/RICARDO MADURO: EL RETORNO DEL CALLEJISMO Y EL FRACASO DE LA GUERRA CONTRA LAS MARAS

RICARDO MADURO: EL RETORNO DEL CALLEJISMO Y EL FRACASO DE LA GUERRA CONTRA LAS MARAS

Ricardo Rodolfo Maduro Joest nació el 20 de abril de 1946 en Panamá. Hijo de Osmond Levy Maduro y María Cristina Joest Midence. Proviene de dos destacadas familias: los Midence de Honduras, familia oligárquica decimonónica dedicada a los bienes raíces y fundadora del Banco de Honduras, y la familia Maduro de Panamá, muy conocida en los negocios en aquel país. Aunque nació en Panamá y era hijo de una madre guatemalteca, la familia se mudó a Tegucigalpa, donde Maduro adquirió la nacionalidad hondureña a través de su abuela.

Casado con Aguas Santas Ocaña Navarro durante su presidencia, divorciado y en 2009 vuelto a casar con Melissa Callejas, es padre de tres hijas: Carolina, Cecilia y Lorena. Es Licenciado en Economía de la Universidad de Stanford, California, Estados Unidos. Hizo sus estudios secundarios en Pensilvania en la Escuela Lawrenceville y sus estudios primarios en Tegucigalpa, Honduras.

Inició carrera en los negocios desde muy joven, al asumir como Gerente General de Xerox de Honduras. En 1976 asumió la dirección ejecutiva de Inversiones La Paz, un grupo familiar de empresas con intereses en diferentes sectores como el pesquero, el hotelero, el negocio de distribución o importación-exportación. Junto con otros empresarios hondureños, también constituyó el Grupo Roble, responsable de varios complejos comerciales y hoteleros distribuidos en todo el país. Fundó las empresas: Aquacultivos de Honduras; Granjas Marinas San Bernardo; Jetstereo; Comercial Ultramotor; Automundo; Fuji de Honduras; Banco de la Producción; Supermercados Todos; Centros Comerciales Multiplaza y Hoteles Camino Real-lntercontinental.

La Cámara de Comercio Hondureña-Americana (HAMCHAM) le otorgó el premio como «Empresario del Año» en 1983. El diario El Heraldo de Tegucigalpa, le concedió el galardón de «Hombre del Año» en 1991. La institución Gerentes y Empresarios Asociados de Honduras (GEMAH) le honró en 1997 con el Premio «Boris Goldstein» como empresario más sobresaliente del año.

Luego de la derrota de Zúniga Agustinus en las elecciones de 1981, Maduro y otros líderes nacionalistas fundaron el movimiento político «Unidad y Cambio». Varios reconocidos líderes de la corriente reformista anti cachureca de la época buscaron convencerlo de ser el candidato presidencial en las elecciones de 1985, él no aceptó y fue director de la campaña presidencial de Rafael Leonardo Callejas en 1985 y en 1989, en donde ganó Callejas.

Fue presidente del Banco Central de Honduras de 1990 a 1994, el cerebro del proyecto de reestructuración de la economía del gobierno del gobierno de Rafael Leonardo Callejas. Fomentó un plan de reestructuración de la economía hondureña con liberación de más de mil quinientos productos cuyos precios permanecían controlados por el gobierno, el establecimiento de un tipo de cambio real (devaluación de la moneda), la apertura del sistema financiero y mayor supervisión, la liberalización del comercio exterior, y el impulso a las exportaciones no tradicionales tales como el melón, aceite de palma, maquila y camarón. Fue en ese período 1990-1994 que se conforman los nuevos grupos económicos que luego terminarán consolidándose en el gobierno de Carlos Flores Facussé.

Regresó a la vida privada en 1994, al terminar su gestión en el Banco Central, haciéndose cargo de sus negocios. En abril de 1997 su hijo mayor, Ricardo Ernesto, con apenas 24 años de edad, fue asesinado durante un intento de secuestro en la ciudad de San Pedro Sula donde dirigía los supermercados de la familia. Una semana después del asesinato, la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés organizó una marcha por la paz a la cual asistieron más de 50,000 personas para protestar contra la delincuencia y pedir por la paz. Las acciones en reclamo de la delincuencia que comenzaba a crecer de manera alarmante le dieron la proyección nacional a Ricardo Maduro.

