/UNIDAD DE LA OPOSICIÓN: ANTECEDENTES, BANDERAS ROJAS Y LISTONES VERDES

UNIDAD DE LA OPOSICIÓN: ANTECEDENTES, BANDERAS ROJAS Y LISTONES VERDES

Por Gilberto Ríos Munguía (•)

La unidad de los sectores de oposición al régimen oligárquico en Honduras es sin lugar a dudas, una necesidad histórica y punto de partida para los cambios políticos y sociales en el país; no obstante enunciar la unidad no es lo mismo que construirla y para esto hace falta caracterizar actores, pormenorizar intenciones y leer, releer y reescribir propósitos, para evitar rupturas o simplemente esfuerzos improductivos.

En tal sentido el Frente Nacional de Resistencia Popular es el referente más cercano a una construcción política y social de diferentes signos ideológicos, que logró aglutinar fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias, lanzándolas en un primer momento en la búsqueda de un orden democrático en la elaboración de un nuevo pacto social a través de una Asamblea Nacional Constituyente. El Gobierno del Poder Ciudadano recibió un Golpe de Estado Militar por consultar desde el Ejecutivo al pueblo sobre la posibilidad de este camino (en una consulta NO vinculante y con apenas 7 meses para terminar su periodo).

En el momento del Golpe de Estado se agruparon en torno a la oligarquía su bipartidismo, cúpulas religiosas, medios de comunicación corporativos, partidos políticos de derecha y un sector importante de la llamada “sociedad civil”. La sociedad en general se polarizó en dos grandes bloques: Golpistas y Resistencia Popular. Es decir, un sector en defensa del status quo, que significan privilegios para minorías, y otro por el cambio social con la impronta de cambiar todo lo que tuviera que ser cambiado.

A pesar de la lucha constante del pueblo en la calles y de los importantes niveles de organización y articulación nacional e internacional del Frente (2009-2011), la respuesta de los regímenes en manos de Roberto Micheletti y Porfirio Lobo Sosa, fue la misma: profundizar el neoliberalismo, reprimir de forma violenta las manifestaciones públicas, asesinar selectivamente a dirigentes del movimiento popular y desarticular sindicatos, magisterio, ong´s, gremios y organizaciones populares opuestos a los intereses de la élite.

El Acuerdo de Cartagena consignaba la inscripción del FNRP para la participación de ese nuevo conglomerado social en las elecciones del 2013, no obstante, unos cuantos dirigentes de representación verdaderamente minoritaria del FNRP, decidieron inscribir –en contubernio con el oficialismo- un partido que incluía en su nombre palabras como “Frente”, “Resistencia” y “Popular”, lo que excluía al FNRP de inscribirse con su nombre original. Esto dio como resultado que el nombre del partido del Frente Nacional fuera Libertad y Refundación, Libre.

También la dirección del Frente Nacional cedió una importante cuota de participación del nuevo instituto político a sectores de los llamados Liberales en Resistencia, representantes de bases electorales liberales que habían participado activamente contra el golpe y que esperaban una decisión definitiva de su líder natural, el Presidente Manuel Zelaya, sobre su participación política partidaria.

El retorno del Presidente Zelaya en mayo de 2011 y la carrera por la inscripción del Partido Libre, marcaron el sello de una agrupación política de nuevo tipo, claramente definida por el Socialismo Democrático y las llamadas por Bolívar coordinadas históricas, de la unidad latinoamericana y su liberación de yugo colonial, neocolonial, oligárquico – imperialista.

Esta decisión tuvo otras aristas importantes de tomar en cuenta de cara a lo que analizamos en este escrito. Por un lado, la dirigencia popular decidió que Libre sería un Brazo Político Electoral o para la participación electoral del Frente Nacional de Resistencia Popular; con esto intentó en un primer momento subsumir las decisiones partidarias a la voluntad de las organizaciones populares y de la izquierda hondureña, no obstante la fuerza del tradicionalismo se impuso y aunque fue eficiente en las dediciones relativas a la contienda electoral, desestimó la importancia de las estructuras creadas por el Frente, reduciéndolas en un segundo momento a una corriente política interna de Libre. Otra situación para recordar fue la de un sector minoritario conocido como Espacio Refundacional, que decidió no acompañar la lucha electoral y separarse del Frente Nacional de Resistencia.

Ese esfuerzo popular obtuvo la victoria electoral del 2013, con apenas un año y medio de haberse inscrito, la compañera Xiomara Castro de Zelaya triunfó en las urnas y el fraude se impuso a través del control de las instituciones que regulan el proceso. David Matamoros Batson (PN), Enrique Ortez Sequeira (PL) y Saúl Escobar, repitieron el trabajo que el 2009 habían realizado con las elecciones más infladas de la historia del país, en las que Porfirio Lobo obtuvo un triunfo con una participación electoral “masiva y sin precedentes en Honduras”, cuando el pueblo fue testigo de la desolación de los centros electorales y el éxito del Frente Nacional de Resistencia en su llamado por la abstención.

