Maradona y su huella en Honduras y Centroamérica

Por: Jorge Alberto Amaya En 1980, el año que abría una de las décadas más fascinantes del último siglo de Historia, todos los niños latinoamericanos queríamos ser Diego Armando Maradona. Diego empezaba a perfilarse como el mejor jugador de la época, y casi sin excepción, todos los cipotes soñábamos con hacer los malabares y magias que el gran Diego inventaba de la chistera y de su sombrero de mago. Los que fuimos niños en esa...
ABarahona30 diciembre, 2020

Por: Jorge Alberto Amaya

En 1980, el año que abría una de las décadas más fascinantes del último siglo de Historia, todos los niños latinoamericanos queríamos ser Diego Armando Maradona. Diego empezaba a perfilarse como el mejor jugador de la época, y casi sin excepción, todos los cipotes soñábamos con hacer los malabares y magias que el gran Diego inventaba de la chistera y de su sombrero de mago.

Los que fuimos niños en esa generación, pudimos ver por televisión las hazañas de Diego, y sus fantásticas fintas, dribling y goles insólitos y de otro mundo, y quedamos deslumbrados por su presencia. Era de otra galaxia, y nos dio alegrías infinitas. Por eso la presencia de Maradona en nuestras vidas cotidianas está atada a momentos muy felices. A pesar que era argentino, en el fondo casi todos los latinoamericanos lo sentimos como “nuestro”. Así, él fue capaz de crear, por breves momentos, un sentido de comunidad, tanto para Argentina como para toda Latinoamérica por extensión.

Para mí, Diego es el mejor jugador de la Historia. Creador de epopeyas como los dos goles a Inglaterra en el “Mundial de México 1986”, ahora tras su muerte es sin duda parte de la mitología como los Dioses griegos. Los países más futboleros, y aún en los que la pelota no era el deporte rey, se rindieron en sentidos homenajes tras su fatal deceso. Diego abrió una nueva era en el fútbol y en el deporte, que se cerrará también con su propia muerte. El mundo entero sin distinción no despidió a un futbolista, ni a un artista, ni a un revolucionario, ni a un líder político ni religioso. El planeta entero despidió a Maradona, el único capaz de meter un gol driblando a todo una oncena de fútbol, y para más inri, a los que inventaron el fútbol, el deporte rey…

Por todo ello, creemos que es pertinente evocar la huella del gran Diego por Honduras y Centroamérica, y recordar su paso por estas tierras y sus contactos y conexiones con deportistas y personajes de nuestra “cinta central de América”.

En su carrera de futbolista activo, Diego no vino a Honduras; el único país de la región al que llegó a jugar un partido fue Guatemala. Efectivamente, en 1981 Diego había pasado a formar parte del legendario “Boca Juniors”, de modo que inmediatamente el conjunto Xeneize del Barrio de La Boca de Buenos Aires se convirtió en el club de moda, el cual comenzó a hacer giras tanto por Europa como por América. Así fue que Diego llegó con Boca Juniors para jugar un partido amistoso contra el poderoso Comunicaciones de Guatemala la noche del 27 de enero de 1982, match jugado en un abarrotado “Estadio Mateo Flores”. Boca ganó 1 á 0 a los Cremas, justamente con gol de Diego, pero el resultado es lo de menos. Los hermanos chapines se dieron el taco de disfrutar en vivo del mejor de la historia. Igualmente, Diego tuvo amistad con el artista guatemalteco Ricardo Arjona, quien en sus conciertos en Buenos Aires invitaba en primera fila a Maradona. En cuanto a El Salvador, Diego tuvo quizás una de sus principales anécdotas futbolísticas, y fue su admiración y amistad con el más grande jugador centroamericano de la Historia: la leyenda Jorge Alberto “Mágico” González Barillas. Es ya mítica la anécdota que cuentan los fanáticos, en la que un periodista preguntó a Diego si consideraba que él era el mejor jugador de la historia, a lo que Diego respondió: -Hay un jugador que es mejor que Maradona. Es salvadoreño, y se llama Mágico González-. Asimismo, como jugador activo, la única selección centroamericana a la que enfrentó Maradona en un duelo fue justamente contra El Salvador, match jugado el 23 de junio de 1982 en el “Estadio Rico Pérez” de Alicante, con triunfo argentino de 2 á 0 sobre los cuzcatlecos, con goles de Pasarella y Bertoni. Así pues, el Diego enfrentó en ese duelo a leyendas del fútbol guanaco, como el “Mágico” González, “Pajarito” Huezo, la “Chelona” Rodríguez, el “Mandingo Rivas” y Luis el “Pelé” Zapata, quien fue delantero del Platense de Puerto Cortés.

