/¿QUÉ SON LAS RELACIONES DIPLOMÁTICAS EN EL CONTEXTO DE LA GUERRA ECONÓMICA ENTRE EEUU Y CHINA?

¿QUÉ SON LAS RELACIONES DIPLOMÁTICAS EN EL CONTEXTO DE LA GUERRA ECONÓMICA ENTRE EEUU Y CHINA?

La explicación desde el Silk Market, el mercado de regateo más grande de Beijing y una pequeña clase para regatear.

Por Luis Hércules.

Pekín.- En países como Honduras, seguramente las personas se han de preguntar: “¿qué es eso de la Guerra Económica?”, “Nah, no nos importa, no nos afecta”, han de decir algunas mentes brillantes, pero es necesario darle una mirada a la actual ‘tensión’ entre Estados Unidos y China, para darnos cuenta que impacta colateralmente a los países dependientes de esas dos potencias. La subida del precio de la gasolina es el ejemplo más claro.

Ambas son herederas de las tensiones de la Guerra Fría, donde la Unión Soviética (URSS), competía con Estados Unidos por tener el mejor sistema de pensamiento y ambas lo “demostraban” con propaganda, adoctrinamiento y armamento militar y nuclear.

“Libertad al estilo americano”, afiche de propagando sovietica.

A inicios de los 90’s, la antigua URSS colapsó por agotamiento y divergencias de pensamiento y algunos de sus Estados miembros se separaron. Con ello nació la Federación Rusa; la cuál ha intentado unificar desde entonces a los países que se fueron alejando y acercando a la Unión Europea y a Estados Unidos.

Para mantener una relación cordial y de dependencia con dichos países, Rusia les presta dinero, y en algunos casos regala petróleo y gas a los gobernantes que a cambio evitan mantener la distancia de la UE, EEUU y la OTAN.

En materia geopolítica eso significa mantener el control de las fronteras y sus cercanías.

La Guerra Fría la ganó Estados Unidos, lo cual le convirtió en la ‘potencia indiscutible’ y con la que los países ‘subdesarrollados’ debían de tener relaciones diplomáticas con el fin de obtener ‘ayudas económicas’ a cambio de favores políticos. Entre ellos, evitar que el ‘comunismo’ avanzara hacía el país norte americano.

Afiche de la guerra fría.

El comunismo ganó su último territorio en Centro América junto a la Revolución Sandinista en 1979.

El resto de países donde hubo guerras civiles y levantamientos armados relacionados al ‘comunismo’ en CA, son Guatemala, El Salvador y Honduras, donde los Ejércitos atacaron de manera sanguinaria dejando una generación marcada por la muerte y por el otro lado, sectores que se cobijaron con el manto de la impunidad a cambio de lealtad a Estados Unidos.

Desde la guerra entre Estados Unidos y México, allá por 1846 y 1848; los países de CA deben respeto al primero mencionado. Con el surgimiento de las bananeras el siglo pasado, surgió desde EEUU, una nueva forma de ‘incidir’ en las decisiones de los países a través de la dependencia económica.

Con la Guerra Fría, la importancia de las relaciones diplomáticas adquirió una nueva magnitud en la forma de ‘influir’ en los países.

Sudamérica y Centro América sufrieron con sangre ese proceso, pero de igual forma sucedió en África, Europa del Este y Asia. Los países que se aliaban a la URSS eran considerados comunistas y por ende, enemigos de EEUU. Los que no se aliaban con la URSS eran amigos de Estados Unidos y del resto de potencias Occidentales (Reino Unido, Francia, Alemania) que seguían sosteniendo procesos de colonización en muchos países utilizando la diplomacia como método de persuasión.

Propaganda estadounidense contra el comunismo

Y así, negociando, se llegaron los 2000

China fue un país que se quedó en el hermetismo y el aislamiento de su propio proceso de construcción de una república ‘comunista’.

Desde los 70’s, reformó su economía y fue creciendo hasta convertirse en uno de los países con mayores exportaciones del planeta.

En 2001, con resultados exitosos, ingresa en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Según un gráfico del Censo de EEUU y BBC, desde entonces el país Norteamericano ha perdido aproximadamente unos 375millones de dólares, ya que importa más de lo que exporta.

 

Balanza comercial de EEUU con China (2000-2017). Gráfico de Infobae. Fuente Oficina del Censo de EEUU y BBC.

En marzo de este 2018, el presidente estadounidense, Donald Trump anunció la imposición de aranceles a una serie de productos chinos. Una gran lista.

El presidente chino, Xi Jinping respondió con otra lista de aranceles y surgieron otros movimientos geopolíticos que es importante analizar.

