acabada la pandemia los escasos hospitales psiquiátricos y clínicas psicológicas no podrán darse abasto en la atención de pacientes.

Montoya indica que las personas se encuentran vulnerados por el covid19 debido a que ha limitado los vínculos sociales y las actividades recreativas por estar expuestos al contagio también se redujo la forma de duelo con el entierro el mismo día sumado a que las medidas de confinamiento decretadas para evitar la propagación del virus fueron abono para acrecentar los problemas en salud mental.

Se estima que la atención diaria en el Hospital Mario Mendoza aumentó en 300 a 400 pacientes y 80 a 100  en el Santa Rosita.

LA SALUD MENTAL YACE EN EL OLVIDO. Se ha determinado que entre el 80 al 90 por ciento de consultas a atenciones a médicos generales tiene un componente con emociones afectivas como ser tristezas, ansiedad y estrés por eso es importante que priorizar la salud mental ya que según los expertos “todo está en nuestra mente”.

En el país las causas más comunes por las que una persona decide quitarse la vida están las rupturas amorosas, abuso de alcohol u otras sustancias, diagnósticos de enfermedades terminales, problemas económicos, experimentar un acontecimiento traumático como la pérdida de un familiar o la violencia física o sexual.

La psicóloga Montoya expuso que todo está en la mente del ser humano que debe desarrollar herramientas cognoscitivas, reinventarse en hechos muy complejos para poder sobrellevar todos los retos, por eso es importante dar un abordaje integral al fenómeno del suicidio.

Además, particularizó que los seres humanos dan muy poca importancia a lo que está en la mente, pero es de urgencia necesidad cuidar de forma integral los pensamientos o lo que influye en las personas.

“El estrés prologando generan trastornos depresivos mayores. La mayoría de personas tienen a pensar que hay un tabú de ser considerados locos por ir a un psicólogo o psiquiatra; debemos apostar de ir así como vamos al dentista o consultas médica así deberíamos de ir con especialistas en salud mental”, aconsejó.

La doctora Mireya Hernández de la Unidad de Intervención en Crisis del Hospital Escuela reveló que han logrado atender al menos cuatro intentos de suicidio y la estadística continúa en aumento.

Para Hernández es lamentable que las personas no buscan ayuda y a pesar que los familiares sí pueden notar que están pidiendo un auxilio y no se les presta atención.

¿CÓMO IDENTIFICAR A UN POTENCIAL SUICIDA? Los comportamientos que se mencionan a continuación poder ser alguna de las señales de que una persona está pensando en el suicidio como una solución a su problema.

Frecuentemente las personas hablan de muerte, de sentimientos culposos y vergüenza, de considerarse carga para los demás, declaraciones o amenazas de suicidio, consumo de drogas o alcohol, piden perdón y se despiden de familiares o amigos, se deshacen de sus posesiones más queridas, se aíslan, tienen a generar cambios externos de conducta, se infringen daño físico a sí mismas.

Además de un día para otros no quieren salir, dejan de bañarse, lloran frecuente, presentan insomnio, estas advertencias están significativamente avisando que hay un problema.

¿EN QUÉ MOMENTO EL SUICIDIO SE VUELVE “UN DEBER” PARA EL AFECTADO? La depresión es considerada un problema de salud pública. En el mundo cada 40 minutos una persona se quita la vida, en Honduras una persona al día comete suicidio.

El suicidio depresivo es cuando el fondo de la causa es una depresión; el suicidio reactivo cuando la causa es una reacción externa como violencia sexual, acoso o bullying y suicidio impulsivo cuando es una enfermedad mental como trastorno bipolar o esquizofrenia.

Los especialistas manifiestan que una persona comete suicidio cuando su situación es insoportable y no ve en la vida la posibilidad de seguir prefiriendo terminarlo todo.

“Cuando la persona llegó al límite de sus posibilidades la persona está sufriendo y considera que la única posibilidad de parar el sufrimiento es quitándose la vida”, expresa Montoya.

Por su parte, Ayestas concuerda que el suicidio se ejecuta cuando las personas ya no encuentran salida y es ahí cuando el Estado debe propiciar apoyos emocionales, psicológicos; trabajar con la familia desde centros de educativos para que se fortalezca la madurez que se necesita para hacer contención emocional en aquellos que están queriendo tomar esa decisión.

¿CÓMO PUEDO BUSCAR AYUDA?  En toda crisis se debe buscar ayuda, el momento oportuno es cuando la persona no encuentra soluciones a los factores que le rodean, es importante el apoyo familiar, también que la sociedad, a través de medios de comunicación, conozca la problemática y que el Estado desarrolle nuevas instituciones de primeros auxilios psicológicos.

Las personas tienen la necesidad de acudir, sin embargo, no tienen la capacidad para pagar los honorarios de una terapia; el costo de una hora de atención ronda los 800 lempiras, según el estatuto del psicólogo hondureño, pero varía de acuerdo al modelo terapéutico que establezca el profesional.

Según los expertos consultados por El Pulso es importante que las personas hablen de sus emociones, manejar el tema de la convivencia frente al estado de indefensión que creen encontrarse, acudir a un centro de salud y buscar ayuda médica.

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