En el caso de Honduras -como se comentó antes-, Diego no vino a jugar en activo, pero sí visitó nuestro país ya retirado para jugar un partido de veteranos. Maradona estuvo una única vez en el país en octubre de 2006, donde trajo el “Showbol” a San Pedro Sula donde enfrentó a ex mundialistas de España 1982 y jugadores de Real España. En ese
entonces, la leyenda del futbol marcó dos de los nueve goles con los que su equipo de “Showbol”, integrado por ex jugadores profesionales de Argentina, derrotó a un combinado de veteranos y jóvenes del club hondureño Real Club Deportivo España por 9-3. El partido, de 50 minutos (25 cada tiempo), se jugó en el Estadio Olímpico Metropolitano, de San Pedro Sula, norte de Honduras, en una cancha acondicionada de 42 por 22 metros. Por parte del combinado catracho jugaron emblemáticas figuras como Ramón “Primitivo” Maradiaga, Jaime Villegas, Porfirio Armando Betancourth, Carlos Orlando Caballero, Güicho Funes y Milton “El Tyson” Núñez. Una anécdota interesante de esa visita es que Ramón “el Primitivo” Maradiaga le obsequió una camiseta del “Club Motagua”, el “Mimado de la afición”, y Diego posó con ella el día de su cumpleaños 46 en la fiesta que le festejaron el personal del “Diario Diez”, que era de los patrocinadores de la visita del Diego. El “Pelusa” cobró 80 mil dólares por esa presentación y además en esa visita surgió cierto rumor de que era candidato a dirigir a la selección de Honduras para el mundial de Sudáfrica 2010; efectivamente, en esa visita el astro reveló que había recibido consultas informales para tomar las riendas del combinado catracho: “-Ya hubo un sondeo en el hotel. Nos sentaremos a hablar. Que estén pensando en que puedo dirigir a la Selección de Honduras me parece fantástico, así que nos sentaremos a hablar-”, confesó Maradona a los medios hondureños. Infortunadamente, solo fue un intento informal que quedó como anécdota ligada a nuestro país. ¡Se imaginan, que Diego hubiera sido nuestro director técnico!. Sin duda hubiera sido una sensación histórica. Poco después, en 2008 Diego asumió la dirección técnica de su selección, mientras Honduras contrató al profesor Reinaldo Rueda, quien nos llevó a ese ansiado mundial de 2010.

Otra anécdota del Diego relacionada con Honduras se dio en medio de la excelente participación de Honduras en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016, cuando Honduras compartió grupo con Argentina, y la eliminó de la primera fase tras empatar 1

á 1 con gol de Anthony “el Choco” Lozano. Argentina jugaba con algunas figuras

importantes como Giovanni Lo Celso, Giovanni Simeone y Ángel Correa, pero el ímpetu catracho fue más grande y al final eliminamos a la gran Argentina y clasificamos a los

cuartos de final y luego a las semifinales, logrando el cuarto lugar del torneo, quizá la mayor hazaña futbolística de una selección catracha en la historia. Pues bien, después de ese descalabró, Diego se sintió indignado por la eliminación, y expresó a los medios argentinos lo siguiente: -“Esto [la eliminación de Argentina a manos de Honduras] es regalar prestigio. En Honduras jugarán muy bien al béisbol, pero de fútbol no saben nada”-. Sin duda, en un lapsus, Diego confundió a Honduras con Nicaragua… Jorge Luis Pinto, el entonces entrenador del combinado hondureño le ripostó a Diego la siguiente respuesta: -“Yo no sé si Diego ahora esté viendo fútbol, no lo acredito… Vamos a invitar a Maradona a Honduras para que juegue y que mire el fútbol que hay, muy autóctono, muy humilde, pero muy bueno”-…