Pero la crisis no ha sido únicamente con China. La Unión Europea, el G-7 y otros países que mostraron crecimiento desde inicios de siglo, han recibido sanciones a sus productos de parte de EEUU.

Y, entonces surge una de mil preguntas…

¿Es Nicaragua un efecto colateral de la Guerra Comercial?

Nicaragua es uno de los principales aliados en CA, de Rusia y en su defecto; de la China Popular.

Dos potencias mundiales que arrastran todavía los restos de la Guerra Fría en algunas acciones políticas de sus Gobiernos al igual que Estados Unidos.

Desde abril del 2018, en Nicaragua estalló crisis dónde las ‘izquierdas’ Centroamericanas se han visto conflictuadas y las ‘derechas’ se han dado la razón; lo cierto es que es un ejemplo para este artículo.

En los últimos años, Estados Unidos ha venido sufriendo varias crisis económicas, la más fuerte fue la de 2008 y que en su defecto, impactó en Honduras con el Golpe de Estado y la crisis que hoy se vive.

Por aquel tiempo, Hugo Chávez (Venezuela), lideraba en Latinoamérica, un grupo de países que creían en la ‘multipolaridad de la economía’. En ese grupo de líderes brillaban Lula da Silva (Brasil), Rafael Correa (Ecuador), Evo Morales (Bolivia), Nestor y Cristina Kirchner (Argentina), José Mujica (Uruguay), y Daniel Ortega (Nicaragua).

“Se mueven para aquí, se mueven para allá”

En efecto, esas figuras fueron las que se abrieron a nuevos mercados más allá de EEUU. Lo cual significaba para este último, una ofensa comercial en un momento critico.

La mayoría de los gobernantes de los países que lideraba Chávez fueron denunciados por corrupción en el famoso “Caso Oderbrecht”. Con el tiempo todos esos países fueron a elecciones y sus nuevos gobernantes se volcaron nuevamente a tendencias conservadoras y en muchos casos, aliados fieles de Estados Unidos. Pero Nicaragua es de los pocos países que no ha cambiado presidente desde 2007.

En ese país, las relaciones con Estados Unidos son menos ‘evidentes’ que en Honduras.

En 2013, Ortega concesionó por 100 años a una empresa chino-hongkonesa, la construcción y la propiedad de un nuevo canal interoceánico en sus tierras.

Dicha concesión acarreó descontento en los movimientos sociales nicaragüenses y una nueva amenaza económica y geopolítica para Estados Unidos. Ya que su principal contrincante en materia económica en el mundo, llegaba a su ‘patio trasero’ a construir un nuevo paso.

 

Caricatura de James Ferguson.


Esas rutas marinas tienen algunos puntos importantes y estratégicos por donde pasa toda la mercadería del mundo, entre ellos: el Estrecho de Malaca; un pequeño paso marítimo entre Malasia y Singapur que conecta el Océano Indico con el Pacifico asiático. Actualmente es disputado entre India y China. Dichas zonas tienen las poblaciones más grandes del planeta. El 60% del comercio marítimo pasa por allí.

El siguiente paso es el Estrecho de Ormuz, ubicado en la entrada a otra de las zonas de mayor conflicto del mundo en la actualidad; Omán e Irán.

Cuenta además con los mayores yacimientos de petróleo del planeta y es de donde se abastece la mayoría del mercado. Y el cual es controlado por EEUU, pero el tránsito en el Golfo ha estado en manos de Irán, un país con el que el presidente estadounidense, Donald Trump, tiene muchas tensiones.

En 2011, varios países Occidentales sancionaron económicamente a Irán evitando comprarle petróleo, pero China se convirtió en uno de sus principales importadores y en el camino, se volvió uno de sus principales socios financieros.

Luego tenemos el Canal de Suez, una obra artificial ubicada en Egipto y que une al Mediterráneo y al Mar Rojo. En pocas palabra une marítimo-económicamente a Europa, África y Asia.

Y quizá uno de los últimos puntos claves es el Canal de Panamá, construido por Estados Unidos y conecta al Océano Pacifico con el Atlántico. Una de las principales piezas en el rompecabezas comercial del mundo y además en materia geopolítica.

Después de su nacionalización, China se convirtió en el segundo mayor usuario del Canal.

“La política humanitaria americana”, afiche de propaganda de la ex Unión Soviética.

Estados Unidos no tolera que sus países subordinados tengan relaciones con sus contrincantes. Lo mismo pasó con Rusia después que algunos países de la ex Unión Soviética, empezaron a relacionarse con los países Occidentales y la Unión Europea.

