/UN PANORAMA DE LA CONMEMORACIÓN DEL BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA

UN PANORAMA DE LA CONMEMORACIÓN DEL BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA

Por Alex Palencia.

Hace unos meses se llevó a cabo el lanzamiento de los eventos con los que supuestamente se conmemorará el bicentenario de la independencia de Centroamérica. La presentación se hizo en las instalaciones del Museo Para la Identidad Nacional (MIN), y fue conducido por una comisión del Congreso nacional encabezada por el artista y diputado, el reconocido cantante   Pilo Tejeda (Juan Pompilio Tejeda), así como por otras reconocidas personalidades del ámbito de la farándula cultural local (Juan Ramón Martínez, Ernesto Gálvez, entre otros).

Al acto fuimos invitados a participar con nuestra obra musical inédita “Ópera Morazán”. En el mismo evento se anunció, entre otras cosas, la posible construcción de un Nuevo Teatro Nacional, en vista que el actual no cubre las presentes necesidades artísticas y culturales de la ciudad y el país, así como también la construcción de un nuevo Estadio Nacional y la restauración de viejos edificios del centro histórico de la ciudad de Tegucigalpa; por otro lado también se publicitó la producción de una película que abordará los eventos acaecidos el 15 de septiembre de 1821 y que culminaron con la “independencia” de la región.

A pesar de la solemnidad de los actos de presentación a nosotros como asistentes nos invadió una creciente sensación de inconformidad. Por un lado creemos que en vez de hacer un acto alejado del conocimiento público se debió haber realizado una convocatoria con la participación de especialistas y conocedores de varias disciplinas, tales como diseño de arquitectónico, artes escénicas “teatro, danza, cine y televisión”, literatura, música, historia, artes gráficas, etc. Por otro lado consideramos que todo hondureño se le debe dar la oportunidad de participar y contribuir a la construcción de la identidad nacional con su obra artística cultural, con todo el simbolismo y significado que tiene el bicentenario. Hay que aclarar que dicho proyecto se hará gracias a que el pueblo será el que terminará pagando la cuenta y es por ello que sentimos que lo correcto es que el pueblo tenga al menos una pequeña oportunidad para participar y que no solamente sea un grupito de artistas privilegiados metidos a políticos y funcionarios del estado los que manejen los hilos de tal celebración. Sin embargo, antes de seguir con el tema principal, hay que decirlo claro y pelado: las actividades financiadas con fondos públicos o fondos de la cooperación destinados para actividades públicas no deben ser privadas o privatizadas, es decir, no deben ser manejadas como una pulpería, fábrica o empresa de cualquier índole.    

La furia privatizadora de este gobierno, y de otros, ha llevado a situaciones bizarras como esta: pongamos como ejemplo la manera en que se produjo la tal película Morazán de Hispano Durón y Dagoberto Martínez; antes y durante de la realización este proyecto se cocinó a espaldas de los que pagaron la cuenta (el pueblo). Desde el inicio este fue un proyecto personal pagado por una institución pública, y de cuyos costos y resultados monetarios no se sabe absolutamente nada: la ciudadanía todavía no ha recibido una rendición de cuentas del proyecto de producción, distribución y presentación en salas de cine de la película Morazán. Consideramos que esta actitud además de ser antiética e inmoral contraviene los preceptos de la obra revolucionaria del héroe. Además consideramos que la Universidad Pedagógica Francisco Morazán, como institución pública, obligada a no solamente rendir cuentas sino también facilitar espacios de participación a sus verdaderos dueños (el pueblo), debió primero haber socializado el proyecto de la película y luego convocar a un concurso para someter las diferentes propuestas a un escrutinio de preselección, contando para ello con la ayuda de profesionales expertos en la materia hasta escoger el mejor trabajo, todo esto en aras de la trasparencia, la honestidad y la justicia, que son los valores que una institución que lleva el nombre el máximo de la identidad centroamericana debería promover y divulgar con este tipo de expresiones culturales, y no con el aprovechamiento con ventaja y alevosía, propia de la sórdida cultura cachureca que nos ha contaminado colectivamente e impide nuestro despegue como individuos y nación.

Creemos que, y casi estamos seguros que al igual que sucedió con la película Morazán de Hispano Duron y Dagoberto Martínez, sucederá lo mismo con la supuesta película sobre la independencia de Centroamérica, la cual se pretende producir para conmemorar en el año 2021 el bicentenario de la independencia centroamericana.

Al parecer, dicho acontecimiento se está como siempre, cociéndose tras bambalinas y a espaldas de los que al final pagan la cuenta, y que además en lugar de ser una plataforma para unos lagartos debería servir para seguir construyendo nuestra identidad, tantas veces enajenada y distorsionada.

