Honduras

¿Qué es el Plan Nacional de Salud?

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El presente gobierno ha establecido el Plan Nacional de Salud (2014-2018), cuya finalidad es eficientar y mejorar los servicios sanitarios que demanda la población. Según el gobierno, «el Plan Nacional de Salud dará prioridad a los grupos más necesitados, a través de las medidas de promoción, prevención, recuperación y rehabilitación de la salud de los habitantes».

Honduras es un país de gente enferma.

En los últimos gobiernos nacionalistas, el Sistema Sanitaria a sufrido importantes lesiones por todos los actos de corrupción ocurridos en el mismo: el desfalco del Seguro Social, las adulteraciones de medicamentos, los robos administrativos, y la aprobación de la Ley Marco de protección Social, cuyo contenido permite la concesión de los hospitales públicos a organizaciones privadas, según denuncias de diversos sectores de la sociedad, no es otra cosa que la privatización de la salud.

La situación de salud de la población hondureña se caracteriza por presentar altas tasas de mortalidad materno-infantil y morbilidad por causas infecciosas prevenibles. A enfermedades como diarrea y respiratorias agudas y desnutrición que continúan siendo causas de muerte en la niñez, se agregan otras enfermedades crónicas degenerativas, lesiones de causa externa ocasionadas por accidente y violencia y otras relacionadas con hábitos de vida no saludables como el alcoholismo, el tabaquismo, la obesidad, sedentarismo, la drogadicción y farmacodependencia, entre otras.

Según detalla el Informe presentado por el gobierno Plan Nacional de Salud (2014-2018), «la salud materna, medida a través de la razón de mortalidad materna, ha mejorado sensiblemente en los últimos años, pasando de 108 que se reportó en 1997 a 738 por 100,000 n.v. para el año 2010, detectándose como las principales causas las hemorragias, los trastornos hipertensivos y la sepsis. El embarazo en adolescentes constituye un serio problema social y de salud, en algunas regiones y grupos sociales forma parte del patrón cultural, en grandes ciudades, generalmente son embarazos no deseados y muchos de ellos terminan en abortos practicados en condiciones inadecuadas con el consecuente aumento de la mortalidad materna en ese grupo de edad».

La mortalidad infantil ha disminuido ligeramente de 25 a 24 por 1000 entre 2005- 2006 y 2011-2012), y la mortalidad post-neonatal de 10 a 6 por 1000 en el mismo periodo. El riesgo de mortalidad infantil es más alto para los niños de madres adolescentes (28 por 1000) y cuando la madre tiene más de 40 años (44 por 1000). Los menores riesgos se observan para aquellos niños cuyas madres tienen entre 20 y 39 años.

La mortalidad perinatal es un indicador de los riesgos de muerte ligados a la reproducción y es muy importante porque refleja la calidad de la atención prenatal, del parto y del postparto, así como de la condición nutricional de la madre y del entorno en que ésta vive.

En cuanto a la morbilidad, la ENDESA 2011-2012 detectó un 19% de niños con enfermedad diarreica de los cuales el 71% recibió Tratamiento de Rehidratación Oral (TRO).

Los menores de cinco años tuvieron signos de neumonía en el período inmediato anterior a la encuesta y de ellos solo el 64% (ENDESA 2005-2006: 56%) buscaron atención; de los niños con signos con neumonía un 60% recibieron antibióticos (ENDESA 2005-2006: 54%). Los datos de la misma ENDESA 2011-2012, revelan un retardo en el crecimiento en un 23% del total de niños menores de cinco años (2005-2006: 30%). Y en los niños con desnutrición crónica (6%) ese retardo es severo.

Las condiciones de las viviendas reflejan la situación de pobreza, especialmente en el área rural, un 48% tienen piso de tierra y un 50% utilizan leña para cocinar. Respecto a educación, el 10% de la población es analfabeta, siendo mayor entre las mujeres de 15-19 años de edad; la mediana de escolaridad es de 5.2 años para mujeres y de 5.0 para hombres. La Población Económicamente Activa (PEA) es 41.5%».

En cuanto al acceso a servicios permanentes de salud, se sigue considerando que alrededor del 70 – 80% de los hondureños tienen algún tipo de cobertura como respuesta del sistema de salud, lo que incluye a los proveedores del sector público SESAL, IHSS y a los proveedores del sector privado, ya sea con fines de lucro, organizaciones de la sociedad civil (OSC), organizaciones no gubernamentales (ONG), y otras como las instituciones formadoras. De la población atendida, se estima que el 50-60% está cubierta por la SESAL, aproximadamente un 16% por el IHSS, y un 10-15% por el sector privado.

Las condiciones de salud que afectan a la población están asociadas a comportamientos socioculturales, estilos de vida, falta de ingresos en los hogares, deficiente nivel educativo, limitadas oportunidades laborales, baja calidad y cobertura en los recursos humanos en salud, aspectos que a su vez inciden en el nivel de desarrollo humano que caracteriza a la población hondureña.

El Código de Salud en sus artículos 1 y 3, establece que «la salud es considerada como un estado de bienestar integral, biológico, psicológico, social y ecológico, es un derecho humano inalienable y que corresponde al Estado, así como a todas las persona naturales o jurídicas, el fomento de su protección, recuperación y rehabilitación».

La Política de Protección Social, en concordancia con los criterios nacionales e internacionales, prioriza la atención de la población urbana y rural en condición de pobreza, pobreza extrema, vulnerabilidad, riesgo y exclusión social. Acorde con esa política, el Plan Estratégico del Gobierno 2014-2018 señala como «Objetivo General del Sector de Desarrollo e Inclusión Social: “Proteger a la población en situación de pobreza extrema, atendiendo sus necesidades inmediatas y procurar condiciones que le permitan de forma gradual y progresiva generar sus propios medios de vida y su inserción activa y productiva en la sociedad”.»

Con el Plan Nacional de Salud (2014-2018) el gobierno pretende fortalecer el Sistema Sanitario en las siguientes áreas:

  1. Fortalecer la integración social de Centroamérica y República Dominicana mediante la definición e implementación de políticas regionales de salud.
  2. Fortalecer la función rectora de la autoridad sanitaria nacional en el marco de la integración centroamericana.
  3. Fortalecer y extender la protección social en salud garantizando el acceso a servicios de salud de calidad.
  4. Reducir las desigualdades e inequidades y exclusión social en salud dentro y entre los países.
  5. Reducir los riesgos y la carga de las enfermedades transmisibles y no transmisibles, violencia de género y social, así como los relacionados con el ambiente y los estilos de vida.
  6. Fortalecer la gestión y desarrollo de las trabajadoras y los trabajadores de la salud.
  7. Promover la investigación científica y el desarrollo de la ciencia y tecnología en salud y uso/aplicación de la evidencia en políticas públicas en salud.
  8. Fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional y reducción de la desnutrición apoyándose en la institución especializada de la región, el Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP).
  9. Establecer mecanismos para incrementar la cobertura de la provisión de agua apta para consumo humana, así como la protección y mejoramiento del ambiente humano, apoyándose en la instancia regional Foro Centroamericano y de República Dominicana de Agua Potable y Saneamiento.
  10. Reducir la vulnerabilidad ante los desastres de origen natural, las emergencias antrópicas y los efectos del cambio climático.

 

Citas al pie.

Para ampliar en este contenido véase el: Plan Nacional de Salud (2014-2018), disponible es: http://www.salud.gob.hn/doc/upeg/plannacionaldesalud2014.pdf.

 

 

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