Honduras

No a la línea continua – No “planche” su voto

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Por Óscar Esquivel

En 1748 salía a la luz en Francia el libro “El espíritu de las leyes” de Montesquieu, en él plantea la existencia de tres tipos de gobierno: El Republicano, el Monárquico y el Despótico”. Caracteriza al gobierno republicano como aquel en donde el poder soberano reside en el pueblo. Así mismo identifica a la República por la división de tres poderes: El poder Ejecutivo, el Judicial y el Legislativo. La división de poderes daría como resultado que hubiese contrapesos, es decir que, en caso que un poder pretenda abusar, el otro poder pueda contrarrestar, creando el equilibrio necesario para el buen gobernar.

Honduras en su acta de independencia declara ser una República, con sus tres poderes definidos. En nuestra corta historia democrática desde 1982 hasta la fecha, el poder ejecutivo siempre ha buscado controlar los otros dos poderes del Estado, justificando esa acción para que haya gobernabilidad. En las elecciones pasadas, en las que resultó ganador Juan Orlando Hernández, hubo una posibilidad real que los partidos llamados de oposición pudieran controlar el poder legislativo y así poder buscar un equilibrio y funcionara la República, pero un partido de “oposición” se negó a dirigir el poder legislativo justificando que ellos no se iban a prestar a una mal llamada ingobernabilidad. Y es así como el poder ejecutivo logra controlar el poder legislativo.

Después en el 2016 llegó la elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia por un periodo de 7 años. En donde después de un “acto circense” se logro elegir a los 15 magistrados -8 del Partido Nacional y 7 del Partido Liberal (Cuando el titular del ejecutivo corresponde al Partido Liberal son 8 liberales y 7 del Partido Nacional). Resultando así que en la actualidad no existe una separación de poderes. Y a la luz de lo que nos planteo el varón de Montesquieu no existe en la práctica un gobierno republicano.

En vísperas del proceso electoral ha entrado en agenda quien domina el próximo Congreso Nacional. El presidente actual y que aspira a la reelección de forma ilegal, le pide a sus simpatizantes que no lo manden solo al próximo período (dando ya como un hecho que repetirá 4 años más) que voten en línea continua por todos sus diputados, para así asegurar el mayor número de legisladores y controlar nuevamente el poder legislativo- el judicial no entra en juego pues este fue elegido por 7 años y termina su periodo hasta el 2023. La dirigencia de la alianza de oposición por su parte pide también el voto en plancha, para que no ocurra lo del período electoral pasado, en donde quedaron en desventaja numérica y tuvieron que ofrecerle la presidencia del legislativo al Partido Liberal y estos no aceptaron alegando lo que mencionamos anteriormente.

Es determinante lo que va a ocurrir en el próximo Congreso Nacional en donde se busca que haya una correlación de fuerzas y por ende una democratización en ese poder del Estado.

La militancia de la alianza de oposición mira de reojo la propuesta del voto en plancha, ya que en el proceso electoral pasado de 36 diputados quedaron finalmente en la bancada 28 legisladores y no quieren volver a cometer el mismo error. Lo que tampoco quiere decir que votarán por candidatos a diputados de otros partidos que sean malos, ya que la militancia de la alianza de oposición se caracteriza por ser crítica. Por su parte la militancia del Partido Nacional se ha distinguido por ser “obediente y no deliberante” votaran en línea continua como lo ha dicho su jefe, aunque no dudamos que habrá sus excepciones. Sin embargo, anda por ahí un “comodín” que puede volver a jugar el mismo papel de las elecciones recién pasadas. Además, no perdamos de vista el papel vital que podrán desempeñar los nuevos votantes y el voto independiente.

En aras de la nueva República, el electorado debería de elegir los mejores hombres, las mejores mujeres con capacidades reales en la actividad dolorosa del pensar. Indistintamente de la bandera política en que navegue el postulante -para lo que me refutarán que estar bajo una bandera es determinante, les diré que están en lo correcto -siempre y cuando se hayan dado procesos de formación política e ideológica, cosa que en nuestra hondura no se ha dado- y por el contrario ha servido para que oportunistas arropados en una cara bonita o con dinero se arropen bajo cualquier bandera. Como ya hemos dicho, los corruptos, los ladrones, los que históricamente han sometido al pueblo, no tienen bandera política.

Ya va siendo hora que despertemos, elijamos los mejores hombres y mujeres que nos saquen de esta hondura. Así como tampoco creamos que con esta próxima elección electoral se acabaran todos los males de nuestro país o que es nuestra única tabla de salvación. Hay otros actos auténticamente democráticos, pero bien, ese es otro tema.

Acerca Invitado

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.

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