Honduras al rezago del desarrollo humano en Latinoamérica

De 1990 a 2015 el valor del índice de Desarrollo Humano para Honduras incrementó de 0.507 a 0.625 representando un incremento del 23.2%. «Es importante señalar que los datos nacionales e internacionales pueden diferir porque los organismos internacionales normalizan los datos nacionales para permitir la comparabilidad entre países y en algunos casos pueden no tener acceso a los datos nacionales más recientes), sin embargo, a pesar de estos avances el país se ubica en la posición...
EGO29 julio, 2017

De 1990 a 2015 el valor del índice de Desarrollo Humano para Honduras incrementó de 0.507 a 0.625 representando un incremento del 23.2%. «Es importante señalar que los datos nacionales e internacionales pueden diferir porque los organismos internacionales normalizan los datos nacionales para permitir la comparabilidad entre países y en algunos casos pueden no tener acceso a los datos nacionales más recientes), sin embargo, a pesar de estos avances el país se ubica en la posición 130 de 188 países y territorios».

El Informe constata que, aunque el promedio de desarrollo humano mejoró considerablemente en todas las regiones entre 1990 y 2015, una de cada tres personas en el mundo sigue viviendo con bajos niveles de desarrollo humano, medido por el Índice de Desarrollo Humano.

 «El mundo ha recorrido un largo camino en la reducción de la pobreza extrema, la mejora del acceso a la educación, la salud y el saneamiento, y la ampliación de las posibilidades de las mujeres y las niñas”, dijo hoy la Administradora del PNUD, Helen Clark, en la presentación oficial del Informe hoy en Estocolmo. “Sin embargo, estos avances son el preludio del siguiente desafío, posiblemente más difícil, de velar por que los beneficios del progreso mundial lleguen a todo el mundo».

 Según el Informe, América Latina y el Caribe disfruta de elevados niveles de desarrollo humano entre las regiones en desarrollo, solo detrás de Europa y Asia Central. Sin embargo, cuando se ajusta por la desigualdad, el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de la región se reduce casi un 25% debido a la distribución inequitativa del progreso en desarrollo humano, en particular respecto de los ingresos.

En consonancia con las conclusiones del Informe regional sobre desarrollo humano para América Latina y el Caribe de 2016, el Informe mundial de 2016 también muestra que determinados grupos sufren desventajas sistemáticas en la región, y, en el caso de algunos, es probable que la brecha se amplíe con el tiempo, puesto que son los grupos que se ven más afectados por eventos adversos y las crisis.

«Este Informe muestra que las vulnerabilidades son acumulativas. Una mujer, rural e indígena a quien no se le reconozca el derecho a la tierra, por ejemplo, enfrentará una combinación de desventajas”, dijo Jessica Faieta, Directora Regional del PNUD para América Latina y el Caribe. “Tenemos que examinar de manera pormenorizada los promedios —incluidos los que parecen indicar que vamos por buen camino— para ver a quién se está dejando atrás y por qué. Y debemos considerar prioritario atender a esos grupos con el fin de garantizar el desarrollo humano para todas las personas».

Las mujeres, por ejemplo, son en general más pobres en América Latina y el Caribe. Al respecto, el Informe señala que las mujeres también han sido tradicionalmente desfavorecidas porque asumen la mayor parte del trabajo de cuidados no remunerado, lo que les deja poco tiempo para desarrollar una carrera profesional e incorporarse al mercado laboral.

Las mujeres solo ocupan el 28% de los escaños parlamentarios en la región, y conforman únicamente el 37% de los legisladores y altos funcionarios.

El Informe también indica que muchos miembros de los más de 400 grupos indígenas de la región sufren carencias sistémicas que les hacen difícil alcanzar el nivel de los demás. Según el Informe, en Guatemala los niños y niñas no indígenas van a la escuela el doble de años que sus pares indígenas. En Bolivia, Ecuador, Perú y México, los niños y niñas no indígenas cursan entre dos y tres años y medio más de estudios que los que son indígenas.

A nivel mundial, aunque los pueblos indígenas representan el 5% de la población del planeta, conforman el 15% de las personas pobres del mundo.

«La primera medida esencial que hay que tomar para prevenir el conflicto y garantizar el desarrollo pacífico es proteger, promover y asegurar los derechos básicos de todas las personas”, afirma Mirna Cunningham Kain, nicaragüense del pueblo misquito, activista de los derechos de los pueblos indígenas y ex Presidenta del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas, en su contribución especial al Informe».

Las personas que viven en los pequeños Estados insulares en desarrollo de la región también se enfrentan a numerosas dificultades, como barreras económicas y una vulnerabilidad extrema al cambio climático. Los obstáculos son especialmente difíciles para los jóvenes que buscan trabajo: las tasas de desempleo juvenil se sitúan entre el 18% y el 47% en los países del Caribe (a excepción de Trinidad y Tabago). Además, los empleos a los que pueden optar las personas jóvenes a menudo son de baja cualificación.

Otros grupos desfavorecidos examinados en el Informe son los habitantes de las zonas rurales, las personas con discapacidad y la comunidad de personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI).

El Índice de Desarrollo Humano (IDH) mide el progreso medio conseguido por un país en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: disfrutar de una vida larga y saludable, acceso a educación y nivel de vida digno.

«Es posible erradicar la pobreza y lograr un desarrollo sostenible, pacífico y justo para todas las personas si se eliminan las normas sociales y leyes discriminatorias arraigadas y persistentes y se acaba con la desigualdad de acceso a la participación política, problemas que han impedido a tantas personas avanzar», señaló Helen Clark.

Por ello, el Informe hace un llamado para que se preste mucha más atención al empoderamiento de las personas más marginadas de la sociedad y se reconozca la importancia de darles mayor voz y participación en los procesos decisorios.

El Informe también pide mejores análisis para fundamentar las acciones, incluyendo un mayor énfasis en la evaluación del progreso en ámbitos como la participación y la autonomía. Además, resulta esencial disponer de datos desglosados por características como el lugar, el género, la situación socioeconómica y la etnia, para saber a quién se está dejando atrás.

A su vez, el Informe presenta Índices compuestos de Desarrollo Humano.

El Informe hace hincapié en la importancia que reviste la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible a la hora de aprovechar estos avances, y señala que la Agenda 2030 y el enfoque de desarrollo humano se refuerzan mutuamente.

Citas al pie.

  1. para amplia consulte el Informe de Desarollo Humano, PNUD, 2016.

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