Se conoció que la banda responsable del asesinato de Ricardo Ernesto Maduro, era la banda de los Bustillo. Todos los miembros fueron apresados y sentenciados a largas condenas.

Muchos dirigentes del Partido Nacional le pidieron a Maduro que se presente como candidato presidencial, él rechazó al inicio la idea, fue la muerte del Alcalde de la capital de la República, el Doctor César Castellanos Madrid en octubre de 1998, al accidentarse el helicóptero en el cual viajaba para hacer un vuelo de reconocimiento de los destrozos causados a Tegucigalpa por el huracán Mitch, que lo empuja a la carrera política para enfrentar al candidato del Partido Liberal.

El 4 de agosto de 1999 anunció su decisión de buscar la candidatura a la Presidencia de la República a través del movimiento Arriba Honduras.

Su candidatura generó mucha reacción en la oposición que miraban en ella una violación a la Constitución de la República que indica que el presidente debe ser hondureño por nacimiento. Tuvo que enfrentar una larga campaña legal para inscribir su candidatura. En octubre de 2000, el Tribunal Nacional de Elecciones (TNE) acordó suspender su registro como candidato hasta que se resolviera el conflicto, pero el «acuerdo patriótico» firmado un mes después, por los principales partidos del país, ofreció una solución para sus reclamos: Una Comisión compuesta por políticos y juristas dictaminó su condición de «hondureño de nacimiento», y dio luz verde a su objetivo de aspirar a la Presidencia de la República.

Maduro delegó en su jefe de campaña, el doctor Luis Cosenza Jiménez, el encabezamiento de Arriba Honduras a la espera de que el Tribunal Nacional de Elecciones tomara en consideración el dictamen jurídico y le permitiera inscribirse: «Votar por Cosenza es votar por Maduro». En las primarias nacionalistas del 17 de diciembre Cosenza arrasó a sus tres rivales: Héctor René Fonseca, por Patria Nueva; Elías Asfura por Avance, y Carlos Kattan Salem por Nueva Estrella. Finalmente, el 12 de marzo de 2001, el TNE aprobó el registro de Ricardo Maduro Joest para las elecciones presidenciales de noviembre.

Durante la campaña electoral presentó un programa gubernamental apoyado por pilares para el desarrollo del país, incluida la renegociación de la deuda externa, la creación de empleo y la reforma del sector educativo, pero fundamentalmente, centró su discurso sobre la promesa de combatir la pobreza y el crimen, auténticas lacras de la sociedad hondureña.

Maduro se destacó con su perfil de economista competente, bilingüe y con perspectiva internacional, capaz de vender a Honduras hacia el exterior y atraer inversiones hacia los sectores del turismo y el ensamblaje industrial, las maquiladoras, y de atender con un conocimiento de primera mano las necesidades del microempresario nacional. Pero fue la muerte de su hijo Ricardo Ernesto lo que le dio una característica personal a la promesa de campaña de combatir el crimen.

Ricardo Maduro (2002-2006)

El 25 de noviembre de 2001 Maduro se alzó con la victoria con el 52.2% de los votos; su contendor el profesor Rafael Pineda Ponce perdió con el 44.2% y los otros tres candidatos de los partidos minoritarios, apenas sumaron el 4%. En las legislativas el Partido Nacional obtuvo 61 de los 128 diputados.

El 27 de enero del 2002 Maduro tomó posesión como sexto Presidente de la democracia en 1982, en una ceremonia a la que asistieron los presidentes de Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala y Belice.

Prometió trabajar «por un mejor futuro para Honduras» y vencer la delincuencia y la pobreza. En el discurso se manifestaba un interés por continuar con el esfuerzo de transformación de la economía iniciado por él en el gobierno de Rafael Callejas (1990-1994), donde fungió como presidente del Banco Central. Sin embargo, la agenda diaria exigía estabilizar la economía para poder acceder a los recursos de la condonación de la deuda externa.

