EL SILENCIOSO ATAQUE DEL GORGOJO

Dejo atrás el loop de las cigarras en la montaña quemada. Dejo atrás la soledad y el olvido. Dejo atrás a todas las promesas incumplidas. Vuelvo a Tegucigalpa y su caos. Vuelvo a la ciudad y su smoke. Vuelvo a ser engullido por la bruma que ha quedado tras el paso del dragón. El viaje me ha dejado con la sensación de que algo falta, que debe de existir una respuesta a lo que sucede...
EGO17 mayo, 2016

Dejo atrás el loop de las cigarras en la montaña quemada. Dejo atrás la soledad y el olvido. Dejo atrás a todas las promesas incumplidas. Vuelvo a Tegucigalpa y su caos. Vuelvo a la ciudad y su smoke. Vuelvo a ser engullido por la bruma que ha quedado tras el paso del dragón.

El viaje me ha dejado con la sensación de que algo falta, que debe de existir una respuesta a lo que sucede con el gorgojo en las montañas de San Juancito. Me he puesto en contacto con un ingeniero del Instituto de Conservación Forestal. Por el whatsapp le explico que estuve en San Juancito y que me gustaría conversar con él sobre el gorgojo. Le menciono a un amigo, a la persona que me ha dado su número de teléfono para que no desconfíe de mí. Me dice que sí, que podemos vernos. Nos citamos en la terraza de un café de la zona hotelera de la colonia Palmira de la ciudad de Tegucigalpa.

Es una mañana lenta de sábado. La cita es a las diez de la mañana. El lugar está vacío, la terraza únicamente es ocupada por nosotros, que esperamos que llegue en cualquier momento Lucky Halach Medina del ICF. Luego de unos minutos, finalmente nuestra espera concluye y llega, vestido con una camisa a cuadros, una de esas camisas que podría usar Eddie Vedder o un cazador en medio de un bosque. Pedimos café. Es una mañana sin brisa, caliente, una de esas mañana en las que todo tarda en tomar forma.

Sequence 01.Still003
Foto: Ezequiel Sánchez.

Lucky tiene veintiséis años y egresó de la Escuela Nacional de Ciencias Forestales. En el ICF, –me dice–, tiene ya siete años de estar laborando, en la actualidad es el jefe de operaciones de control de incendios y plagas forestales para los municipios del norte de Francisco Morazán. Me cuenta de la experiencia en el campo. De lo bonito que le parece, el acercamiento con las comunidades.

Escucho atento la explicación que Lucky me hace sobre las estructuras organizativas que la ley forestal contempla. Y es que la ley forestal manda a crear consejos consultivos forestales locales, municipales, departamentales para finalmente cerrar con la estructura nacional que es el Consejo Consultivo Forestal Nacional. Esta estructura nacional es integrada en parte por el ICF, las cooperativas, la Asociación de municipios de Honduras, las empresas asociativas campesinas. Esta explicación comienza a ponerme en contexto la parte administrativa de los recursos naturales en el país.

El gobierno ha venido trabajando como seis meses atrasado ahora con la problemática del gorgojo. Presupuestos seis meses más tardados, ejecuciones seis meses más tardadas, análisis satelitales con varios meses de retraso, mantener los datos sin hacerlos públicos con muchos meses de retraso, eso ha generado serios problemas.

¿En qué consiste el atraso del gobierno? Parece que siempre llegamos tarde a todo.

Toma un sorbo del mocha sobre la mesa, y retoma el hilo de lo contado.

No hay algo claro, para poderte decir que se debe a algo específico, yo diría más bien que es la dinámica general del gobierno, ir atrasados…

Lucky me cuenta que la plaga del gorgojo comenzó en agosto de 2013 en la comunidad de Las Bellotas en Gualaco. Es aquí donde se identifica el punto cero de la plaga del gorgojo descortezador de pino. El brote inicial fue de catorce hectáreas pero el presupuesto sólo fue aprobado seis meses después permitiendo la extensión de la plaga de gorgojo, que en seis meses pasó de catorce hectáreas a un poco más de mil hectáreas.

