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LA RIQUEZA DE HONDURAS

Por Óscar Esquivel

Fotografía: Nincy Perdomo

A pesar del saqueo por parte de los españoles y de empresas transnacionales hasta la actualidad, ¿existen aún recursos naturales no renovables sin explotar en Honduras?

Después de indagar sobre la riqueza natural que poseen Venezuela, Bolivia, y otros países, todos contaban con recursos naturales no renovables que antes eran explotados por empresas transnacionales con el silencio cómplice de gobiernos entreguistas. Con la llegada al gobierno de políticos progresistas en estos países, la administración de esos bienes han vuelto a los verdaderos dueños. Acciones oportunas han permitido a los habitantes de estos pueblos enrumbarse hacia estadios de bienestar. Nos surge la interrogante ¿Existen minerales en Honduras aún sin explotar y cuyo descubrimiento y utilización nos permitiría salir de la posición de miseria en la que nos encontramos?

Según COALIANZA, comisión gubernamental creada en la administración de Juan Orlando Hernández dedicada a la promoción de empresas público/ privadas, en Honduras el 60% del territorio nacional tiene un potencial minero que incluye oro, plata, zinc, óxido de hierro y otros materiales. En el año 2014, Santos Gabino Carbajal, representante de la asociación de mineros para ese entonces, aseguraba que al menos 10 minas dejaron de ser explotadas desde tiempos de la colonia y que transnacionales de China, Canadá y EEUU estaban interesadas en invertir. De las minas más conocidas desde hace ya algún tiempo y aún vigente su explotación es la ubicada en el municipio de Las Vegas, Santa Bárbara. La mina es conocida como “El Mochito”, de donde se extraen cantidades de minerales sin conocer a profundidad qué tipo de metales se sustraen debido a la debilidad del estado para categorizar los mismos, dejando a criterio de la empresa explotadora lo que desea reportar. Otra de las minas que ha estado en el conocimiento público debido a las tragedias que ahí se han suscitado es la “Cuculmeca”, localizada en el sur del país y que en la última década ha sido escenario de la pérdida de la vida de más de 16 compatriotas buscando oro. Otra de las minas que ha tenido notoriedad en el transcurso del año es la ubicada en Azacualpa, Copan, donde los pobladores de la zona se oponen a que la empresa minera siga extrayendo los recursos que están bajo un cementerio de la localidad.

¿Contará el Estado con un inventario exacto de las zonas donde existan recursos minerales, de qué tipo y que puedan ser explotados? Especularemos que el estado no tiene esta información exacta, pero que seguramente gobiernos extranjeros sí cuentan con ella. Agregaremos que las minas que son explotadas en la actualidad están en manos de empresas transnacionales, por lo que queda a su discreción lo que sustraen, mientras pagan cantidades irrisorias por el valor extraído. ¡Las mayorías habitan un territorio rico, pero siguen siendo pobres!

Otro de los recursos cuya existencia se menciona es el petróleo ubicado en La Mosquitia hondureña, zona fronteriza con Nicaragua. Se desconoce su explotación, pero lo que sí sabemos es que su exploración está en manos de una empresa extranjera. Agregaremos a la riqueza mineral conocida y desconocida que duerme en las entrañas de nuestra tierra. Nuestra posición geográfica es objeto de la ambición de potencias extranjeras y en la que se encuentra una de las bases militares más importantes para los EEUU. Asimismo, el territorio hondureño cuenta con salida por los dos océanos, lo que permite todas las ventajas que la posición geográfica conlleva. Sumaremos a lo antes expuesto la riqueza en los bosques, terreno para la agricultura y playas. Cabe destacar el recurso más importante que posee nuestro país: el hondureño/a.

Honduras sigue siendo un país rico, pese al permanente saqueo del que ha sido objeto por gobiernos entreguistas y potencias extranjeras. Seguirá siendo así por los siglos de los siglos, hasta que el hondureño se informe y tome conciencia de la riqueza que tiene y decida hacerla suya.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.