Uno de los retos de la política económica fue reducir los indicadores de deuda externa para que fueran manejables, y poder así optar a la condonación de la misma al alcanzar el punto de culminación que se logró en marzo de 2005. En 1999 el saldo de la deuda/PIB era de 77.6% y bajó a 45.6% en 2005, igual bajó el saldo de la deuda/exportaciones de 184.9% a 77.3%, lo que demuestra el esfuerzo realizado. El servicio de la deuda/PIB también bajó de 3.8% a 1.8% y el Servicio de la deuda/exportaciones de 9.2% a 3.1% en el periodo de comparación.

El gobierno hizo importantes esfuerzos por disminuir el déficit fiscal que se situó en 2.2% del PIB en 2005, frente a 3.9% del PIB, que ayudó en parte a que la inflación no se disparara arriba de un dígito (7.7% en 2005) pero arriba de la meta propuesta a inicios de gobierno (menor de 6% anual). No obstante, el desequilibrio externo en la balanza de bienes y servicios aumentó de 827 millones de dólares en 2002 a 1,726 millones en 2005, es decir, un aumento de 108.7%, donde el aumento de los precios del petróleo e insumos agrícolas fue uno de los factores determinantes.

Ricardo Maduro, en visita oficial del Secretario de Defensa de EEUU, Donald Rumsfeld.

LA GUERRA CONTRA LAS MARAS

La autora hondureña Lirio Gutiérrez, en su libro Enclaves y territorios. Estrategias territoriales del estado y de las pandillas en Honduras, ve el gobierno de Maduro de la siguiente manera:

En enero de 2002 a Ricardo Maduro le esperaba un enorme reto: resolver la insoportable situación de violencia social, la cual no sólo había aumentado considerablemente en la última década, sino además se había convertido en un problema grave.

Los diarios fueron los primeros en hacerla evidente a comienzos de los noventas y, aunque la violencia social no era algo nuevo en el país, para finales de aquella década, la violencia social en sus diferentes formas, delincuencia, robo, hurto, crimen y asesinatos, aparecían todos los días en los periódicos.

Los noventas marcan un aumento en la violencia social y delincuencia en el país según muestra el incremento de denuncias registradas entre 1998 y 2000. La taza de homicidios había subido. Para 2000 la taza de homicidios estaba en 46.31 por cada 100 mil habitantes y ocurrían en las ciudades principales del país: San Pedro Sula y Tegucigalpa con 107 y 52 homicidios por cada 100 mil habitantes respectivamente.

Paralelamente a esta situación de violencia social surgía otro problema en Honduras: la proliferación de las pandillas juveniles la Mara Salvatrucha (MS) y la 18. Nuevamente, los diarios fueron los primeros en reportar sobre jóvenes pandilleros. Según un estudio realizado por el Equipo de Reflexión Investigación y Comunicación (ERIC), la primera mención que hacen los diarios de las pandillas es entre 1992-1994, pero es en el gobierno de Maduro que el binomio Delincuencia y Pandillas comienzan a verse como sinónimos en la población.

Según las instituciones oficiales, la Policía estimaba 34,202 pandilleros en 1999, la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DGIC) estimaba 31,1664 pandilleros en 2000. Por su parte, dos estudios sobre pandillas estimaban 6 mil miembros en uno (ERIC 2001) y 2 mil miembros en el otro (Save the Children/ACJ 2000). Esta irregularidad de datos confirmaba el desconocimiento respecto el fenómeno el cual se reflejaba en un informe de desarrollo del PNUD, «no hay cifras exactas en cuanto al número de integrantes de pandillas».

Maduro obtuvo la victoria con su campaña Futuro Seguro, la cual prometía reinstaurar la seguridad pública mediante una cero tolerancia hacia delincuentes, criminales y, en particular, pandilleros. Futuro Seguro tenía una propuesta concreta: sacar de las calles a los que estaban perjudicando la vida social de los hondureños. Esto sin duda tocó una fibra sensible entre los diferentes sectores de la población, la cual tenía sentimientos encontrados después de ocho años de sentir una «inercia» y «pasividad» del estado.