Sequence 01.Still011
Foto: Ezequiel Sánchez.

Según las cifras oficiales, en la actualidad se han infectado poco más de seiscientas mil hectáreas del bosque de pino, Lucky me cuenta con tristeza, que el pronóstico más esperanzador indica que se perderán un millón de hectáreas de bosque, que es la mitad del bosque de pino del país. El impacto ambiental inmediato es la poca captación de agua, alta erosión de suelo y el cambio en el micro clima. Todo esto dejando repercusiones directas en la salud, en la producción agrícola. Pero que de todo es la capacidad de retención de agua el tema más sensible.

En algunas comunidades de Gualaco, se han identificado áreas comunitarias en donde el gobierno les ha asignado el cuidado del bosque a la comunidad durante cuarenta años pero que ahora han perdido el 90% de su bosque de pino, son comunidades que se dedican a la extracción de resina, a extracción de madera, a cultivos agroforestales, combinan la ganadería con el cuidado del bosque, y que en la actualidad, producto de la plaga del gorgojo han perdido ese bosque del que tanto depende la comunidad. Lucky advierte que las condiciones actuales provocarán una migración segura del campo hacia la ciudad. Esto sirve apenas para esbozar un poco el impacto económico de las comunidades cuyos bosques han sido afectados por el gorgojo.

En seiscientas mil hectáreas que se han perdido de bosque ya perdimos sesenta millones de metros cúbicos de madera de pino, ésa era la reserva de uso de madera para los próximos setenta años en el país.

La cifra es alarmante, tomando en cuenta todo lo que implica perder el bosque. La madera como producto no tiene un sustituto en la construcción, en la artesanía, en la industria. Lo referente a la pérdida del bosque es transversal a la vida cotidiana de la sociedad hondureña, afectando directamente las comunidades más pobres, esta ola se extenderá seguramente, pero ahora los primeros afectados han sido las comunidades que dependen de la explotación directa del bosque, luego aquellos quienes deben trabajar con la madera y las comunidades a las que ya les está llegando poca agua. Un ejemplo de ello es la colonia Japón de la ciudad de Tegucigalpa, donde el agua llega una vez cada veinte días.

El gobierno de ha invertido doscientos millones de lempiras para el control de la plaga de gorgojo.

IMG_5296
Foto: Jessica Guifarro.

Si el presupuesto no se hubiese aprobado seis meses tarde, ¿qué es lo que creés que hubiese pasado? –le pregunto a Lucky.

Lucky, respira, se toma su tiempo para darme la respuesta:

El presupuesto inicial –me dice finalmente– para tratar las catorce hectáreas del primer reporte no andaba arriba de los sesenta mil lempiras y se hubiese evitado la catástrofe a esta magnitud. Con sesenta mil lempiras era suficiente para cortar todos los árboles afectados, para quemar, para bajar poblaciones y el mayor problema es que no tenemos un sistema de detección temprana con las plagas, que eso también hace disminuir los costos.

La cooperación internacional aprobó veinticinco millones de dólares para estrategias de cambio climático, ese debe ir directamente a tratar la plaga de gorgojo del bosque de pino y los incendios forestales en el país.

En el país existen un poco más de mil quinientos profesionales en el área forestal y no existe un manual de silvicultura preventiva que ayude a que estos profesionales trabajen en mejoramiento genético o en fortalecimiento de las especies, este manual podría darles las herramientas para trabajar en la preservación y durabilidad del bosque, sin embargo, el Instituto de Conservación Forestal no cuenta con un departamento científico. Lucky me cuenta acerca de las dificultades, me habla de lo debilitado que está el sistema de investigación forestal nacional.

