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OEA NO SIRVE A INTERESES DE AMÉRICA LATINA

Por Óscar Esquivel

En su visita reciente a Panamá, el Papa Francisco evocó a Simón Bolívar cuando el Libertador, en su sueño de construir la Patria Grande, convocó en Panamá a un congreso que se llevó a cabo el 22 de junio al 15 de julio de 1826, a raíz de la independencia de nuestros países de Europa y de la urgente necesidad de mantenerse unidos para evitar futuras invasiones. El congreso no incluyó la presencia de Estados Unidos y Canadá, bajo el argumento que, al parecer, tanto Estados Unidos como el país vecino, estaban destinados a plagar de miseria a nuestros pueblos en nombre de la libertad.

La Organización de los Estados Americanos  fue creada en 1948 a iniciativa de Estados Unidos. Anteriormente existieron otros espacios que cumplían con el mismo objetivo, como por ejemplo la Conferencia realizada en Washington desde Octubre de 1889 hasta Abril de 1990. La OEA fue creada “textualmente” para que los Estados americanos pudieran resolver sus conflictos de manera pacífica, respetando el principio de la no injerencia, que se resume en que ningún Estado tiene derecho de intervenir en los asuntos internos o externos de otro. Este principio fue violentado el 14 de septiembre de 2018 por su Secretario General actual, el uruguayo Luis Almagro, cuando declaró: “En cuanto a intervención militar para derrocar al régimen de Nicolás Maduro, creo que no debemos descartar ninguna opción”.

Almagro se ha convertido en un activista de los intereses de Estados Unidos de Norteamérica. Aspira a un segundo mandato propuesto, precisamente, por Estados Unidos y Colombia. El mandato actual de Almagro inició en el 2015 y termina en el 2020. Antes de ocupar el cargo de Secretario General de la OEA, fungió como canciller del gobierno uruguayo encabezado por José «Pepe» Mujica. Luis Almagro, quien pertenecía al Partido Frente Amplio de Uruguay, fue expulsado de este instituto político en diciembre de 2018 a raíz de sus declaraciones pidiendo la intervención militar extranjera en Venezuela. El papel asumido por la OEA contra Venezuela en la actualidad no es nada nuevo, anteriormente lo hicieron contra Cuba y otros países de gobiernos de izquierda. También ha servido en Honduras para validar elecciones de dudosa transparencia.

El reposicionamiento de gobiernos de derecha en el continente hace más visible el papel servil de esta organización a los Estados Unidos de Norteamérica. En el 2011, a iniciativa de Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Ignazio «Lula» Da Silva, Evo Morales, Rafael Correa y otros líderes del continente, se creó la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe), con la idea de seguir el ideal de Bolívar y de José Cecilio del Valle cuando nos predicaban de la unión de la América española. Este espacio regional se ha visto reducido debido a la muerte de Hugo Chávez y Néstor Kirchner, así como el exilio de Rafael Correa y el encarcelamiento de Lula Da Silva. Jair Bolsonaro en Brasil, Iván Duque en Colombia, Lenin Moreno en Ecuador y otros presidentes de Latinoamérica han hecho que lo que hasta hace poco era casi un cadáver vuelva a andar en beneficio de los intereses de los Estados Unidos de Norteamérica.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.