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UNA INIQUIDAD AL PUEBLO HONDUREÑO, SUELDOS DE FUNCIONARIOS PÚBLICOS

Por: Alex Palencia

Siempre ha sido en Honduras tema de debate popular los sueldos de los mal llamados padres de la patria, pero no formalmente en las instituciones donde corresponde, en realidad, todos los funcionarios del Estado, hablamos desde el presidente, pasando por ministros, diputados, alcaldes y otros,  que ganan sueldos onerosos en comparación con el promedio de la población y no digamos en relación al insultante y deshumanizado salario mínimo en este país. Lo mismo sucede si comparamos lo que ganan nuestros funcionarios públicos en los primeros niveles de la superestructura del Estado, con otros países de Latinoamérica y no digamos con los de países donde se ha logrado alcanzar un alto grado de bienestar para sus ciudadanos.

La primera referencia que recuerdo al respecto es una noticia con cierto grado de curiosidad parecida en un periódico del país donde hacia una valoración comparativa entre lo que ganaba el presidente hondureño y el presidente de la segunda potencia en ese momento en el mundo, la Unión Soviética: para sorpresa nuestra, Mijaíl Gorbachov ganaba un promedio de 1,600 dólares en comparación a los 5,000 dólares que ganaba para ese tiempo, Rafael Leonardo Callejas; algo realmente absurdo y paradójico tomando en cuenta los roles respectivos de estos dos países en el concierto mundial. A lo anterior hay que agregar que los presidentes hondureños durante más de treinta años han tenido la llamada “Partida Confidencial” la cual estaba y está hasta el sol de hoy, a discreción y libre albedrío del presidente en funciones, y de la cual no rinden cuentas al pueblo, con el cuento, que estos son recursos destinados exclusivamente  para la seguridad nacional.

Definitivamente, el gasto del pueblo hondureño en pago de estos funcionarios es exagerado en comparación a la labor que estos han desempeñado históricamente, si no, otro fuera el caso de Honduras, y hoy fuera un país de bienestar, y no el más pobre de Latinoamérica, y uno de los más desiguales y violentos del planeta tierra. 

La política en nuestro medio es vista como un gran negocio, donde se invierten grandes cantidades de dinero en campañas publicitarias de procesos electorales fraudulentos. Los que llegan a ser diputados o ministros tratan de sacar el mayor provecho personal posible, y ven la posición en que el pueblo ingenuamente los ha colocado, como una oportunidad para resolver sus aspiraciones económicas, y así, pasan a formar parte del ejercito de achichincles (persona que acompaña a otra de manera incondicional, adulándole y obedeciéndole en todo) de la clase parasitaria.

Ese ha sido a groso modo el comportamiento de presidentes, diputados y ministros en nuestro país, así que no es de extrañar que se receten sueldos que a toda lógica están fuera de las condiciones económicas de un país tan pobre como el nuestro; estos lejos de ser un referente a tomar en cuenta, sirve más para ensanchar la brecha entre los que tienen mucho y los que no poseemos nada.

Lo realmente extraño para nosotros, es que diputados del  partido Libre, que debería ser una institución política donde se privilegie el objetivo de romper con el nefasto tradicionalismo bipartidista (Cachurequismo: pseudoliberal y  pseudonacionalista), por lo que esperaríamos de ellos propuestas que vayan resolviendo el entuerto de nuestra condición histórica (pobreza extrema), estén en esta dinámica de iniquivad. Creemos que esta debería ser una oportunidad para que los diputados del partido  Libre propongan una ley que vaya orientada a disminuir los privilegios de los mal llamados padres de la patria, en donde se establezca que los funcionarios públicos no deben de ganar más de tres a cuatro salarios mínimos, haciendo una simbiosis ineludible, entre lo que gana un obrero y un funcionario público.

Al estar asociado los sueldos de estos, obviamente nuestros diputados trabajarían para que ese (salario mínimo) dejara de ser una remuneración de subsistencia vergonzosa, para convertirse en un sueldo que dignifique el trabajo como generador de bienestar. Un partido progresista alineado dentro de la corriente de la izquierda ideológica, tendría que caminar sobre estos preceptos sociales. ¿Sino en que estamos? reproduciendo un sistema capitalista que enajena la vida de las grandes mayorías explotadas hasta el cansancio.

Bueno, dirán los diputados de Libre “eso lo haremos cuando seamos gobierno”.

Nosotros volvemos a Antonio Gramcsi y sus Cuadernos De La Cárcel, cuando dice: la cultura se empieza a construir desde antes de llegar al poder, para que una vez en función, el Estado revolucionario no entre en contradicción dramática con la cultura establecida.

En otras palabras, estamos obligados a hacer rupturas con el  orden creado desde la clase hegemónica dominante, la cual ha impuesto a la sociedad sus parámetros de referencia sobre política, economía, religión, moral y ética. Un planteamiento en esa línea es lo menos que podemos esperar de las personas que elegimos para que nos representen. Igual tendría que suceder actualmente  ante la propuesta de ley sobre la lectura de la biblia en los centros educativos del país, hecha por el cachurequismo (pseudonacionalismo y fanatismo religioso), y a la cual no se le da respuesta contundente de las y los diputados de Libre, para defender, como están obligados al Estado Laico.

Y bueno, si hay que leer la biblia cristiana también se tendría que leer el Corán, los Vedas, el Bhagavad-gītā, La Tora, el Mul Mantra, El Brahma Samjita, el Canon Pali, y por lo menos todos los libros sagrados de las diez religiones más importantes en el globo terráqueo, esa tendría que ser una respuesta infalible a las maquinaciones manipuladoras de la clase hegemónica dominante.

La lógica según la experiencia de países que han creado verdaderos Estados de bienestar, nos dice que los funcionarios públicos (de primer nivel) no deberían de ganar más de tres salarios mínimos, y no la vergonzosa cantidad de casi 18 salarios mínimos actuales, como se está pretendiendo hacer en el Congreso Nacional. Los diputados de Libre tendrían que tener una posición coherente con la ideología social que pregonan los estatutos de ese partido. Allí se empezaría a crear nuevas reglas en el quehacer político hondureño. Es obvio que esta propuesta debe ir acompañadas de otras que profundicen en las soluciones de los problemas históricos de la nación, en pro de alcanzar estadios de vida donde prive la igualdad,  la justicia y el bienestar; pero para todos y todas.

Foto de portada: El Heraldo

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.