Luego de preguntarle entonces qué es lo que hacen las instituciones, la academia, las organizaciones competentes, que parecen no tener una valoración científica del medio ambiente, Lucky hace un «jum» con la boca cerrada y bebe de su café.

¿Cómo justifican su existencia? –Le pregunto.

Se dedican más a otros temas, ¿no?, son más de lobby político porque incluso mediáticamente son malísimas. Hay muy poco poder de convencimiento hacia la sociedad, que ésa debería de ser la primera estrategia. Ahora se trabaja con comunidades, el ICF tiene un departamento social, tiene un departamento de protección forestal que trabaja con incendios, tiene un departamento de manejo forestal que es exclusivamente para trabajar con la producción y extracción de madera y tiene un departamento que trabaja con análisis de imágenes satelitales, con cambio y uso de suelo entre otras cosas. No es sólo la tecnicidad dura de trabajar en el bosque sino también en otras áreas.

En otras palabras, es el ICF la institución responsable de haber alertado a tiempo sobre la plaga del gorgojo pero el análisis satelital no lo hicieron a tiempo, como a tiempo nunca estuvo el estudio primario y mucho menos el presupuesto para el control de aquellas primeras catorce hectáreas infectadas.

Sequence 01.Still013
Foto: Ezequiel Sánchez.

Hacemos un paréntesis, Lucky menciona que el ICF no cuenta con especialistas, en este caso, un dendrólogo y un entomólogo. Un dendrólogo es un especialista en especies arbóreas mientras que un entomólogo es la persona especializada en los insectos. Lucky sueña un poco, y me dice que se necesita a un equipo multidisciplinario, uno que incluya además a un genetista, también a alguien que entienda del negocio como industria, porque hay personas, comunidades que dependen del bosque como medio de vida y se necesita generación de empleos y finalmente alguien que trabaje en políticas públicas.

¿La ley forestal es la única ley que existe para protección del medio ambiente?

No. Está la ley de aguas, la ley de medio ambiente. Hay una estrategia de cambio climático que tiene estatus legal y que se está trabajando actualmente en su reglamento.

La estrategia de cambio climático es producto de un convenio internacional.

La ciencia, me dice Lucky, y la voluntad para cambiar, son las cosas que hacen falta para cambiar el rumbo de la débil situación ambiental que atraviesa el país. Hace énfasis que en el país no se pueden seguir importando modelos y manuales sino que estos deben partir de estudio científico del bosque nacional y no de la idea de lo que en otros países ha logrado funcionar. Uno de esos ejemplos que Lucky menciona es el «Manual de construcción de caminos forestales», incluso los manuales de evaluación de impacto ambiental.

Por el afán de la historia le pregunto sobre cómo nos dimos cuenta de la existencia del gorgojo de pino. Lucky hace memoria, y comienza a narrar que fue en 1962 cuando se dio el primer brote de la plaga y que entonces duró poco más de tres años, ese primer incidente en la historia dejó perdidas de un millón de hectáreas de bosque. Entre 1962 y 1965 se registraban nuevas infestaciones en ciento setenta mil árboles diarios.

El gorgojo vive en el bosque, pero se puede controlar, y en efecto se hace ese control.

El gorgojo se desarrolla a mayor velocidad cuando encuentra condiciones óptimas de temperatura combinadas con humedad y árboles debilitados por la falta de silvicultura porque no se hace mejoramiento fenotípicamente de la especie del árbol de pino.

El salto en la historia nos lleva de 1962 hacia finales de los años ochentas, entre el primer brote de la plaga y el segundo hay poco más de veinticinco años. Entre los años 2003 y 2004 se da un tercer brote, la distancia se acorta a quince años de diferencia, y el ciclo se acorta a diez años, en 2013.

