«Para nosotras es mucho más difícil el trabajo en la política»: Gilda Silvestrucci

Gilda Silvestrucci es periodista y corresponsal para medios internacionales en el país. Actualmente es diputada suplente de Jari Dixon Herrera, y aspira a ser diputada propietaria por el movimiento Avancemos. En entrevista con El Pulso, conversamos sobre el periodismo, las reformas al Código Penal, su papel como mujer y periodista en la política y sus propuestas como precandidata a diputada. ¿Cómo te iniciás en el periodismo? Yo me inicié como hace la mayor parte de...
OEstrada6 marzo, 2017

Gilda Silvestrucci es periodista y corresponsal para medios internacionales en el país. Actualmente es diputada suplente de Jari Dixon Herrera, y aspira a ser diputada propietaria por el movimiento Avancemos. En entrevista con El Pulso, conversamos sobre el periodismo, las reformas al Código Penal, su papel como mujer y periodista en la política y sus propuestas como precandidata a diputada.

¿Cómo te iniciás en el periodismo?

Yo me inicié como hace la mayor parte de reporteros que quieren y que aman esta profesión: en la nota roja. Empecé trabajando con un periodista muy reconocido, José Ochoa y Martínez. Él nos decía siempre que los egresados de periodismo salían un poco deficientes en algunas cosas, entonces nos acercamos a él y empezamos a reportear. Íbamos a los mercados, íbamos a la zona del Chiverito,  y al Centavo a buscar algunas historias. Luego ingresé a Canal 6, donde me tocó cubrir la fuente policial y judicial. Hacíamos 10 notas diarias en ese tiempo en Canal 6.

Después vino mi experiencia en diario El Heraldo en el grupo OPSA para después entrar a un proyecto que era El Patriota, un periódico que se vino a constituir allá por el 2007. Yo era la editora de ese periódico. Luego vinieron la radio y la televisión, ahora con Tele Sur, ya casi cuatro años en la radio y doce años trabajando simultáneamente con prensa escrita. Eso ha sido hasta ahora mi trayectoria creyendo en que de repente no nos dejan aquí en nuestro país tener una prensa independiente, apostando a tener que comprar un espacio y a pagar nuestro propio trabajo para poder decir lo que a veces no se puede decir en un medio al que comúnmente le llamamos grande.

 

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¿Y tu paso del periodismo a la política cómo se dio?

Bueno precisamente fue en el escenario del golpe de estado, yo siempre he tenido esa sensibilidad hacia la problemática social y precisamente por eso me incliné hacia el periodismo. Realmente mi carrera era medicina, yo quería ser médico para ir a las aldeas y a las comunidades a trabajar sin embargo no pude por razones económicas en mi casa y decidí periodismo porque me encantaban mucho las letras, me gustaba mucho escribir. Luego en el tiempo del golpe de estado fue como un despertar, como un ver la realidad de lo que en si son los medios de comunicación en Honduras; la problemática de nuestros indígenas, de nuestros campesinos, de nuestros obreros, de todos los sectores vulnerables que quedó muy evidenciada durante el golpe.

Yo compré el espacio en Radio Globo para el programa En la Plaza y luego empezamos a invitar a Jari. Con Jari fuimos compañeros en el colegio, luego nos encontramos en la huelga de los fiscales y después ahí en el escenario del golpe de estado ellos ya me dijeron, “No sé si queres ser candidata a diputada suplente,” yo acepté y poco a poco me he ido involucrando mucho más en lo que es la constitución de un proyecto político. Yo no veo a Libre como un partido yo lo veo como un proyecto con el que se puede ir poco a poco cambiando la realidad que hay en el país.

 

Como mujer en estas dos áreas, que son tan difíciles para las mujeres abrirse campo en la política y el periodismo, ¿Cuáles han sido los retos que te han tocado enfrentar en estas dos áreas de tu vida pública?

