La salud mental, al margen del Estado de Honduras

Por Edgardo Mancía Ilustración: Daniel Valladares Bustamante El problema de salud mental en Honduras ha sido, durante muchos años, uno de los temas que ha permanecido al margen de la agenda estatal. Lo anterior se vuelve evidente con el simple de hecho de que hay muy pocos hospitales psiquiátricos a nivel nacional, los que tienen un presupuesto insuficiente para la atención que brindan.  Los trastornos de salud mental más prevalentes en las sociedades actuales tienen...
Redacciónagosto 26, 2019

Por Edgardo Mancía
Ilustración: Daniel Valladares Bustamante

El problema de salud mental en Honduras ha sido, durante muchos años, uno de los temas que ha permanecido al margen de la agenda estatal. Lo anterior se vuelve evidente con el simple de hecho de que hay muy pocos hospitales psiquiátricos a nivel nacional, los que tienen un presupuesto insuficiente para la atención que brindan. 

Los trastornos de salud mental más prevalentes en las sociedades actuales tienen diferentes causas. En algunos casos, el origen de éstos se encuentra en raíces genéticas, de acuerdo a varios estudios. Por otro lado, existen diagnósticos que indican que el ámbito social en el que está inmerso el individuo también representa un factor de peso en este tipo de padecimientos.

En el caso de los hondureños, las relaciones sociales se encuentran en constante alerta por la situación de inseguridad que enfrenta el país. Esto puede ocasionar padecimientos de estrés psicosocial o traumas. Según un estudio de la maestría de Psicología Clínica de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), el 50% de la población padece de un algún problema de salud mental. 

Para la psicóloga Patricia Mackay, un problema de salud mental no solamente es tener un trastorno, como depresión, esquizofrenia o ansiedad. La catedrática resalta que también se dan otras condiciones, como baja autoestima, incapacidad en la toma decisiones acertadas, entre otros. «Estamos hablando de otras condiciones que no necesariamente tienen un código o un nombre en una clasificación internacional en trastornos mentales».  

En el transcurso de los años, el ser humano experimenta diferentes actitudes, y también los problemas de salud mental evolucionan y cambian según las condiciones de vida de cada persona. 

La infancia 

La niñez es una de las etapas más frágiles del ser humano, puesto que el niño y la niña se encuentran en un proceso de aprendizaje de las capacidades para el desarrollo de la vida. 

Durante esa etapa los niños pueden presentar problemas de aprendizaje y trastornos como déficit de atención, trastornos fonológicos, de lenguaje y neurodesarrollo. «Entre ellos, tenemos principalmente el autismo, que ve una frecuencia diagnostico ascendente en los últimos años. También tenemos trastornos tics, terrores nocturnos, trastornos de la ingesta alimentaria y problemas de bulimia». 

Mackay resalta que éste es un problema que ha incrementado, pero todavía no existe un código en la clasificación de trastornos mentales. Dentro de los eventos no codificados se encuentran el “bullying” o acoso estudiantil y los problemas de aprendizaje. «Sobre todo, algo que no tiene código y está en los primero diez lugares de consulta infantil son los divorcios violentos de los padres, que están abrumando a niños de diferentes edades».

Los problemas de aprendizaje proceden de distintas fuentes. Dentro de éste espectro se encuentran los trastornos de lectura y escritura, funciones que radican en el hemisferio izquierdo del cerebro que se puede ver afectada por muchas razones. « (Las causas pueden ser) patrones hereditarios, básicamente por una mala nutrición de la madre durante el embarazo. Es interesante que la mayoría son los primeros hijos y más de sexo masculino, donde posiblemente el embarazo de la madre fue conflictivo, oculto y con mucha depresión,» acotó Mackay. 

La experta manifiesta que otro problema que se presenta son las infecciones en las vías respiratorias altas que no son tratadas. Otra causa son los traumas encefálicos que los niños sufren en sus primeros años de vida. 

«En realidad esto es un patrón del neurodesarrollo. Es la manera en la que viene nuestro diseño del sistema nervioso. Los problemas de aprendizaje no se adquieren. En casi todas las familias de los trastornos del neurodesarrollo que afectan a los niños, el niño prácticamente nace con estas condiciones.» 

Problemas de aprendizaje 

Para el año 2016, la Secretaria de Educación identificó que 55,435 estudiantes de ambos sexos a nivel nacional presentan algún problema con necesidades educativas especiales, y el 47% de la población estudiantil, que representa 26,127 estudiantes, presentó problemas de aprendizaje. Ésta es la deficiencia más común entre los estudiantes. 

Adolescencia 

Durante la etapa de la adolescencia, en la que los jóvenes atraviesan la transición de la niñez a la juventud, se presentan diversos problemas. No obstante, no se debe obviar el problema del entorno en que se desenvuelve el adolescente. Para Mackay, el “bullying” o el acoso escolar es uno de los principales problemas en la adolescencia, debido al clima de violencia escolar. Otras problemáticas recurrentes son las referentes a los ensayos con alcohol y las drogas, experiencias de relaciones sexuales sin protección. «Se sienten incomprendidos. Se creen adultos pero con necesidades de niños. Entender que están en una transición es algo complejo para ellos.» 

