/UNESCO DECLARA PATRIMONIO INMATERIAL RITUALES DE CULTURA CONGO DE PANAMÁ

UNESCO DECLARA PATRIMONIO INMATERIAL RITUALES DE CULTURA CONGO DE PANAMÁ

“Las expresiones rituales y festivas de la cultura congo engloban la visión contemporánea de una celebración de los descendientes de esclavos negros rebeldes de la época colonial”, indicó la Unesco en un comunicado.

Los participantes en esta festividad, mediante espectáculos y danzas que realizan descalzos para comunicar con la tierra, celebran su libertad, en la temporada de festejos y ritos congos, que se extiende desde el 20 de enero hasta el Miércoles de Ceniza, explicó el organismo en un comunicado.

En estas festividades se escenifica “la historia simbólica de una sociedad matriarcal gobernada por una reina y su corte”, con personajes que representan a quienes protegen de los diablos a la reina y a quienes viven en los palenques, aposentos de los congos, esclavos e indígenas.

El último día, el Miércoles de Ceniza, culmina con un combate de los diablos contra la soberana y sus congos. “Desde muchas generaciones atrás, este elemento del patrimonio cultural ha contribuido a la integración social y constituye un medio de expresión de la alegría y sensualidad de las comunidades congos”, consideró la Unesco.

La Convención de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) anunció la decisión en su reunión en Port Luis (República de Mauricio), donde examina esta semana varias candidaturas para su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Los Congos es una cultura, género musical y baile Afrocolonial concentrados principalmente en la Costa Arriba y Costa Abajo de la Provincia de Colón, en la República de Panamá, que se caracterizan por una expresión violenta y erótica al bailar, y además asocian casi siempre una especie de representación mímica y teatral, que tiene como temática episodios históricos del infame comercio negro, de la esclavitud y las consiguientes rebeliones negras durante los tiempos de la conquista y del colonialismo. Así mismo es considerado el género y baile de tambor más antiguo del Istmo de Panamá.

Desde 1514, comenzaron a llegar negros, traídos de África Occidental, para trabajar en las plantaciones de Panamá. A partir de 1523, se sistematizó el arribo de hombres y mujeres venidos de AngolaCamerúnGuinea y del Congo, principalmente. La presencia de este factor étnico determinó los rasgos musicales-culturales básicos del pueblo panameño. Con los negros llegaron sus cantos, sus instrumentos y sus bailes, otorgando un perfil reconocible al arte nacional. Fueron numerosas las sublevaciones de esclavos, muchos de los cuales huían para establecerse en los palenques, bajo la guía de figuras legendarias como BayanoAntón Mandinga o Domingo Congo. Esto produjo un hecho determinante en el posterior desarrollo de las expresiones culturales de origen africano: la concertación de un tratado de pacificación en 1607, que otorgó cierta libertad, aunque con restricciones, a miles de antiguos esclavos; una nueva situación de amplios sectores negros en el plano social. La música folklórica y popular del istmo estuvo teñida, en adelante, por este hecho histórico de suma trascendencia.

La forma de comunicación utilizada por los negros de aquella época, y que es todavía cultivada por los congos, es el saludo con los pies y el hablar al revés, mezclando el castellanoinglésfrancés y portugués. Los esclavos y los negros acostumbraban reunirse en sus palenques, donde danzaban, jugaban y satirizaban al blanco opresor, por el cual sentían odio y rencor, siendo la música un medio de desahogo, pero también de nostalgia por sus raíces. También era una manera de burlarse de la estructura eclesial de la época, que les decía que si no obedecían al amo, se los llevaba el diablo. De ello derivan la personificación de las ánimas y el diablo en el bautizo congo.

La cultura Congo sobrevivió gracias al uso del “doble sentido”, que los africanos esclavizados utilizaron como arma de resistencia. Este lenguaje les permitió comunicarse los unos con los otros mientras confundían a los españoles. Al distorsionar el significado, la realidad se tornaba ambigua convirtiendo a los africanos en maestros en el intercambio de información. La habilidad de comunicarse entre sí, sin ser descubiertos, les hacía posible planificar fugas y levantamientos, así como operar un elaborado sistema de espionaje.

Óscar Estrada (Honduras, 1974). Es guionista, novelista y abogado. Productor de radio novelas y documentales sociales. En 2008 dirigió el largometraje «El Porvenir». Ha publicado los libros «Honduras, crónicas de un pueblo golpeado» (2013), la novela «Invisibles» (2012) y más recientemente su colección de cuentos «El Dios de Víctor y otras herejías» (2015). Fundador de la revista «Lastiri». Actualmente dirige la editorial con sede en Washington D.C. Casasola LLC.