Bueno, no es nada fácil. Yo soy madre soltera, soy divorciada, tengo tres hijos y en algún momento en el golpe de estado me despidieron de los trabajos que tenía. Tuve que vender mi casa. Afortunadamente pude ingeniármelas para comprar otra ahí mismo, pero me las vi difícil porque la gente no te da trabajo. Tenía que buscar a los amigos para ver en que podía ir trabajando para poder sacar a mis hijos adelante, saqué los ahorros que tenía en INJUPEMP, los ahorros que tenía en el RAP. Me endeudé mucho para poder salvar mi casa y entonces es ahí donde uno se enfrenta como mujer periodista. Por ejemplo, en algún momento me sentí discriminada cuando estaba embarazada de mi segundo hijo. Para las periodistas mujeres en muchos medios de comunicación es un pecado salir embarazadas y es más difícil para uno de mujer enfrentar el reto de ser profesional, de estar en política, de saber que tenés un programa y que lo tenés que sacar adelante sea como sea y que tenés que mantener un nombre hasta cierto punto lo más honesto posible por tus convicciones.  Entonces a veces a mí me llegaban contratos del Congreso Nacional, por ejemplo, y me decían, “No, sólo llénalo, 25 mil lempiras mensuales y tus problemas de pagar programas se acabaron,” pero yo decía «¿Dónde quedo yo? ¿Dónde quedan mis principios, mis convicciones?» Y lo regresaba, sabiendo que no tenía para pagar ese mes. Mis hijos en algún momento cuando me amenazaban me decían, “¡Mami pero nosotros no somos ricos para que te estén amenazando a muerte!” y son cosas que nos van haciendo fuertes, que no las vemos a veces como dificultades si no como situaciones que vamos superando y que nos van construyendo.

 

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Con los directores de medios, ¿Cómo ha sido tu relación tratando de ejercer tu profesión? ¿Han habido barreras directas, discriminaciones directas por ser mujer?

Claro, por parte de los medios de comunicación siempre a la mujer le pagan menos, siempre la mujer por estar embarazada. Yo recuerdo cuando me tocó tener mi segundo hijo, me mandaron una vez recién tenido mi hijo a cubrir a los bolsones una contienda electoral general y me dijeron, “No, esto no es castigo, nada más es que no tenemos a alguien calificado que vaya hasta los bolsones,” sabiendo que yo tenía un hijo pequeño. Son situaciones que no sólo se repiten en los medios de comunicación, sino también en muchas empresas donde la mujer es discriminada y donde el hombre y la mujer no ganan igual. Eso lo vivimos. Donde a la mujer le piden prueba de embarazo aunque es prohibido por las leyes pero aún así se la piden, donde le dicen a uno, “las mujeres aquí si salen embarazadas son castigadas.” Entonces a veces no son políticas del dueño del medio de comunicación, ni cuenta se da a veces. Es el personal intermedio el que toma este tipo de medidas para quedar bien con sus jefes. Sí lo he vivido, afortunadamente lo he ido superando al independizarme. Considero que estoy independiente, mi trabajo con TeleSur, por ejemplo, es lo mejor, es un medio manejado por mujeres. Ese es un medio que defiende los sectores vulnerables, entonces es un lugar donde yo me siento muy bien y donde no hay una censura como la que conocemos aquí en el país.

¿Y en la política? ¿Cuáles son los retos que le toca llevar a las mujeres para ingresar a la política?

La lucha porque de verdad haya una inclusión de 50/50, eso en primero que es lo que uno ve superficialmente, pero luego nos quedamos también con la realidad que es muy compleja. La mujer de repente no tiene recursos para financiarse y tiene que competir con los hombres que están acostumbrados a que las mujeres tienen que andar ahí cerca con la mini y con el refresquito para servirle al hombre, el hombre que de repente ha asimilado el proceso político en nuestro país como un rol eminentemente machista. En nuestro movimiento no tenemos ese problema porque los hombres siempre están, “No, primero que hablen las mujeres,” para evitarnos esos problemas, pero sí, en el partido se está construyendo todavía.  Todavía es bien difícil para la mujer, porque somos madres y tenemos que estar en la casa con los hijos, no podemos descuidar todo en la familia porque se nos viene abajo la familia. El hombre sale tranquilo, la mujer queda en la casa, cuida los niños, etc. Para nosotras es mucho más difícil el trabajo en la política.

¿Cómo balanceás tu posición como periodista y tus posiciones políticas?

