Honduras

Porqué las Fuerzas Armadas apoyarán el continuismo

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POR ALBANY FLORES

¿Por qué las Fuerzas Armadas de Honduras desoyeron el mandato constitucional que les ordena garantizar la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República?, ¿por qué permitieron la postulación ilegal del presidente y candidato nacionalista en contra de una inmensa mayoría de hondureños opuestos a la reelección?, porque nunca fue distinto, y porque  las grandes dictaduras  del siglo XIX fueron impuestas por alianzas entre los militares y el Partido Nacional.

Esa, sobre cualquier otra, parece ser la respuesta más clara y cierta.

Veamos el contexto. Ninguno de los 9 gobiernos transcurridos desde el fin del Reformismo Militar (las dictaduras militares-nacionalistas de entre 1963 y 1982) invirtió tanto dinero y propaganda en la industria militar del país como el presente gobierno.

El gobierno de Juan Orlando Hernández incrementó el gasto militar de Honduras hasta en un 149% con respecto a otros gobiernos de la “vida democrática”: tres veces más que el resto de los países centroamericanos. En total, el presupuesto militar se incrementó de 94 a 234 millones de dólares; un incremento neto de 140 millones de dólares que equivalen unos 3.200 millones de lempiras.

Sólo una semanas antes de los recién pasado comicios electorales, el gobierno invirtió unos 320 millones de lempiras en dos buques de guerra comprados a Colombia para la Fuerza Naval.

No es sólo de ahora. Desde la fundación del Primer Batallón de Infantería, que suplantó a la Escuela de Cabos y Sargentos en 1942 en el gobierno del dictador Tiburcio carías Andino, con el apoyo logístico del gobierno estadounidense de Franklin D. Roosevelt; las relaciones íntimas entre las Fuerzas Armadas y el Partido Nacional han sido estrechas.

Los 16 años de la dictadura de Carías (1933-1949) fueron sustentados en las armas. Los casi 20 años de la dictadura militar (1963-1982) de López Arellano, Melgar Castro y Policarpo Paz García también. Todos esos años fueron gobernados por un el mismo triunvirato de hoy: la Iglesia, el PN y los militares.

En el presente gobierno, toda la institucionalidad del gobierno civil ha sido intervenida por los grupos armados del Estado. La Policía Nacional fue prácticamente desplazada por la Policía Militar; una contradicción enorme, tomando en cuenta que la Policía Nacional es garantía de un gobierno civil, no militar.

En él se han creado como nunca grupos armados como la Unidad Élite Tigres o PMOP. Por si fuera poco, se adoctrinó a los niños en proyectos de entrenamiento militar como el programa “Guardianes de la Patria”, que en los 4 años del presente gobierno entrenó a casi 100 mil menores en cuestiones castrenses.

¿Qué han hecho las decenas de ONG´s que viven de los niños, sí, que viven de los niños en Honduras?, ¿qué ha dicho la prensa?, nada, no han dicho ni hecho nada para impedirlo.

Por todo lo dicho, no me extraña que las Fuerzas Armadas le den la espalda al pueblo, porque siempre lo han hecho. No me extraña que el PN busque quedarse en el poder, porque siempre lo ha hecho. No me extraña que juntos busquen consolidar una nueva época de oscuridad para Honduras; al contrario, es justamente lo que espero de ellos.

Si hoy jueves 30 de noviembre de 2017 el candidato ilegal obtiene el triunfo, una nueva época de sumisión llegará. Y no significa que la Alianza —en términos de honestidad— sea una opción mucho mejor para administrar al país, porque es un proyecto tan político como el otro, pero dadas las circunstancias me atrevo a decir  que es por mucho más preferible.

Hoy más que nunca se debe tener claro una sola cosa: nuestro compromiso no es con ninguno de los partidos políticos, es con la legalidad, es con nuestros hijos, con los nuestros, con nosotros, con Honduras.

 

Acerca Invitado

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.

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