Cuando un país sometido a una potencia se acerca al contrincante de la otra, entonces, este toma represalias contra el más débil. Así como funcionan las extorsiones en cualquier parte del mundo.

En el caso de China, Estados Unidos prefiere que se reconozca a Taiwán como país, en lugar de a la República Popular de China.

Panamá inició relaciones con la última a mediados del 2017. Eso significó para Taiwán, el rompimiento con ellos.

Sumado a todo lo anterior, Panamá tiene uno de los puertos aéreos más grandes de Latinoamérica. Y en complemento y quizá agradecimiento a sus relaciones, a inicios del 2018, China inauguró su primer vuelo desde Beijing hasta Tocumen. Una nueva ruta que beneficiará la conexión entre Asia y Latinoamérica.

 

Silk Market, Beijing. Foto Luis Hércules.

La guerra más diplomática de todas

Mientras tanto, algunos países con importancia geopolítica, pero sometidos a Estados Unidos, han encontrado en esta crisis la mejor oportunidad para acercarse y coquetearle a China. Como los mencionados arriba, República Dominicana, Sri Lanka, y en el camino el presidente chino, Xi Jinping, que no ha perdido ni un segundo desde que inició la tensión económica y se ha mostrado incansable en los medios de su país viajando de cumbre en cumbre.

Desde la mejora de las relaciones entre Corea del Norte y Corea del Sur, hasta la creación de un espacio de negociaciones trilateral entre Corea del Sur, Japón y China, pasando a una cumbre con todos los países de África. Semana después, los medios chinos presentaban una visita de una nueva plataforma de medios africana que visitaba Shanghai y Beijing.

Luego se pudo ver a Xi en otra cumbre con los países petroleros de Medio Oriente y donde pedía por la fuerza de la unidad y cerró su discurso en la ultima cumbre con los países del BRICS a los que les propuso la creación de un nuevo sistema de transacción mundial que no esté controlado por Estados Unidos y que incluya “mejores tratos”.

Y del tema hay mucho que hablar, pero por ahora, pasamos a la historia más importante de esta entrada:

¿Cómo negociar un mejor trato con una potencia?, pues así:

En junio (2018), visitó Beijing; Caridad Robles, una joven lideresa de República Dominicana que estudia su maestría en Londres.

En su último día fuimos al Silk Market, este mercado famoso que en una de sus entradas dice: “Smart Shopping for Smart People”.

Mientras caminábamos en la entrada, hablábamos de lo interesante que ha sido que su país iniciara relaciones diplomáticas con China. Apenas en mayo reconocían a Taiwán y no a la República Popular de China, como país.

“En los últimos meses, desde que yo vine a este país, y desde que empecé a escuchar sobre la ‘Guerra Comercial”; China ha ido acaparando algunos de esos países que hacían caso a su ‘hermano mayor’, EEUU”, le comentaba.

Entre ellos, Rep. Dominicana en el Caribe, Burkina Faso en África.

México también inauguró en mayo (2018) un vuelo directo de la compañía aérea China Air.

Un par de días después en las calles de Beijing se podía escuchar a más personas hablando español.

Con Dominicana fue divertido. Mientras bajábamos por las gradas eléctricas en dirección al piso subterráneo, ese donde venden tenis falsos; Caridad logró escuchar a dos hombres que hablaban frente a nosotros y les preguntó si eran dominicanos. La respuesta de ellos dos fue; “sí”.

Caridad Robles, de República Dominicana y Luis Hércules, de Honduras en Beijing, China.

Al bajar, nos hicimos a un lado porque querían hablar con ella. ¿Qué haces aquí?”, le preguntaron, a lo que explicó que estudia en Inglaterra con las becas que se ofrecen a estudiantes sobresalientes y en sus vacaciones de verano decidió venir a China en lugar de volver a su casa. “Vine con un programa”, les dijo.

Al consultarles a los hombres lo mismo, estos respondieron que hacía un mes, China firmó el primer convenio de infraestructura y ahora están en Beijing recibiendo una capacitación.

“Hay que apurarnos, los chinos son muy rápidos”, le dijeron y yo sonreí y me dije a mí mismo; “si supieran”.

Nos despedimos de los hombres, pero nosotros nos fuimos a jugar con los vendedores. El mercado es un lugar donde se aprende o perfecciona el talento de negociar. Venden prácticamente de todo y la mayoría de cosas son falsas.

Además es caracterizado por el ‘acelerado’ comportamiento chino, donde los vendedores y vendedoras se acercan a ofrecernos algún producto. Similar a cualquier mercado del mundo, pero aquí con una intensidad muy característica de su cultura.

