Yani y Luis mantienen encarnizada lucha por tener el primer lugar en sondeo de El Pulso

El precandidato liberal Yani Rosenthal ganó por una estrecha diferencia de 2.2 puntos porcentuales al actual presidente de la autoridad rojiblanca y aspirante presidencial Luis Zelaya en un sondeo efectuado por El Pulso. Por lo tanto, el reconocido empresario obtuvo un 47.01 por ciento contra 44.77 que alcanzó el exrector de una universidad privada. En una lejana tercera posición quedó el caricaturista y actual diputado Darío Banegas al alcanzar el 2.68 por ciento de la...
BFlores10 febrero, 2021

El precandidato liberal Yani Rosenthal ganó por una estrecha diferencia de 2.2 puntos porcentuales al actual presidente de la autoridad rojiblanca y aspirante presidencial Luis Zelaya en un sondeo efectuado por El Pulso.

Por lo tanto, el reconocido empresario obtuvo un 47.01 por ciento contra 44.77 que alcanzó el exrector de una universidad privada.

En una lejana tercera posición quedó el caricaturista y actual diputado Darío Banegas al alcanzar el 2.68 por ciento de la intención de voto.

En la tabulación de datos, se comprobó que Rosenthal obtuvo 526 marcas bajo la reacción me gusta, mientras que Zelaya llegó a 501 mediante la opción me importa y Banegas apenas tuvo 30 marcas con el icono me encanta, lo que se reafirma que la lucha entre ambos líderes será reñida durante la contienda primaria que deberá realizarse el próximo 14 de marzo.

En este aspecto, llama la atención que hubo poco rechazo hacia el partido opositor, aunque no se descarta que las granjas de bots pudieran interferir en los votos; no obstante, al observar que el sondeo fue muy reñido entre ambos contendientes, se puede concluir que los participantes fueron público orgánico o usuarios de verdad.

Aunque los resultados demuestran una enconada lucha que sostendrán tanto el exsecretario de la Presidencia durante el gobierno de Manuel Zelaya como el actual presidente de la autoridad partidaria, todo apunta que una posible unidad es muy remota o, en el peor de los casos, no sería posible por la línea dura impuesta por Luis Zelaya en el sentido que no permitirá que «un lavador de activos» lidere la centenaria organización.

En consecuencia, Rosenthal -en caso de que venciera en el proceso interno- tendría que desestimar cualquier llamado a la unión con Banegas y su competidor directo y se vería obligado por las circunstancias a pactar con otra fuerza política, en este caso, Libertad y Refundación (Libre), en virtud de su afinidad con el exmandatario, de quien fue su mano derecha durante varios años en el denominado Gobierno del Poder Ciudadano. 

En tanto, el coordinador general del partido izquierdista vería en su excorreligionario una oportunidad para elevar el caudal de votos de cara a una contienda electoral y llegar a las generales con una maquinaria poderosa, pero no infalible, para enfrentarse ya sea al actual jefe del Legislativo Mauricio Oliva o al edil capitalino Nasry Asfura, las dos caras visibles de la formación nacionalista.

Al respecto, analistas consultados coinciden que el Partido Liberal se convirtió en el fiel de la balanza en el actual contexto porque dependerá de quién gane para que se den las alianzas a fin hacer frente al candidato nacionalista que salga de las primarias.

Si Luis gana no es posible que exista una coalición con Libre y este optaría por irse con un debilitado y locuaz Salvador Nasralla -quien se jacta de tener un millón de seguidores en las redes sociales-, aunque dijo hace algunos días que no descarta la posibilidad de sostener encuentros con el expresidente para evaluar una posible unión para derrotar al oficialismo.

Sin embargo, ese diálogo podría tener una piedra en el Zapato y es el mismísimo Nasralla. Hace unos días declaró a una emisora capitalina que «haría alianza con las bases de Libre y no con Manuel Zelaya», aunque la conducta dubitativa del popular presentador de televisión podría jugarle una mala pasada y terminar pactando con su ahora adversario político.

La arrogancia del excandidato rojiblanco de las elecciones de 2017, más la conducta maleable del espigado fundador de Salvador de Honduras y las artimañas de la política tradicional que heredó Mel son como agua y aceite. Es poco probable que alcancen consensos, si se toma como antecedente las elecciones de 2017, cuando Luis dijo que la condición sine qua non era convertirse en el candidato oficial, extremo que provocó el cierre de cualquier negociación y esos 400 mil votos que obtuvo pudieron servir para cambiar el escenario de aquella época.

¿Estarán dispuestos los tres en ceder para buscar una tercería que reúna a los actores políticos y sociales y lidere la coalición que pueda enfrentar la aceitada -pero desgastada- maquinaria azul cuya pugna está entre Oliva y Asfura para ver quién se convierte en el ungido con vista a las generales de noviembre y suceder a Juan Orlando Hernández?

En concreto, ni Luis ni Rosenthal podrían hacer las pases por el recelo que prima en el primero porque considera que se debe emprender una cruzada de los buenos y honestos contra los malos, aunque en política todo es posible y bastará que ambos tengan acercamientos en las sombras para poder salir unidos; si ocurre lo contrario, todo apuntará que el Partido Liberal continuará en el ostracismo por otros cuatro años.

El exrector universitario, a pesar de tener buenas intenciones y de pedir perdón por el golpe de Estado del 28 de junio de 2009, no ha logrado reflotar el partido de su simpatía y todo apunta que Yani podría quitarle los sellos en las internas del 14 de marzo porque está logrando atraer a su órbita a quienes han sido críticos con Zelaya durante su presidencia en el Consejo Central Ejecutivo.

Aunque suelan ser vistos como el lado oscuro tienen una fuerza electoral formidable que se podría demostrar durante la contienda.

Si esa tendencia se mantiene inalterable a favor del empresario de la zona norte, serían el fin del abanderado de Rescatar Honduras. Sin embargo, falta al menos un mes para que cada uno de ellos puedan emplearse a fondo para obtener votos a favor de su campaña.

Los dados están en el aire y será el azar que decida quién vencerá, quién apostará a la unidad y quién podría convertirse en un escollo inexpugnable para que se concrete un bloque opositor como ocurrió en Nicaragua con la Unión Nacional Opositora (UNO) de Violeta Barrios de Chamorro, cuando venció al comandante Daniel Ortega y puso fin a 11 años de sandinismo.

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