Bullying

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y Cultura (UNESCO), en un informe del año 2017 se resalta que dos de cada diez escolares sufren de bullying en el mundo, lo que representa un aproximado de 246 millones de menores de edad. 

Patricia Mackay comenta a El Pulso que durante los años 2010 y 2011 inició una investigación que demuestra que los primeros años de la pubertad son los más frágiles en lo que respecta al bullying, particularmente para el sexo masculino. De igual manera, pone sobre relieve que las condiciones para las niñas cambian. «Ellas son más de excluir socialmente, más de la burla. Los apodos son más comunes en los varones, el apodo de la burla, pero básicamente sus abusos son más físicos. Van en contra del patrimonio del jovencito, le botan la mochila, le rompen los cuadernos, lo golpean, le roban sus cosas.»

 «Incluso descubrí que hay una manera, que no es nueva y poco se ha hablado de ella hasta que usted habla con los jóvenes víctimas de bullying, y es algo que se llama la  «toqueteada». Es esa costumbre de agarrar a un niño entre varios varones y prácticamente manosearlo y ultrajar todo su cuerpo. El niño dentro de su cultura machista se siente abusado, vulnerado en su masculinidad y esto le genera cuadros de depresión e ira.» 

Mackay señala que como la violencia no excluye clase social ni sistema educativo, el bullying se puede dar tanto en la escuela pública con menores recursos como en centros educativos privados. 

Jóvenes adultos 

Durante la etapa del joven adulto, en la que el individuo comienza a experimentar nuevas responsabilidades, es más frecuente que los jóvenes experimenten ataques de pánico y fobias sociales. Estos padecimientos tienen su origen en vivencias como el primer empleo, el matrimonio, su primer hijo, problemas económicos, entre otras. Los ataques de pánicos son más frecuentes en personas del género masculino que en el femenino.  

«Están sentados y de repente sienten que les palpita el corazón. Tienen esa sensación que van a morir pero en hospital les dicen que sus mediciones están normales. Es el resultado de sentirse tan cargado y abrumado y no poderlo decir. ¿Por qué todos estos trastornos tienen mayor frecuencia en el sexo masculino que en el sexo femenino?» 

En Honduras, donde predomina la cultura machista, el género masculino margina prácticamente a los mismos hombres. Al consultar a Mackay el por qué los trastornos mentales son más frecuentes en los hombres, ella considera que en nuestra cultura a la mujer se le permite expresarse emocionalmente. «Las mujeres manifiestan su estado de ánimo con sus amigos, a diferencia del hombre, que cuando dice a sus amigos que se siente mal lo toman como burla. El hombre entonces reprime sus sentimientos y se enferma más.» 

En la década del 2008 al 2018, en Honduras se han registrado más de 3,481 suicidios. La incidencia es mayor en hombres, quienes representan aproximadamente el 70% de los casos. La tendencia de edad oscila entre los 20 a 30 años, según el observatorio Nacional de la Violencia (ONV) .

Infografía: Joel Maldonado.

Para la académica, la apreciación que realizan muchos en decir que los trastornos mentales o problemas de salud mental son mayor frecuencia en el sexo femenino es injusta, ya que aduce que la conclusión está basada en la suposición prefabricada de que son el “sexo débil”.

La mayoría de los trastornos en las mujeres se generan por abuso, maltrato y violencia intrafamiliar. De igual manera padecen estrés postraumático a raíz de episodios de violencia sexual. 

«Estas personas son discriminadas en sus hogares. Sus problemas van asociados a la violencia de género en cualquiera de sus manifestaciones. También son habituales el descontrol hormonal, la depresión postparto, y la depresión estacional, que están más vinculados a los cambios metabólicos.» 

Adulto mayor 

Uno de los problemas más frecuentes que presentan los adultos mayores son las demencias vasculares, es decir, la pérdida gradual y permanente del funcionamiento cerebral que ocurre con ciertas enfermedades. Esto afecta la memoria, el pensamiento, el lenguaje, el juicio y el comportamiento. Además, la demencia vascular es causada por una serie de pequeños accidentes cerebrovasculares durante un período de tiempo prolongado. 

Otra de las demencias que se habla poco es la de Binswanger. Para Mackay, es la de mayor diagnostico en el país y simula los síntomas del Alzheimer. 

«Todas estas estructuras sanguíneas que dotan de sangre al cerebro obviamente tienen sus problemas de elasticidad. Al no tener oxígeno y nutrientes, las células cerebrales comienzan a fallar y a morir. Así comienzan las lagunas mentales, donde se pierden cantidades enormes de estas células nerviosas y puede provocar enfermedades como el Alzheimer, Parkinson, la neuropatía diabética que también se da en el adulto, mareos, escasez de visión, cansancio y una tristeza profunda,» finalizó Patricia Mackay.

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