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VENEZUELA: LAS CONTRADICCIONES NATURALES DE LA DEMOCRACIA FORMAL

Por: Gilberto Ríos Munguía (•)

Durante el gobierno del presidente Obama –premio nobel de la paz-, la República Bolivariana de Venezuela fue señalada por el Departamento de Estado como una amenaza para los intereses norteamericanos en el hemisferio; a la campaña internacional el Gobierno del Presidente Nicolás Maduro contestó “Venezuela es la Esperanza”.

Este domingo 20 de mayo se realizó la vigésima cuarta elección en 19 años de proceso de Revolución Bolivariana y Chavista, esta vez para elegir por sexta ocasión al Presidente de la República, saliendo ampliamente favorecido el candidato Nicolás Maduro Moros, quien se ha impuesto con más del 60% de los votos, en medio de una feroz campaña internacional que intentó desprestigiar y deslegitimar la validez de un mecanismo 100% auditable.

El mismo domingo 20, la potencia del norte reiteraba su anuncio de no reconocer los resultados de las elecciones, basándose en los mismos argumentos que conocemos se han esgrimido contra los Gobiernos y Estados que no profesan o acompañan sus intereses; Aunque cada vez, -sobre todo ante el surgimiento de medios de comunicación alternativos a las voces imperialistas-, su mentira es menos escuchada y se muestran y demuestran desbordante evidencia sobre sus reales propósitos. 

La mañana del lunes posterior a las elecciones, se activaron también los llamados “cachorros de la guerra” o el autodenominado “Grupo de Lima”, que lleva el nombre de la ciudad capital de la República de Perú en la que el ex Presidente Kunich (recientemente renunciado por escándalos de corrupción), contribuyó a crearlo. Nada más y nada menos que Honduras, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú, Guyana y Santa Lucía; cuyos gobiernos se han alineado a la política de restauración de la hegemonía norteamericana / oligárquica en el hemisferio aunque esto signifique el grotesco apoyo a Golpes de Estado, Fraudes Electorales, respaldo a regímenes represivos, violaciones sistemáticas a Derechos Humanos y la profundización de las desigualdades, en la que la mayoría de los países mencionados también se han destacado.

La moral de las élites violentas que aún gobiernan gran parte de los países en América Latina, se mira descubierta, evidenciada y seriamente afectada con la existencia de un Gobierno en Venezuela que destina más del 60% de su presupuesto estatal en programas sociales y que ha disminuido significativamente en casi 20 años de proceso las asimetrías sociales, a pesar de la actual crisis económica mundial y la llamada Guerra Económica contra el Gobierno Bolivariano que incluye la manipulación del precio del petróleo en mercado mundial, sabotaje permanente a la red eléctrica, acaparamiento de productos que genera una escasés ficticia, especulación financiera y monetaria, campaña mediática y bloqueo al estilo del guion seguido contra Cuba en 60 años de Revolución, entre otras.

La Democracia Formal supone a grandes rasgos, que agrupaciones políticas, movimientos o partidos disputen en control de Estado a través de procesos electorales, en tanto esto no varíe el sistema capitalista, sus valores y la falsedad del “libre mercado”. El Socialismo Científico como proyecto integral del desarrollo de la humanidad describió muy temprano la existencia de los partidos políticos tradicionales como las representaciones de intereses económicos particulares, de clase o de grupos, que al tomar el poder del Estado desarrollan gobiernos únicamente útiles a sus intereses con políticas que de manera directa o indirecta redundan en su ganancia y fortalecimiento, creando con esto un círculo vicioso.

Sin embargo, el Gobierno de la República Bolivariana como vanguardia de las mayorías y sus diferentes expresiones políticas y sociales, sortea con menuda frecuencia (estadísticamente más de una vez por año), el destino de su pueblo en el juego de la democracia formal (también conocida como democracia burguesa), que impone un sinnúmero de limitaciones a la hora de avanzar en el proyecto socialista.

A pesar de este nuevo triunfo, que reedita el respaldo popular al Gobierno del Presidente Nicolás Maduro y al proceso de la Revolución Bolivariana, los desafíos son enormes y aunque los electores siguen favoreciendo en la mayoría de los procesos la transformación de la sociedad venezolana (22 de 24 elecciones ha sido favorables al chavismo), la democracia deben profundizarse, en la organización y la conciencia popular, en la reforma estructural de la economía, en el fortalecimiento de las alianzas internacionales y principalmente en la negación de todo aquello que signifique el regreso al sistema de acumulación de la riqueza de la nación en pocas manos, en élites apátridas, mezquinas, serviles y alienadas con el imperialismo.

Por los momentos no nos queda duda, Venezuela es la Esperanza.

(•) Dirigente de la Organización Política Los Necios.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.