Muchas veces el producto vale unas 10 veces más de lo que cuesta en realidad y como es un lugar turístico, la mayoría de los compradores son o somos extranjeros y no nos damos cuenta de la magnitud de la estafa; porque cuando se es turista, se presta poca atención a la conversión de las monedas.

Lo que hace a China ser China, es quizá la forma en que actúan quienes le representan en ese mercado. Los vendedores o vendedoras se acercan a ofrecernos sus productos, si nos detenemos a ver algo, nos preguntan si “lo queremos comprar”.

Aunque solo nos acerquemos a ver, sacan de sus bolsas una calculadora y nos preguntan ‘cuanto ofrecemos’. Muchas de las veces es de manera agresiva. Hay muchos videos en Youtube que nos muestran esto. Y eso, para personas que no están acostumbradas a ningún tipo de negociación puede percibirse como mucha presión y terminan comprando.

En realidad lo es. Pero es allí donde se encuentra la ‘escuela’ del asunto. Caridad me preguntó qué podía llevar como recuerdo a sus amigos y compañeros . Algo que no le ocupara tanto espacio en su maleta y que alcanzara para mucha gente.

Mientras circulábamos por las tiendas en el cuarto piso, encontró unos lápices de metal con diseños que decían “China”. Eran entre 10 y 12 y valían 500 RMB, unos 80USD, según la primera oferta de la vendedora. Exageradamente caros.

Al escuchar el precio, Caridad me quedó viendo. Esa era la señal que habíamos acordado cuando ella quisiera mi ayuda para negociar.

Para ser sincero, fue antes de lo que yo esperaba, pero entré en acción. “Muy caro”, dije a la vendedora.

Indignada, o fingiendo su indignación, la mujer me vio y preguntó cuánto ofrecíamos. Caridad se atrevió y lanzó el precio más bajo posible; “50”. Yo le sonreí con la mirada. La mujer, en cambio, se mostró molesta. Cuando les decimos un precio muy bajo de entrada, acostumbran a decir: “I am not joking, that is a joking price”, o traducido: “No estoy bromeando y ese precio es una broma”.

Para que no se alterara, yo saqué de la manga el truco que más funciona y que además lo utilizan ellas y ellos para vendernos; los halagos. “Vamos, usted es muy inteligente y sabe que ese precio no es el indicado, denos uno mejor”, le dije suavemente.

La respuesta de la mujer fue una cara de sorpresa. Nunca esperan que los extranjeros sepamos su “guión” de venta. Le bajó a 300RMB. Pronto le dijimos que no y nos pidió a nosotros darle otro precio. Yo le dije 55 y volvió a enojarse.

Nos replegamos en posición de salida de su negocio y lo notó. Ahí se apresuró y dijo: 150. Le dije 60, ella dijo 100. Después de unos segundos y casi saliendo, ella dijo con una mueca facial de aceptar la “derrota”; “Okay, 70”.

Caridad no pudo más y le dijo que si. Aceptó. La mujer me dijo que yo era muy inteligente también, pero lo cierto es que todavía se podía negociar más.

La primera vez que fui a ese mercado, vi como un hombre compró dos drones por la mitad del precio de uno, la vendedora no tuvo ningún espacio para negociar porque el hombre no la dejó siquiera hablar. Simplemente aceptó y terminó con una cara de tristeza, me vio a mí -con la boca abierta-, me preguntó si yo quería algo y mi respuesta fue: “lo vi todo”, ella sonrió y dijo: “now you know”, “ahora lo sabes”. El hombre al salir me guiñó un ojo y dijo: “así es cómo funciona, amigo”.

Ese mercado es un ejemplo a nivel mundial de lo que es China a nivel económico. Es interesante negociar cuando se es extranjero y se tiene ‘información’ del lugar, pero es todavía mucho más fuerte cuando los locales acompañan a los turistas e intentan negociar con ellos, “se molestan”, nos decía una de las voluntarias universitarias que acompañaba al grupo de Caridad.

Un mercado también es una forma de explicar la forma en que los Gobiernos de todo el mundo llegan a ofertar lo que sus países tienen; ya sea petróleo, oro, plata, zinc, cualquier mineral, bien natural y materias primas o cualquier tipo de soberanía; y así muchas veces terminamos pagando 10 veces o quizá mucho más de lo que cuesta realmente un ‘producto’.

De Caridad me despedí esa tarde, acordando que en unos años nos encontraríamos en la frontera dominicana que conecta con Haití; “tenés que escribir sobre ese lugar”, propuso, nos dimos un abrazo y nos fuimos cada quién a su respectiva línea del tren.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.