Coronavirus y la gestión del régimen  

Por Gilberto Ríos Munguía (•) Hemos escrito en otras ocasiones de la naturaleza del Estado Oligárquico o los Regímenes Neoliberales, pero hoy en medio de la pandemia que viven los pueblos del mundo y en especial la situación de nuestro país, vale la pena recordar algunos hechos históricos, contrastarlos con las actuales acciones de Juan O. Hernández y sus adláteres, y luego calibrar el curso que tendrá la presente situación para adelantarnos a algunos escenarios...
EGO6 mayo, 2020

Por Gilberto Ríos Munguía (•)

Hemos escrito en otras ocasiones de la naturaleza del Estado Oligárquico o los Regímenes Neoliberales, pero hoy en medio de la pandemia que viven los pueblos del mundo y en especial la situación de nuestro país, vale la pena recordar algunos hechos históricos, contrastarlos con las actuales acciones de Juan O. Hernández y sus adláteres, y luego calibrar el curso que tendrá la presente situación para adelantarnos a algunos escenarios probables y sus posibles soluciones.

Quisiera que recordáramos el pensamiento de V. I. Lenin (a apropósito de su 150 aniversario de natalicio en el pasado mes de abril), cuando esclarece que los aparatos estatales son instrumentos de sometimiento contra las clases sociales subalternas, esto para garantizar los objetivos de las clases dominantes y sus privilegios. En el Estado Oligárquico la primera preocupación es evitar el estallido social o la crítica política que desnude sus intenciones de clase, sus alcances, su visión del problema y las propuestas que superen esas visiones mezquinas.

A finales del 1998 el huracán Mitch causó centenares o miles de muertes (no hay una estimación exacta), el gobierno del Partido Liberal tardó mucho tiempo en reaccionar a la crisis pero al final se lograron importantes accesos a recursos y a una condonación parcial de la deuda externa; el Modelo no fue tocado ni con el pétalo de una rosa, la inversión impactó en su primer momento y luego los capitales volvieron a concentrarse en las mismas personas y en otras que venían creciendo con la ayuda de otros capitales.

Los gobiernos del bipartidismo coadyuvaron a la creación de la nueva oligarquía que se apoderó de la economía del país en los últimos 25 años y que también arrebató el poder político con el golpe de Estado del 28 de junio de 2009 contando con el apoyo del gobierno norteamericano demócrata de Obama. Pero nadie contaba con el emergente emporio político, económico y con apoyo internacional que estaba creado el Clan de los Hernández desde el año 2004. La Fiscalía del sur de Nueva York estimó el tráfico de unas 250 toneladas de cocaína en 16 años, en asociación con el Chapo Guzmán y el Cartel de Sinaloa. Un negocio de más de 1.6 mil millones de dólares según algunas estimaciones.

Al mismo tiempo la cúpula del Partido Nacional perfeccionó el arte del saqueo de instituciones; luego marcó el camino para lograr la impunidad de los responsables intelectuales de los crímenes contra el Estado, los que han continuado cometiendo sistemáticamente los mismos hechos. Los hicieron con más de 325 millones de dólares con el seguro social, con la estafa en las compras de medicamentos en los hospitales públicos en años recientes, con el Saqueo a la Secretaría de Agricultura y Ganadería, con el saqueo del Instituto Nacional de Estadísticas, etc. Todos en la impunidad. El Consejo Nacional Anticorrupción calcula que anualmente estamos perdiendo 65,000 millones de lempiras al año por corrupción (Unos USD $ 2,610,441,767.06).

En cuanto a la gestión de la crisis actual del COVID-19 no tenía por qué ser distinto, desde la primera aprobación del 18 de febrero a la fecha, son más de mil millones de dólares de los que disponen para combatir la pandemia y sus efectos en la economía y desde ese entonces no se vieron sino actos de corrupción, malos manejos de los recursos, señalamientos de procedimientos amañados, oscuridad en el movimiento de miles de millones de Lempiras, hospitales inflables turcos que no son de Turquía que nunca aparecieron y otra gran cantidad de situaciones lamentables que terminaron con la separación del director de la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO) y pusieron en la cuerda floja al director d INVEST-Honduras.

El desafío ahora está en la población, en las organizaciones populares y los partidos de oposición; la dictadura está aprovechando la pandemia para concentrar recursos que luego serán utilizados principalmente en el fraude electoral. La propuesta que hemos venido construyendo varios sectores políticos y sociales es la de generar un Alzamiento Popular Electoral, que convoque al pueblo a vigilar cívicamente todo el proceso y en demandar el cambio de gobierno de facto para poner fin la dictadura. El método de lucha lo dictan las condiciones objetivas en las que ellos permitan la participación y en la creatividad y fuerza que las masas organizadas del pueblo puedan poner a disposición para combate.

 (•)Dirigente del Partido Libertad y Refundación.

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