La explicación a esto ha sido echarle la culpa al cambio climático, me explica Lucky y sonríe con cierta pena, lamenta que esta excusa sea la puerta por la que salen para librarse de responsabilidades quienes deberían estar brindando soluciones y no obviando el papel del Estado en cuanto a la preservación de los recursos naturales. «No se hace justicia climática», me dice. Le pregunto cómo sí existiría esa justicia climática a la que hace referencia. Se refugia en la idea de la investigación científica y en la asumisión de responsabilidades que el Estado de Honduras tiene desde sus instituciones. Parafrasea a Mariátegui: «Ni calco ni copia, sino creación científica autóctona y propia» y esto debe estar ligado a las comunidades, concluye.

Luego agrega:

Tenemos que estudiar, y se deben hacer los cambios legales, para el beneficio de las comunidades que se fajan por la preservación de los recursos naturales y que cuidan el bosque, primero por sus beneficios pero que nosotros tenemos beneficios colaterales de ellos. Si las comunidades cercanas a La Tigra o la cuenca de Guacerique no cuidaran el bosque nosotros no tendríamos disponibilidad de agua aquí en Tegucigalpa.

Tegucigalpa recibe agua de varias fuentes, el 45% proviene del Parque Nacional La Tigra. Otras fuentes son la cuenca de Guacerique que va hacia la represa Los Laureles, La Concepción y Río del hombre.

La carencia del agua es un problema tradicional de la capital me explica Lucky, y éste será un problema más sentido porque producto de la falta de cobertura de bosque el suelo se erosiona y las cuencas de agua desaparecen. Podríamos entonces, en la actualidad crear una tendencia y es que a mayor temperatura, más población de gorgojo, menos bosque de pino, erosión del suelo y desaparición de las cuencas de agua. Quizá no sea tan exacta pero nos da una idea.

El asoldamiento sucede cuando el sueño en las laderas de las montañas por no tener cobertura de bosque empieza a erosionarse y se mueve, a eso se le llama capas laminares.

La represa de Los Laureles tiene el 30% de su capacidad de tierra producto de este asoldamiento.

Lucky me explica que con el efecto de la lluvia y la ayuda del viento, el suelo más superficial que está en la ladera sin bosque pasa de allí hacia la quebrada y el agua lo arrastra, eso es el efecto de erosión que lleva al asoldamiento, provocando una peor calidad del agua, menos cantidad de agua porque las cuencas de captación están cubiertas en buena parte por suelo. La falta de agua también afecta en la producción agraria generando productos raquíticos y encarecidos.

IMG_5237
Foto: Jessica Guifarro.

Le pregunto sobre la capacidad tiene el SANAA de proveer de agua a la población de Tegucigalpa, Lucky no me contesta, me dice en cambio que existe el proyecto de construcción de una nueva represa porque la capital lo necesita pero que el proyecto no ha comenzado. Luego dice que habrá agua, que la habrá en disminución. Lo cierto es que Tegucigalpa atraviesa una crisis profunda de agua. Una crisis que se agudiza cada año y de la que no parecen haber respuestas. Lucky cree que una de las formas en las que se puede generar un mejoramiento en los servicios de agua y la preservación del recurso es a través de la modalidad de pagos por servicios ambientales, esto consiste en la generación de un impuesto específico donde se recauda para el mejoramiento de los servicios, esto claro, si la burocracia lo permite. Me da un ejemplo, el de Gualaco donde la comunidad recibe agua de la microcuenca de Siguapa, donde se introdujo el pago por servicios ambientales y ese pago extra iba para la preservación del bosque, para construcción de rondas y evitar incendios. En Gualaco el agua costaba treinta lempiras al mes y tuvo un aumento de diez lempiras bajo esta premisa. Lucky cree que se puede tomar este ejemplo, que no es utópico.

¿Pero eso sólo es posible gracias a la organización de la comunidad o hubo una intensión desde el gobierno local?

Trabajó la comunidad con el ICF, pero es más el Estado el que tiene que impulsar esas políticas.

¿Podemos decir entonces que tenemos un laboratorio social en el sentido de las políticas públicas de preservación ambiental?