Bueno, la gente me pregunta a veces en algunos medios de comunicación, ¿es ético que un periodista sea político? Y les pregunto, ¿existe un medio de comunicación que nos sirva a una ideología política en nuestro país o a nivel internacional? Yo creo que no existe, ahora es muy marcada esta situación de que sos pro sistema o sos anti sistema. Sí hay muchas cosas que a uno lo complican, no lo voy a negar; el hecho de que a veces podríamos ser más críticos con nuestro propio proyecto político pero no lo hacemos porque tenemos que guardar un poquito de silencio, ahí entran algunas contradicciones, pero yo creo que como periodista estoy participando en un proyecto político que me gusta, que yo sé que lo vamos a sacar adelante. Me cansé de estar solamente de periodista y estar denunciando cosas y estar cubriendo. Creo que los periodistas podemos ser parte de un proceso de cambio real sin engañar a la gente, sin servirnos de los cargos de elección popular sino que de verdad demostrar que nosotros hemos sido parte de esa gente a la que se le violenta los derechos humanos y que podemos lograr algo porque estamos cansados de las mismas promesitas y aquí no pasa nada. Entonces vamos a tratar de demostrarlo y si no servimos que la gente nos linche o que nos siga o que nos acuse, pero creo que si merecemos la oportunidad y en algún momento yo tendré que dejar de dedicarme al periodismo si saliera electa diputada en el Congreso Nacional para dedicarme plenamente a ese rol.

 

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Nosotros desde el Pulso hemos trabajado una línea analizando lo que algunos analistas hablan como un deterioro en los medios de comunicación una vez que entran a competir con las redes sociales y con todos los elementos de información que hay ahora, ¿sentís que hay un deterioro en los medios de comunicación en Honduras?

Pues fijate que es como un deterioro general de la sociedad. A mí me da mucha pena a veces como se está explotando excesivamente el sensacionalismo y el amarillismo, como están insensibilizando a la gente, parece que disfrutaran la sensación de ver gente en escenas tan dolorosas también y tan violentas. Creo que sí hemos entrado en un proceso de deterioro y esto quedo más evidenciado en el golpe de estado porque tuvieron que sacar la verdadera cara. Siempre se le ha estado diciendo a la gente, “Nosotros somos la voz del pueblo, nosotros somos la verdad, nosotros somos esto lo otro, nosotros los defendemos,” pero realmente la mayor parte de medios de comunicación no defienden los intereses populares o los intereses de la mayoría; defienden los intereses de un empresario que ha negociado con el poder político y económico en el país. Por lo general, un dueño de medios de comunicación es un dueño de empresas, es un dueño de droguerías, es un dueño de grandes negocios, es un dueño de casas farmacéuticas, es un dueño de comidas rápidas, de franquicias, entonces ellos lo que hacen es tener un instrumento para negociar poder. Creo que sí hemos visto que ha decaído mucho la calidad periodística y el profesionalismo. Ya no tapan nada. Por ejemplo, aquí cuando sale la gente de la oposición en Venezuela se ve como bueno que salgan a romper cosas y a protestar contra Nicolás Maduro, pero cuando sale aquí la resistencia o salen los grupos populares es malo, “Son vagos, son terroristas.” Se ha perdido mucho la objetividad de acuerdo a los intereses de cada quién.

Por ejemplo, aquí entra como la mezcla de los dos la situación de las fotos de estas dos muchachas precandidatas nacionalistas. ¿Cómo ves que la prensa ha utilizado esas fotos, con qué propósito?

Por lo mismo, para crear sensacionalismo, para despertar morbo. Aquí hay varios instrumentos que utilizan los medios de comunicación ahora y que ellos saben que con eso pueden controlar a la población. El fútbol, que no tiene nada de malo pero que ya sabemos que está bajo el poder algunos pocos empresarios, la religión, porque hay que leer la biblia para que la gente que va a la iglesia diga que somos cristianos, el amarillismo y el sensacionalismo. porque eso alimenta y despierta morbo mirar la mujer desnuda. como salió, como sale. Creo que no nos debemos prestar a eso. ¿Por qué denigrar la imagen de una mujer independientemente del partido político que sea? Yo compartí con algunos compañeros hace poco en algún grupo del partido y les digo, “Por favor no difundan esas fotos.” Esa mujer es madre, puede tener hijos, hermanos, tiene una familia y es su dignidad como ser humano la que se está irrespetando. No sé en qué escenario a ella le sacarían esas fotografías y las divulgaron pero ahí andan en las redes sociales y creo que se están aprovechando del morbo de la gente,que está cada vez más insensible.