Y este ha sido justamente el caso de la película Morazán, que como se sabe, Dagoberto Martínez e Hispano Durón, aprovechando la ventaja de ser empleados de una institución pública (como la Universidad Pedagógica Francisco Morazán), obtuvieron financiamiento para producir una película sobre la vida del héroe, la cual presentaron disimuladamente como un proyecto privado, cuando en su momento insistimos en que el deber de la Universidad Pedagógica debió ser el de anunciar la producción de un producto cultural (en este caso vida y gesta de Morazán) y llamar a un concurso nacional en donde se presentaran diferentes propuestas (y que incluso ya habían sobre el tema), y transparentar el proceso de tal manera que no hubiera ninguna duda sobre su posible calidad y beneficios finales, en el cual se rescatara además la personalidad real de General Morazán y no el churro de historia al estilo de una película B de Hollywood que muchos pudieron ver y “disfrutar” en distintas salas de cine (y en televisión nacional).

Creemos que esa fue una oportunidad echada a perder que solamente sirvió para satisfacer mezquinos intereses personales de quienes, aprovechando sus posiciones en el aparato administrativo de la nación, tomaron ventaja sobre quienes durante muchos años han venido trabajando esta temática histórica en el país.

Por lo dicho por Hispano Durón en la entrevista en el programa del caricaturista y diputado Darío Banegas hecha en Televicentro el domingo 16 de septiembre el año en curso, y tal como nosotros ya lo sospechábamos, deducimos que lo mismo pasará con la dichosa película sobre el bicentenario de la independencia de Centroamérica,  y donde calladitos y taimadamente los mismos que realizaron la película Morazán con los dineros del pueblo, hoy están escondidos ratonilmente, tramando en cómo adueñarse y autoproclamarse como inefables productores artísticos.

Así como de lejos vimos cómo se impuso la película Morazán, así estamos siendo testigos de la manera en que los grandes popes de la cultura nacional nos meterán a güevos un nuevo adefesio. Sospechamos que la adjudicación de la película del bicentenario servirá para premiar a los productores por los grandes servicios que ellos mismos han prestado a la patria por el simple hecho de haber elaborado una producción cinematográfica que hizo un retrato fantasioso de Morazán y que ahora, siguiendo la estela conservadora, acomodaticia y mentirosa de la historia del país, repetirán el mismo guion, solamente cambiando actores y ciertas circunstancias (aunque es también muy probable que se repitan actores y circunstancias en la producción del Bicentenario).

Creemos que el nuevo premio nacional de Arte y Cultura cambiará de nombre para el 2021. Ahora se llamará Oscarito y servirá para premiar a los grandes realizadores de la cinematografía nacional.

Es más, sospechamos que los ganadores del Oscarito del 2021 al guion, dirección, y película de la celebración del bicentenario será para los mismos que estuvieron metidos de lleno en la producción Morazán.

¡Joder! Estos que al parecer son ingenuos y loables proyectos artístico y culturales, y  por lo que supuestamente deberíamos estar agradecidos, son en realidad megaproyectos donde entran en juego una gran cantidad de intereses. Para hablar sencillo y pelado: la tal “Morazán la Película”, tuvo un costo de alrededor de diez millones de indias razones −sino más−.

Eso para cualquier industria cinematográfica reconocida podría servir solamente para pagar el papel higiénico, agua y chicles consumido por las estrellas principales de una producción de medio pelo, pero en estas “honduras” ese es un vergazo de pisto, el cual bien podía servir para construir un par de escuelas o bien crear otro Santa Rosita y meter allí a todos los orates que deambulan por la capital, hablando solos y soñando con una Honduras mejor. 

Nosotros como autores de la opera Morazán no solamente estamos en contra de este tipo de manejos oscuros y ventajistas para producir arte y cultura, sino que exigimos a la comisión del Congreso Nacional encargada de la producción de estos eventos someter a concurso todo tipo de propuesta cultural y en el cual resulten elegidas las mejores propuestas, en nuestro caso musicales, para celebrar en el año 2021 dicha fiesta.

Como artistas independientes demandamos y alertamos a la comunidad artística hondureña y centroamericana a que exija transparencia y un justo proceso  en la preparación y producción de los eventos con los cuales se conmemorará tan magno evento, y que además debería involucrarnos a todos por igual,  como ciudadanos centroamericanos que somos.

Todos los artistas nacionales de la República Grande  deben tener la posibilidad de competir en igualdad de condiciones y no con ventaja y alevosía (tal como actualmente se está haciendo) y donde se niega oportunidades a todos los trabajadores arte que no forman parte de una argolla formada bajo  el sentir, pensar y ser de la cultura política y social cachureca.

La historia lo exige porque este es el argumento infalible de la verdad.

Villa de San Miguel de Real de Minas de las Heredias.
18 de Septiembre del 2018          

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.