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LAS REFORMAS ELECTORALES QUE NO CAMBIAN NADA

Por Óscar Esquivel

Acostumbrados al abuso de la demagogia, nuestros políticos se aprestan a realizar reformas electorales “profundas”, según el titular del poder legislativo, y esperan que las mismas sean por más de 100 votos: bancada del Partido Nacional, votos de Libertad y Refundación y votos del ala “Pandora” del Partido Liberal. Las reformas a las que hacen referencia son cambios en el Registro Nacional de las Personas (RNP) y en el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

En lo concerniente al RNP, se habla de crear un nuevo documento de identidad que automáticamente permitiría una depuración o actualización en el censo electoral, y como segundo cambio en ese organismo, se agregarían representantes de LIBRE.

El Tribunal Supremo Electoral se dividiría en dos: Consejo Nacional Electoral y Tribunal de Justicia Electoral. La primera institución se encargará de los asuntos administrativos, mientras que la otra se enterará de lo relativo a los asuntos jurídicos en materia electoral, para que ya no sea el Poder Judicial el que dirima estos temas. En ambas “nuevas” dependencias se incluirá la representación de Libertad y Refundación.

A raíz del golpe de estado en el 2009 y los procesos electorales posteriores, se evidenció la necesidad de una nueva ley electoral para que la población hondureña vuelva a creer en la democracia y sienta que es tomada en cuenta en los asuntos del Estado. Sin embargo, nuestros políticos siguen en su afán de convertirnos en un “Comala”, donde se quedarán, en determinado momento, sin votantes.

La política es hermana de la economía, y busca, como resultado de sus acciones, el bienestar social para la población. En nuestro país no es que hayamos gozado siempre de personas de luces en la política, pero los actuales protagonistas carecen hasta de sentido común y de sensibilidad humana. Llenos de una ambición hasta el hartazgo del poder por el poder, crean su propia tumba y se llevan de encuentro a toda una población.

La segunda vuelta electoral, que da legitimidad a un gobierno, tendrá que seguir esperando. Seguiremos teniendo gobiernos débiles, electos con menos del 50% de los votantes; mientras tanto, nada se dice del voto electrónico, referéndum revocatorio y el tema de la reelección.

No se vislumbra el fin o reducción de los problemas de pobreza, inseguridad, empleo, salud, o educación con esta generación de políticos, sino más bien la profundización de los males que nos atacan sin piedad como población hondureña. Todas estas son plagas generadas por la maldad e incapacidad de hombres y mujeres movidos por intereses ajenos a la población hondureña.

La presencia de representantes de Libertad y Refundación en los organismos mencionados no garantiza la transparencia en las próximas elecciones –si es que acaso se ocupara para defender un resultado electoral. ¿Para qué sirven ante los apagones y revertir tendencias? Contribuyen al engaño de una población noble que ha confiado en sus partidos e instituciones; posterga la realización de un futuro mejor y llena de desilusión ante una solución inmediata o de corto plazo.

Seis millones de lempiras desembolsó el Congreso Nacional a la Organización de Estados Americanos (OEA) para asesorar dichas reformas electorales de las que hace alarde el régimen que nos desgobierna, reformas que una persona con dos dedos de frente sabe cuáles son. Sin embargo, como el dinero es público, dilapidémoslo a manos llenas. ¿Pagarán algún día todos los males que han ocasionado?

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.