Sí…

Me llama la atención, ¿qué pasa entonces que no existen?

Falta de voluntad…

¿Y esa voluntad de quién debe ser?

Del Estado…

Sí, del Estado, ¿pero de quién?

Si no lo hace una institución del Estado, también tenemos iniciativa de ley los ciudadanos, que recolectemos firmas, entonces la organización ciudadana es una de las llamadas a la exigencia de la creación de las políticas públicas. Hay que decirlo y hay que tomar nuestra responsabilidad como ciudadanos y las organizaciones gubernamentales yo diría que son la Secretaría de Recursos Naturales, el ICF, la Asociación de Municipios de Honduras y el Congreso Nacional quienes han tenido estos temas ambientales en segundo o tercer plano.

Le pregunto entonces por los casos donde la comunidad se ha organizado pero donde las concesiones han barrido con los recursos naturales y con la vida de las personas que los defienden. Le pregunto entonces si eso no es injusticia ambiental, extraer el 90% de los recursos naturales como lo hacen empresas como DESA. Lucky asiente, y pasa a explicarme que no se puede ver como único punto positivo la generación de empleo, me habla del proceso de manera integral.

La mañana comienza a escaparse lentamente, el calor se vuelve más intenso a medida nos acercamos al mediodía, el café se nos ha terminado.

Esto si querés no me lo respondés, tenés la libertad de no responderlo pero yo tengo que preguntarlo, ¿cómo se ve desde tu lado del mundo, desde tu verdad, desde tu relación con el medio ambiente y con la institución para la que trabajás, que es una institución del Estado que es el ICF, cómo se ve la muerte de Bertha Cáceres?, ¿cómo lo ves vos?

No hay una respuesta institucional sobre eso. A nivel personal, me siento muy dolido con la muerte de Bertha, teníamos algo de cercanía personal, más con Salvador, el ex esposo, que con Bertha misma. Fue una luchadora incansable de los recursos naturales y duele tanto como Jeanette Kawas, y duele tanto como la otra gente que ha dado su vida por la defensa de los recursos naturales. Es una lástima que no haya una respuesta gubernamental, que haya tanta deficiencia estatal después de su muerte, después de mes y medio…

¿Dónde se golpea con la muerte de Bertha? ¿Dónde duele?

Duele en el pueblo, duele de verdad en la gran mayoría, duele en la lucha histórica por los recursos, duele en el medio ambiente, duele precisamente en el medio ambiente como ser vivo.

Cierto sopor nos sorprende, es el cansancio del calor que se ha acumulado lentamente en la terraza de este café, es letargo de la mañana. La terraza ha sido invadida por un grupo de personas que parecen tener una reunión de trabajo, el grupo hace bulla, la bulla de la manada y nosotros intentamos retomar el asunto del agua, porque hemos hecho este paréntesis a propósito de la justicia ambiental de la que Lucky parece ser militante, pero ahora nos vemos obligados a retomar el asunto de La Tigra, del agua, del gorgojo y de la bruma que invade a Tegucigalpa como si fuera la mano de quien asfixia con ternura.

Hay treinta y tres áreas protegidas afectadas por la plaga del gorgojo y hay setenta y siete micro cuencas abastecedoras de agua declaradas que han perdido más del 50% de la cobertura de bosque de pino, eso es casi perder las micro cuencas por completo. Hay casi doscientas micro cuencas afectadas. La Tigra ha perdido cerca del 15% de cobertura del bosque de pino, eso tiene una repercución directa en el ambiente como pasa en todos lados pero por el estatus de ser un parque nacional La Tigra también se ve afectada, panoramicamente el golpe es más fuerte. Hay actividades como canopy que se hace dentro del bosque de pino, que si ese bosque de pino se ve afectado por la plaga del gorgojo el canopy tiene que cerrar entonces se pierde una de las atracciones más fuertes que tiene La Tigra después del senderismo y al perder eso hay impacto en lo económico y así se va armando la cadena… hay menos ingresos, se pierden ciertos empleos. Cuando uno empieza a hacer la revisión estructural del problema ve la magnitud de todo.