Por lo que pudimos rastrear, tenemos evidencia que cuatro futbolistas hondureños jugaron contra Maradona en su época de jugador activo: Allan Anthony Costly, Julio César Arzú, José Roberto “Macho” Figueroa y Eduardo Benneth. Como se recordará, después del Mundial de España 82, Diego fue contratado por el mítico Fútbol Club Barcelona, y también varios jugadores catrachos -después de la brillante actuación en ese mismo Mundial de Fútbol, fueron contratados en diferentes ligas europeas-. Gilberto Yearwood ya militaba en el Valladolid, pero ese año, Tony Laing fue contratado por el AEK de Grecia, Porfirio Betancourth por el Estrasburgo de Francia, mientras otra gran camada fue a España: Héctor “Pecho” Zelaya fue a La Coruña, Allan Anthony Costly al Málaga, Julio César Arzú al Racing de Santander y José Roberto “Macho” Figueroa fue al Real Murcia.

En primer lugar, el legendario Julio César “El Tile” Arzú enfrentó el 30 de octubre de 1982 a Diego Maradona (justo el día del cumpleaños 22 del Diego) en un partido disputado en el “Estadio El Sardinero” de Santander, cayendo el equipo del catracho 4 á 0 contra el equipo culé. Arzú ese día encajó el tercer gol en pies de Maradona. Después de ese partido, Arzú perdió la titularidad.

Mientras tanto, José Roberto “Macho” jugó un partido contra Diego, enfrentando al Barcelona contra el Real Murcia en la temporada 83-84. El duelo se jugó el 5 de febrero de 1984 en el Estadio Camp Nou de Barcelona, con triunfo Blaugrana de 2 á 0.

Igualmente, “Macho” Figueroa pudo haber jugado con Maradona un partido, concretamente un habitual partido que se organizaba después de los mundiales en Estados Unidos, entre la “Selección de Europa” contra el “Resto del Mundo”. Efectivamente, en la edición de 1982, en el equipo “Resto del Mundo”, fueron convocados además de Figueroa también Julio César Arzú, junto a rutilantes figuras como Pelé, Zico, Sócrates, Falcao, Junior, Hugo Sánchez, y otros más, que enfrentaron a la “Selección de Europa” que tenía entre sus figuras a Beckenbauer, Paolo Rossi, Dino Zoff, Harald Schumacher, Michel Platini, Kevin Keegan y otros grandes. Infortunadamente, por problemas de agenda, Maradona no pudo ser convocado.

Por su parte, Eduardo “El Balín” Benneth jugó un recordado duelo de la Liga Profesional argentina contra Maradona en 1997 en el estadio “la Bombonera”, que enfrentó a Boca Juniors contra Argentinos Juniors, el equipo del catracho por ese momento. Ese partido es recordado porque Maradona increpó fuertemente al hondureño, después de que éste le hiciera una brusca entrada al mediocampista peruano de Boca Juniors Nolberto Solano. Las imágenes del partido muestran a Maradona confrontando con fuertes palabras a Benneth, quien confesó después que sabiendo que si tocaba a Maradona no saldría vivo de “La Bombonera”, prefirió evadir el enfrentamiento; hoy en día, Eduardo más bien recuerda esa anécdota con simpatía.

Además, una vez retirado del fútbol, Diego coincidió con otros hondureños con los que hizo amistad, como por ejemplo con el jugador más exitoso de todos, David Suazo, con quien jugó algunos partidos amistosos de veteranos con otras rutilantes figuras mundiales como Ronaldo Nazario, Leonardo, Paolo Maldini, Luigi Buffon, Alessandro Del Piero, Pablo Materazzi, David Trezeguet, y otras leyendas, en un duelo disputado en Suiza organizado en homenaje al presidente de la FIFA Giani Infantino en el 2017.

Realmente un lujo que pocos deportistas centroamericanos se han dado. Ahí, Suazo y Maradona entablaron una amistad y mutua admiración.