Es importante señalar que es en ese contexto que los gobiernos del golpismo, además del proyecto neoliberal y la profundización de las asimetrías económicas y sociales, también se concentraron en estrechar los vínculos de las instituciones del Estado (ejército, policía, sistema jurídico, fiscalía de la república y otros), con el narcotráfico, el crimen organizado y mafias particulares. También el robo, saqueo y pillaje sistemáticos de los bienes públicos se constituyeron en la auténtica tarea de los liderazgos políticos tradicionales.

Contraviniendo los intereses de sus aliados, el 2013 el Departamento de Estado de EEUU, publicó un informe que aseguraba que el 90% de la cocaína que ingresaba a su territorio atravesaba el territorio hondureño. Los norteamericanos con su política hacia nuestro país interrumpieron el proceso de integración de Honduras a Latinoamérica, y para ello protegieron connotados dirigentes del tradicionalismo político, empresarios, banqueros, grandes comerciantes, etc. verdaderos criminales harto conocidos por nuestra sociedad.

La evidencia de ese comportamiento surgió más fuerte cuando el 2015 fueron publicados por la embajada documentos que probaban el saqueo y los responsables del Instituto Hondureño de Seguro Social. El 2014 comienza la desmovilización definitiva del FNRP. Libre quedó atrapado en el monólogo bipartidista del Congreso Nacional. En esa ausencia de la oposición, surgieron los Indignados promovidos también por la Embajada Norteamericana en el marco de una estrategia llamada por algunos sociólogos “Primavera Centroamericana”, que consistía en intervenir, regular, imponer y decidir aún más políticas en los gobiernos de la región y sobre todo el de Honduras, que siempre ha estado bajo su control casi absoluto.

Los Indignados movilizaron al Pueblo con la bandera de “la corrupción”, que es sumamente limitada en sus alcances y carece de toda profundidad. Presupone que el sistema capitalista periférico, subdesarrollado, dependiente, sin ejercicio de soberanía, sin la posibilidad de la utilización racional y dirigida de sus recursos, modelo al que está sometido Honduras, no se desarrolla porque hay individuos que roban. Como quien a propósito niega la historia, la sociedad de clases y la explotación.

Salvador Nasralla esgrimió esta bandera para la construcción de un partido en las elecciones del 2013. El Partido Anti Corrupción cumplió el papel de dividir los votos de la oposición al golpe de estado en dos partes; aquella que fue militantes contra la oligarquía y otra “deslactosada” –como diría García Linera-, que teme mayores niveles de confrontación y compromiso con el cambio social. Y es verdad, el temor es una reacción natural al peligro; la cobardía es no enfrentarlo.

Luis Zelaya es también representante del bipartidismo. El golpe de Estado también lo llevó a cabo el Partido Liberal. Lo mismo que la represión, los asesinatos políticos, el encarcelamiento, tortura y represión de compañeros /as que lucharon en la calle contra el golpe. Lo mismo hicieron en la década de los 80´s contra los opositores. Fieles representantes de la élite y algunos miembros de ella, siempre han sido coherentes con sus intereses de clase. En los saqueos, los fraudes y el narcotráfico, también han tenido íntimos vínculos con el Partido Nacional.

Banderas Rojas y Listones Verdes.

La Convergencia Contra el Continuismo es una articulación de reciente creación. Nació un 29 de junio de 2017. En ella se encuentran importantes referentes de la oposición del país. El Padre Ismael Moreno, Carlos H. Reyes, Prof. Mario Membreño, Lic. María Elena Méndez, Berta Oliva, entre otros. Todos /as de reconocida trascendencia en la denuncia, acompañamiento y lucha por los derechos humanos, de los /as trabajadores /as y de los intereses del pueblo hondureño en general. Son también parte de la Acción Ciudadana Contra la Dictadura.

Es importante en este punto deslindar de valoraciones generales a figuras como el Abogado Guillermo Valle y Wilfredo Méndez, que por su trayectoria y su lucha también han demostrado su presencia y acciones contra el régimen.

Ahora bien, todo lo que sume contra la dictadura debería organizarse bajo un solo cuerpo de lucha, no obstante y por lo mencionado anteriormente, hay dudas razonables sobre algunos actores y sus propósitos; La prueba de fuego de esta instancia estará en la conducción del plan de lucha anunciado en conferencia de prensa para los días comprendidos entre el 21 al 26 de enero. Libre ha convocado a su estructura nacional, líderes, dirigentes, colectivos de base y comandos insurreccionales para la protesta el 27 de enero. Hay unidad en la acción y es importante.

(•) Dirigente del Partido Libertad y Refundación.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.