CRIMEN EN HONDURAS: UN PRODUCTO DE LA GEOGRAFÍA

La nota original en inglés de Lino Miani  fue escrita para Stratfor, un portal que ofrece información, análisis para personas interesadas en inversiones en todo el mundo. San Pedro Sula es el ground cero para homicidios violentos en Honduras. Un resultado innegable del tráfico de drogas, la violencia allí es alta incluso para los estándares centroamericanos. La tasa promedio de homicidios en el municipio de San Pedro Sula ha sido de un asombroso 111 por cada 100,000 habitantes en los...
OEstrada20 junio, 2019

La nota original en inglés de Lino Miani  fue escrita para Stratfor, un portal que ofrece información, análisis para personas interesadas en inversiones en todo el mundo.


San Pedro Sula es el ground cero para homicidios violentos en Honduras. Un resultado innegable del tráfico de drogas, la violencia allí es alta incluso para los estándares centroamericanos. La tasa promedio de homicidios en el municipio de San Pedro Sula ha sido de un asombroso 111 por cada 100,000 habitantes en los últimos cinco años. Cuando se compara con la tasa de homicidios en el vecino El Salvador, 82 por 100,000, parece que la verdadera «capital mundial del asesinato» se encuentra en Honduras. La intensidad de la violencia es el resultado de dinámicas complejas que involucran la actividad de pandillas y el flujo de narcóticos, pero la condición subyacente que lo habilita es la geografía histórica y física de la región. San Pedro Sula es, y siempre ha sido, la puerta de entrada hacia el norte a través de Centroamérica.

Chokepoints geográficos

La geografía de América Central es un punto de referencia para las drogas y la violencia que viajan desde las fuentes de América del Sur a los mercados del norte. Esto es especialmente cierto en los países del norte de Centro América: Honduras, El Salvador y Guatemala, donde el terreno restrictivo, las redes de carreteras poco desarrolladas y la falta de aeropuertos y puertos marítimos importantes restringen el tráfico. En Honduras, el movimiento hacia el norte se limita a dos corredores. El llamado Corredor Logístico pasa a través de Tegucigalpa y San Pedro Sula hacia el norte hasta Puerto Cortés, mientras que el Corredor Occidental sigue la frontera con Guatemala hacia el sur a través de El Florido hasta la ciudad de Guatemala. La falta de rutas alternativas logísticamente significativas hacia el norte concentra las oportunidades y el crimen en estos corredores.

Al reconocer el potencial económico, el presidente Juan Orlando Hernández instituyó un agresivo programa de infraestructura y desarrollo industrial centrado, en parte, en los 22 municipios que bordean la ruta. Hay muchos retos. Gran parte del Corredor Occidental, que conduce al único cruce fronterizo significativo hacia Guatemala, todavía era un camino de tierra en octubre de 2018. El principal aeropuerto del país, ubicado en el extremo sur del Corredor Logístico, es uno de los más peligrosos del mundo y requiere entrenamiento especial antes de que un piloto pueda ser certificado para aterrizar allí. Y el puerto marítimo de Puerto Amapala se encuentra en una isla, y es poco más que una terminal de ferry con poco equipamiento para el manejo de materiales. Aparte de los desafíos de la infraestructura subdesarrollada, la violencia relacionada con pandillas sigue siendo el mayor inhibidor de oportunidades en Honduras.

Una tasa de homicidio aterrador

La aterradora tasa de homicidios en San Pedro Sula se refleja más o menos en los 22 municipios a lo largo de los corredores de Logística y Occidental, pero no es consistente en todos los lugares y tiempos. El peligro aumenta con la proximidad a San Pedro Sula, con las tasas más altas en las afueras de la ciudad a lo largo del Corredor Occidental en Quimistán y Macuelizo. Dado que estos son municipios escasamente poblados, hay pocas razones económicas para viajar allí.

Para los turistas y empresarios, las mayores amenazas se encuentran en las áreas más densamente pobladas: Tegucigalpa, Comayagua, Siguatepeque, Potrerillos, Pimienta, Villanueva, Choloma, Puerto Cortés y, por supuesto, San Pedro Sula. El tránsito infrecuente a través de esas áreas es relativamente seguro, pero cualquier persona que haga negocios allí o planifique estadías prolongadas debe considerar medidas de seguridad activas. Con un 70,5 por ciento de los homicidios llevados a cabo por personas que usan armas de fuego, expertos recomiendan a los posibles inversionistas en la zona, como mínimo, el uso de vehículos blindados. Los meses más peligrosos son abril y mayo, cuando ocurre el 18.8 por ciento de todos los homicidios en los corredores. El 21.4 por ciento ocurre los domingos y el 22.2 por ciento ocurre en las tres horas entre las 6 p.m. y 9 p.m. Saber dónde y cuándo aumentar las medidas defensivas es la mejor manera de mantenerse fuera de problemas en Honduras.

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