«EL GOBIERNO DE LA GENTE»
Dos personas son requeridas por la policía durante un operativo antimaras en Tegucigalpa. Ricardo Maduro, expresidente de Honduras (2002-2006), emprendió en su gobierno con el lema: «El gobierno de la gente», una política de estado centralizada en la cacería de personas con tatuajes, vinculándolos a pandillas. Las detenciones masivas multiplicaron la población carcelaria que pudo producir catástrofes, como la de abril de 2003 que devastó la Granja Penal El Porvenir, próxima a La Ceiba en el norte de Honduras, donde 70 privados de libertad perecieron víctimas de los disparos o de las llamas; en 2004 en Centro Penal de San Pedro Sula de 2004 con un saldo de 107 muertos y más de 25 heridos y granja penal de Comayagua, en 2012, 359 prisioneros calcinados. ©Délmer Membreño

En el fondo, Cero Tolerancia era una estrategia territorial para afirmar autoridad y combatir la situación de violencia en general. Indicado ya en su nombre, intentaba controlar un grupo particular (delincuentes) ejerciendo control sobre territorio(s) específicos (los barrios). El Ministerio de Seguridad era el encargado de implementar Cero Tolerancia, entrar a los barrios y capturar a los delincuentes con su personal compuesto principalmente por agentes policiales y de seguridad.

Sin duda, sería un gran reto para esta nueva institución y su ministro, Oscar Álvarez. Creada recién a finales de los noventas, hasta ahora era una institución poco visible en el escenario político-social hondureño estando bajo constantes reformas –como producto del proceso de paz en la región y su desmilitarización- particularmente el área de la fuerza pública, la cual por décadas había estado bajo mando militar. Para 2002, el Ministerio de Seguridad estaba listo para ser “estrenado” en la vida pública hondureña poniendo a prueba su capacidad de controlar la violencia social y las pandillas.

La política de Cero Tolerancia y luego Mano Dura de Ricardo Maduro, lejos de desaparecer el problema de las pandillas lo volvió invisible. Los pandilleros cambiaron su forma de opearar, pasando a mimetizarse con la población civil. En la actualidad sigue siendo uno de los factores más importantes de la violencia en Honduras.

En la administración de Ricardo Maduro se registraron tres de las más terribles masacres a población pandillera, dos en centros penales (El Porvenir, La Ceiba en 2003 y San Pedro Sula en 2004) y una en Chamelecón, en donde las víctimas fueron civiles. La violencia, lejos de desaparecer, siguió su camino ascendente que llevaría diez años después a las ciudades de San Pedro Sula y el Distrito Central, ser catalogadas como las dos ciudades más violentas del mundo.

En las elecciones de 27 de noviembre de 2005 el candidato de su partido Porfirio «Pepe» Lobo, perdió dichos comicios frente a Manuel Zelaya del Partido Liberal de Honduras, quien lo sustituyó en el cargo presidencial el 27 de enero de 2006. En gran medida la razón de la derrota de Pepe Lobo se debió a la crisis que generó el aumento de los carburantes y su reacción popular. 

Luego de terminado su período presidencial en 2006, Maduro se retiró de la vida política y se dedica en la actualidad a manejar sus negocios. Varias veces se ha especulado sobre una posible candidatura en busca de su reelección, tomando en cuenta la buena imagen que aún mantiene en la población, sin embargo él en reiteradas ocasiones ha negado interés alguno en volver a ser presidente.

Óscar Estrada (Honduras, 1974). Es guionista, novelista y abogado. Productor de radio novelas y documentales sociales. En 2008 dirigió el largometraje «El Porvenir». Ha publicado los libros «Honduras, crónicas de un pueblo golpeado» (2013), la novela «Invisibles» (2012) y más recientemente su colección de cuentos «El Dios de Víctor y otras herejías» (2015). Fundador de la revista «Lastiri». Actualmente dirige la editorial con sede en Washington D.C. Casasola LLC.