A veces no es culpa del medio de comunicación. «¿A qué hora nos van a poner el muerto?» dicen ahora, o «¿Puede repetir el muerto que salió tal día?» Estamos volviéndonos inhumanos, como que es una crisis general de toda la sociedad. Una bipolaridad en la moral por un lado recrimina ciertas cosas: voy a la iglesia los domingos pero me encanta el chisme, me encanta ver el morbo, me encanta el sensacionalismo. “No importa el muchacho que mataron con tal no haya sido nada mío.” Estamos en un ambiente sumamente destructivo, creo que no es ético lo que se hizo con estas muchachas. Para mí se debe respetar la privacidad de cada quien, a mí en algún momento me han atacado alguno de mis hijos así sin qué ni para qué y uno siente un gran dolor porque uno dice. “Si uno está en esto como periodista y como político, ¿qué tienen que ver nuestros hijos? ¿Qué tiene que ver la intimidad de cada persona?»

 

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Sobre tu proyecto político. De llegar a ser electa diputada, ¿qué vas a hacer?

En el congreso hay muchas cosas que se deben y se tienen qué hacer. El congreso debe tener una mayoría de diputados que sean conscientes y eso se tiene que lograr a través de la alianza. Eso en primer lugar. En segundo lugar, si nos toca trabajar solos o nos toca únicamente en oposición es bien difícil que nos aprueben proyectos porque el partido Nacional, por ejemplo, tiene la mayoría. El partido Libre puede llenar de proyectos ahí pero ni siquiera van a una comisión de dictamen ni los aprueban. Hay compañeros que nunca les han aprobado ni siquiera una moción. Creo que aquí se debe velar por los grupos vulnerables, que aquí se debe velar por la mujer, por mejorar el sistema educativo. por mejorar el sistema de salud, que son deplorables en este país. Por hacer que se respeten, por ejemplo, los derechos de la tercera edad también, pero eso sólamente se va a lograr en una mayoría. Cuando andamos visitando barrios y colonias le hacemos conciencia a la gente, que tienen que votar por gente honesta que puede ir a representar en el Congreso Nacional y que seamos mayoría. Si no tenemos mayoría, poco o nada vamos a hacer y nos vamos a ir frustrados porque solo llegar a un congreso a sentarse y pelear con el titular de ese poder y únicamente a patalear no más porque no te aprueban absolutamente nada entonces también es parte de lo que la gente tiene que hacer.

Sobre la ley que se discutió la semana pasada en el congreso, ¿no es eso contradictorio a hablar de libertad de expresión y a la vez utilizar el morbo también sin ningún control? ¿Qué pensás de esa ley? ¿Qué pensás del 335b que se aprobó en el congreso?

De la reforma, ¡bueno! Aquí ya sabemos a qué va encaminado todo esto en el Congreso Nacional y el actual gobierno. No se puede criminalizar la protesta, no se puede criminalizar a una persona porque participe en un acto de protesta pública y que de repente se puede mandar a crear un escándalo ahí y sale la gente con quince, veinte años de prisión. Los nacionalistas decían que la gente de Libre no quiere que se sancione el delito, el crimen y los extorsionadores. Caramba, esa ley se aprobó la semana pasada y la extorsión no ha cambiado nada, los mareros siguen en lo mismo, los grupos delincuenciales siguen igual. El país no lo vamos a cambiar nosotros con más leyes, lo vamos a cambiar con campañas de prohibición.

Pero la parte especifica de los medios de comunicación.

Al menos ya este señor dijo que se iba a retractar de las regulaciones que se iban a hacer en cuanto a la apología del terrorismo, que es también pero debe haber una especie de control en lo que se difunde en cuanto a las escenas dantescas. Otra cosa es, también, la censura que se pretende hacer en los medios de comunicación porque yo voy en mi medio y digo, “Bueno, señores del COPINH, salgan a protestar por la muerte de Bertha Cáceres,” me van a acusar a mí porque estoy haciendo apología al terrorismo, y yo creo que es insultante para los medios de comunicación. Si se van a establecer regulaciones deben de ser basadas en verdaderos principios, en cosas reales, en sensacionalismo y amarillismo. Creo que sí se debe establecer un lineamiento de respeto, pero no lo van a hacer porque ellos mismos se anuncian en esos canales que tienen gran audiencia porque están fomentando el amarillismo y el sensacionalismo. Son parte del mismo sistema, a ellos también no les conviene. Afortunadamente se van a retirar de todo esto de las famosas reformas a la apología del terrorismo pero porque se les vinieron encima los grandes canales con las novelitas del narcotráfico que ya no se iban a poder pasar con las imágenes dantescas que ellos mismos trasmiten. Ahí es donde uno ve cómo funciona el poder en el país.

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