/¿POR QUÉ URUGUAY TIENE POLÍTICAS ABIERTAS A LA MIGRACIÓN?

¿POR QUÉ URUGUAY TIENE POLÍTICAS ABIERTAS A LA MIGRACIÓN?

Uruguay es una nación marcada por la migración. Aunque históricamente el número de personas que deciden mudarse al “paisito”, como lo llaman sus habitantes, ha fluctuado, en los úlitmos cuatro años Uruguay ha visto como cubanos, dominicanos y en especial, venezolanos, lo eligieron como destino.

¿Por qué migrar a Uruguay?

Para Jorge Muiño, el director general para Asuntos Consulares y de Vinculación, la respuesta es evidente. Se trata de un país que, a diferencia de la mayoría de naciones latinoamericanas, cuenta con un sólido sistema de seguridad social. Tanto la educación como la salud pública son gratuitas para todos los habitantes.

Además de ello, las leyes migratorias uruguayas reconocen que los extranjeros migrantes están en igualdad de condiciones con los nacionales. Al iniciar el trámite de la residencia, explica Muiño, al extranjero se le otorga una cédula provisoria, con la que puede “conseguir trabajo, apuntar a un hijo a la escuela y obtener servicios de salud”.

“Nosotros creemos que tenemos que tener una política de puertas abiertas” dijo el director general.

Las políticas progresistas de Uruguay, en comparación con las de otros países del sur del continente, son otras de las razones por las que los migrantes deciden echar raíces en la pequeña nación suramericana.

Camilo Ortiz, fundador del restaurante Pepe Bar en Montevideo, dijo que vino a Uruguay para poder ser libre. Él y su (entonces) novio Alberto emigraron desde Caracas en el 2013, donde se casaron. “Pensamos que era importante venir a un país donde fuéramos libres y plenos”, dijo el venezolano.

En el 2013, Uruguay fue el segundo país de Latinoamérica en reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo. En Venezuela, la unión entre Ortiz y su esposo es todavía ilegal.

Como Ortiz hay muchos otros. Muiño piensa que la migración a Uruguay es un fenómeno que llegó para quedarse. El año pasado cerró con 9206 residencias concedidas a extranjeros y cree que en el 2018 el número se superará con creces.

Una nación de migrantes

A pesar de que en época precolombina el territorio uruguayo estaba habitado por varias etnias indígenas, tanto las campañas colonizadoras como la posterior fundación de una nación independiente resultaron en la casi extinción de los pueblos aborígenes.

En el censo nacional del 2011, solo un 5% de la población se identificó como indígena, en comparación con un 90% que dijo ser blanco. Como explicó la profesora Wanda Cabella, de la Universidad de la República, en Montevideo, Uruguay se pobló gracias a los aluviones de migrantes europeos, en especial de españoles e italianos, cuya llegada al país se prolongó desde finales del siglo XIX a casi mediados del XX.

La historia cambió en los sesenta cuando debido a la crisis económica y posterior dictadura que se instauró en el país, casi el 10% de la población total del Uruguay decidió emigrar, de acuerdo con cifras oficiales.

Cabello dijo que este proceso, que se conoce como “emigración estructural”, marcó la tendencia poblacional en el país por casi medio siglo. La baja fecundidad, la cual se encontraba en tres hijos por mujer en 1950, contribuyó también a que Uruguay viese un saldo migratorio negativo y un escaso crecimiento en la población durante la mayor parte de su historia reciente.

Y es que el país es conocido por tener pocos habitantes y estar concentrados en el área urbana. Actualmente, viven 3.456.750 personas en el Uruguay. De ellas, casi la mitad – 1,38 millones– viven en la capital.

No obstante, como explicó el director general para Asuntos Consulares y de Vinculación, en los diez últimos años “Uruguay se ha transformado de ser una país emisor, a uno receptor”.

Existen varias razones que explican este fenómeno. La primera, es el retorno de los uruguayos que se encontraban viviendo en el exterior, particularmente en Europa y Estados Unidos. Como consecuencia de la crisis económica, contó Muiño, desde el 2011, “más de 14.000 uruguayos han querido retornar” a su país.

Por otro lado, en el 2002 se firmó el acuerdo sobre residencia de países que hacen parte del Mercosur, el cual les permite a los residentes de los estados parte (Uruguay, Paraguay, Brasil y Argentina) y los asociados (Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Guyana, Surinam y Venezuela) obtener una residencia legal en cualquiera de esos países solo acreditando la nacionalidad.

La legislación uruguaya fue más allá y en el 2014 se aprobó una ley que permite a los ciudadanos de los países del Mercosur obtener una residencia permanente. La aplicación de estas normativas, lógicamente, promovió la llegada de migrantes de países del Mercosur.

A este fenómeno se le suma el de la migración cubana y dominicana, que ha tenido su ‘boom’ en los últimos tres años. Al no ser países del Mercosur y debido a la gran afluencia de migrantes provenientes de estos países caribeños, el gobierno uruguayo decidió implementar una visa, la cual disminuyó el flujo.

Rinche Rodengber, de la ONG Idas y Vueltas, dijo que uno de los requerimientos para estos migrantes es el poder mostrar medios de vida. Esto puede hacerse mediante una oferta o contrato de trabajo, lo cual, según ella, hace que el “derecho a la migración esté ligado a la plata” que alguien tenga.

Fuente: VOA

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