IMG_5275
Foto: Jessica Guifarro.

Poco a poco comienzan a surgir otras aristas de la problemática actual. La plaga del gorgojo y la ineficiencia al atacarlo tempranamente ha provocado una serie de problemas. Las repercusiones son estructurales, lo económico, lo ambiental, la relación con la vida de las comunidades, la extensión de la plaga del gorgojo afecta toda la vida del país. El daño es profundo.

Trece guardabosques de Amitigra resguardan los 240 kilómetros cuadrados de área protegida del Parque Nacional La Tigra, el cual ha perdido el 15% de su cobertura de bosque de pino. El impacto económico para el control de la plaga es para el Estado hondureño de doscientos millones de lempiras. El total de la afectación es de seiscientas mil hectáreas de bosque, esto equivale a la pérdida de sesenta millones de metros cúbicos de madera de pino, es decir, la reserva de uso de madera para los próximos setenta años en el país.

Fase uno del gorgojo: es cuando el gorgojo llega y se instala en el árbol de pino y no puede ser detectado porque la coloración del bosque sigue siendo la coloración natural. En esta fase al entrar al bosque se percibe el olor de la resina y ya se pueden ver los grumos en los árboles infectados.

Fase dos del gorgojo: en esta fase ya es visible desde el árbol, estos cambian de color y pasan a una tonalidad amarillenta.

Fase tres del gorgojo: en esta fase el árbol es de tonalidad de naranja a café, en esta fase la corteza se desprende fácilmente, ya no se encuentran gorgojos vivos y la madera hasta cierto punto sigue siendo útil, en esta fase el gorgojo deja un hongo en el pino y denomina hongo de la mancha azul y éste deshidrata el árbol y es aquí cuando el árbol pierde su capacidad de ser utilizado, es el hongo el que termina de matar el árbol, no es el gorgojo en sí aunque el es el gorgojo el que lo debilita mucho. Para cuando es infectado con el hongo el árbol no tiene más que ceder.

Hay árboles que pueden llegar a sobrevivir a ataques de gorgojo siempre que las poblaciones no sean en grandes cantidades, aunque eventualmente muera, el árbol habrá sobrevivido al ataque de gorgojo.

Todo el proceso puede llevar de dos meses a dos meses y medio, siempre que las poblaciones de gorgojo no sean muy grandes.

Sequence 01.Still007
Foto: Ezequiel Sánchez.

En nuestros bosques de pino habitan tres tipos de gorgojo, el dedroctuno frontalis de tres milímetros y que habita la parte superior del árbol, el dendrocuno valens que mide entre los seis y siete milímetros y habita entre un metro a cinco metros del árbol y dendrocuno approximatus que mide un centímetro habita desde cincuenta centímetros hacia abajo y se puede encontrar en las raíces del árbol. De los tres tipos de gorgojos el frontalis es el más agresivo y se reproduce mucho más rápido. El gorgojo tiene una capacidad de vuelo de diez metros pero con ayuda del viento puede volar hasta dos kilómetros.

Hemos llegado al final, me despido de Lucky, pero en mi cabeza queda flotando aún la imagen de la montaña devastada, la imagen del hastío, la soledad de la herrumbre, esa profunda sensación de orfandad que el bosque destruido provoca. Siento que soy un fragmento de ese canto agudo de las cigarras, ese canto que pensado desde la distancia parece ser en realidad un réquiem para el bosque.

Acerca de El Pulso

Propósito: Somos un equipo de investigación periodística, que nace por la necesidad de generar un espacio que impulse la opinión sobre los temas torales de la política, economía y la cultura hondureña. Estamos comprometidos con el derecho que la gente tiene de estar verdaderamente informada.

Derechos Reservados 2019-2021