Sobre «Canto de guerra de las cosas»

Canto de guerra de las cosas… El sustantivo «Canto» en el título ofrece una importante clave para entender la estructura del poema. En la poesía medieval y renacentista se denominaba «canto» (del latín cantus o «acto de cantar») a todo poema narrativo y extenso, y también a las partes o capítulos de dichos poemas. Ejemplos de poemas compuestos en «cantos» son La divina comedia de Dante Alighieri (100 cantos), Las lusiadas de Luís de Camões...
Invitadonoviembre 26, 2019

Canto de guerra de las cosas… El sustantivo «Canto» en el título ofrece una importante clave para entender la estructura del poema. En la poesía medieval y renacentista se denominaba «canto» (del latín cantus o «acto de cantar») a todo poema narrativo y extenso, y también a las partes o capítulos de dichos poemas.

Ejemplos de poemas compuestos en «cantos» son La divina comedia de Dante Alighieri (100 cantos), Las lusiadas de Luís de Camões (10 cantos), La araucana (37 cantos) de Alonso de Ercilla, y el «canto» contemporáneo Los cantos de Ezra Pound (116 cantos).

Foto: cortesía.

La división en «cantos» era necesaria puesto que los juglares y trovadores no se asistían del libro para ejecutar las piezas, ya que el tamaño era demasiado grande. Los libros se encontraban en los refectorios o scriptoria de los conventos medievales y, en menor medida, entre la realeza

Aunque en su primera versión «Canto de guerra de las cosas» estaba compuesto por 16 estrofas, se publicó con 14 que bien podrían considerarse «cantos» por su extensión y carácter épico.

Como los «cantos» de la antigüedad o los de los escritores contemporáneos, las estrofas o «cantos» de Joaquín Pasos se diferencian ya por los temas o por la intensidad poética. A esta estructura o división debe añadírsele al «Canto de guerra de las cosas» la idea general de lo que es un canto: un himno o una alabanza, en este caso una entonación a la destrucción.


Canto de guerra de las cosas

Cuando lleguéis a viejos respetaréis la piedra,

si es que llegáis a viejos,

si es que entonces quedó alguna piedra.

Vuestros hijos amarán al viejo cobre,

al hierro fiel.

Recibiréis a los antiguos metales en el seno de vuestras familias,

trataréis al noble plomo con la decencia que corresponde a su carácter dulce;

os reconciliaréis con el zinc dándole un suave nombre;

con el bronce considerándolo como hermano del oro,

porque el oro no fue a la guerra por vosotros,

el oro se quedó, por vosotros, haciendo el papel de niño mimado,

vestido de terciopelo, arropado, protegido por el resentido acero…

Cuando lleguéis a viejos respetaréis al oro, si es que llegáis a viejos,

si es que entonces quedó algún oro.

 

El agua es la única eternidad de la sangre.

Su fuerza hecha sangre. Su inquietud hecha sangre.

Su violento anhelo de viento y cielo hecho sangre.

Mañana dirán que la sangre se hizo polvo,

mañana estará seca la sangre.

Ni sudor, ni lágrimas, ni orina

podrán llenar el hueco del corazón vacío.

Mañana envidiarán la bomba hidráulica de un inodoro palpitante,

la constancia viva de un grifo,

el grueso líquido.

El río se encargará de los riñones destrozados

y en medio del desierto los huesos en cruz pedirán en vano,

que regrese el agua a los cuerpos de los hombres.


Foto: Roberto Carlos Pérez

Roberto Carlos Pérez (Granada, Nicaragua). Músico, narrador y ensayista. Estudió Música en Duke Ellington School of the Arts y se licenció en Música Clásica por Howard University, en Washington D. C. Además, es máster en Literatura Medieval y en los Siglos de Oro por Maryland University. Producto de sus investigaciones son los numerosos ensayos aparecidos en revistas nacionales e internacionales. Es autor del libro de cuentos Alrededor de la medianoche y otros relatos de vértigo en la historia (2012), de la novela corta Un mundo maravilloso (2017), y del libro de ensayos Rubén Darío: una modernidad confrontada (2018).  Ha sido incluido en las antologías Flores de la trincheraMuestra de la nueva narrativa nicaragüense (2012), Un espejo roto (2014), Nicaragua cuenta (2018) y SOS Nicaragua (2019). Su cuento «Francisco el guerrillero» fue traducido al alemán y apareció en la antología Zwischen Süd und Nord: Neue Erzähler aus Mittelamerika (2014). Es también editor del libro en homenaje al poeta mexicano José Emilio Pacheco: José Emilio Pacheco en Maryland (1985-2007), de la edición crítica de la novela El vampiro (1910), de Froylán Turcios y de Breve suma (1947), antología original de Joaquín Pasos. Sus áreas de investigación incluyen los Siglos de Oro y el teatro áureo español, el Modernismo y los efectos de la guerra civil nicaragüense en la literatura contemporánea. Roberto Carlos Pérez es miembro colaborador de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y secretario de la Delegación de Washington, D.C. de esta entidad. Es también miembro del Centro Nicaragüense de Escritores. A su vez, es parte del consejo editorial de Revista Abril y cofundador y editor en jefe de la revista Ágrafos.

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