Otra anécdota es que también Honduras tuvo su “Maradonita”: efectivamente, a finales de los años ochenta y principios de los noventa, en la liga profesional empezó a descollar un chico de los campos bananeros, llamado Oscar Cruz, más conocido como “Maradonita”, porque tenía el tamaño, el porte y algo del toque del gran Diego Maradona. Era un jugador muy técnico y elegante, que descolló en el Marathón de San Pedro Sula, y que en su momento incluso interesó al Barcelona, pero un sinfín de lesiones acabaron prontamente con su prometedora carrera.

Finalmente, hay que apuntar que Diego trabó amistad o jugó contra deportistas argentinos (jugadores y entrenadores), que por causas del destino vinieron a recalar a Honduras a jugar o entrenar clubes catrachos.

Por ejemplo, Diego fue admirador del famoso Francisco Pedro Manuel “Pancho” Sá, más conocido como “Pancho” Sá, que fue estrella de Boca Juniors y de la selección de Argentina (Pancho Sá es el jugador que más veces ganó la Copa Libertadores de América: seis en total). Sá posteriormente fue entrenador del Club Olimpia, en 1993. También Diego jugó con otro jugadorazo, Ramón “el Turco” Abdeneve, quien militó en Boca Juniors y también en el Olimpia de Tegucigalpa (a mi juicio, Abdeneve es el mejor extranjero que ha jugado en Honduras junto a Yuvini Carreño, Vicente Daniel Viera y Danilo Javier Tosello). Asimismo, Maradona jugó con otra leyenda de Boca Juniors -que luego vino a entrenar al Real España-, el gran Mario “Marito” Zanabria, que en los años setenta era una leyenda en Boca Juniors, justamente jugando el puesto de volante al igual que Maradona. De hecho, cuando Maradona fue traspasado de Argentinos Juniors a Boca Juniors, como parte del traspaso, además del monto económico, Boca traspasó a Marito Zanabria a Argentinos Juniors. Igualmente, el profesor Héctor Vargas, actual entrenador del Marathón de San Pedro Sula, en su etapa de futbolista en el equipo Estudiantes de La Plata jugó contra Maradona a comienzos de los años ochenta. También el profesor Diego Vásquez, entrenador de Motagua, tuvo la oportunidad de

conocer al Diego. Más recientemente, llegó a Honduras a entrenar al Olimpia el profesor Pedro Troglio, quien no solamente fue compañero de Maradona en la selección Argentina de 1990, sino que mantuvieron una estrecha amistad hasta el día de la muerte de El Pelusa. De hecho, Troglio obsequió a Maradona una camisola del Club Olimpia, con la cual posó sonriente en una fotografía del 2019.

Hay por supuesto otras conexiones indirectas e interesantes, por ejemplo el que Carlos Alberto Pavón Plummer, el máximo ariete de la Selección nacional haya jugado una temporada en el Napoli de Italia, el club de los amores de Diego junto a Boca. Pavón por lo tanto es el único centroamericano que vistió la camisola del equipo de Diego Maradona.

En el plano político, Diego siempre apoyó los movimientos progresistas latinoamericanos, y por ello también mostró afectos por la lucha emprendida por los movimientos sociales hondureños que se opusieron al Golpe de Estado en 2009, así que en reiteradas ocasiones envió saludos solidarios al Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), así como a su máximo líder el presidente José Manuel “Mel” Zelaya.

Como se ve, la época dorada del fútbol hondureño -las décadas del setenta, ochenta y noventa- hizo coincidir a grandes deportistas nacionales y extranjeros con la leyenda más grande del fútbol: Diego Armando Maradona. ¡Qué lujo inmenso!. Sería como que hoy en día un futbolista hondureño jugara a la par de Messi o Cristiano Ronaldo. Pero lamentablemente, la corrupción, el mal manejo del deporte y la falta de calidad de muchos futbolistas hondureños han hecho decaer el nivel futbolístico del país. De todas maneras, lo relevante es que el gran Diego, el “Pelusa”, tuvo vínculos con estas comarcas centroamericanas, que aman el fútbol, y que por supuesto idolatran la herencia y el rastro de sus geniales jugadas, de sus goles, y sobre todo de su solidaridad con los más postergados niños y niñas que alegran su vida jugando potras en los campos pedregosos de estos terruños centroamericanos, soñando y emulando meter sus goles de antología. Solo resta decirte Diego: Desde Honduras te expresamos que no hay palabras para expresar tanto amor por tu fútbol.

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