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NATURALEZA DEL PODER: APROXIMACIONES

Por Óscar Esquivel

Honduras ocupa el primer lugar en pobreza a nivel de América latina según la CEPAL con un 67.4 %,  lo que nos hace reflexionar sobre la misma pregunta que se hacía José Cecilio del Valle a finales de 1700 y principios de 1800: “Siendo Centroamérica rica en territorio, flora, fauna, clima, minerales, ¿por qué es pobre el país de la riqueza?” Valle llegó a la conclusión que la causa de esa contradicción se encontraba en el sistema económico imperante que concentraba los medios de producción en pocas manos.

Desde Valle a nuestro tiempo la pobreza se ha incrementado por la misma causa: la concentración de los medios de producción en pocas manos, con el agravante que el sistema económico y político se ha perfeccionado al utilizar múltiples métodos de sometimiento: poco acceso a la educación, medios de desinformación, la religión, creación en laboratorios de enfermedades y hasta el uso de la fuerza a través de las armas. Los hondureños somos víctimas de intereses imperiales en colusión con pequeños grupos de poder económicos y políticos del país.

En los últimos años, el país ha sido víctima de monstruosos escándalos de corrupción, así como de acciones reñidas con la moral y la trasparencia. No es que antes no hayan existido, sino que hoy son tan descaradas que se realizan a plena luz del día y hasta televisadas. Ejemplos de esto son el saqueo al instituto de seguridad social, los aumentos de sueldo arriba de los L.100,000 a empleados públicos, entre otros. Según un periódico capitalino, en el 2014 habían más de 120 funcionarios. Otro periódico del país en su momento informó  que el sueldo de un presidente del Banco Central en cerca del medio millón de lempiras. Otros ejemplos son el proyecto del “Trans 450”, aumentos constantes a las tarifas eléctricas, incrementos a los combustibles y como consecuencia a la canasta básica. Podemos seguir enumerando actos de corrupción, de injusticias, de saqueos en contra de la población hondureña. Sin embargo, lo que nos hace reflexionar en el presente escrito es la aparente indiferencia y derrota del pueblo hondureño.

¿Qué impide que la población hondureña se rebele? ¿Qué hace que un elefante no pueda romper las cadenas que lo sujetan aun objeto inferior a su fuerza? Precisamente el desconocimiento del poder que tiene para poder romper con las cadenas de mendicidad, de analfabetismo, cadenas de pobreza siendo un país rico. Mijail Bakunin a mediados de 1800 se planteaba la siguiente interrogante: “¿Qué impide que penetre rápidamente en la masa de los trabajadores la idea salvadora? La ignorancia de estos y, singularmente, los prejuicios religiosos, los cuales, gracias a los esfuerzos de las clases dominantes, ocultan todavía hoy el pensamiento natural del trabajador y sus sanos sentimientos”. Bakunin también planteaba el posible camino que se debía seguir para que el oprimido logre su liberación: “Debe perseguirse como fin el hacer que el trabajador tome conciencia de lo que quiere. En provocarle la idea que corresponde a su instinto. No bien se haya llegado a colocar el pensamiento de la masa trabajadora a la altura de su instinto, inmediatamente se determinará la voluntad de esa masa y su fuerza se hará irresistible”.

Siguiendo la línea de pensamiento del líder anarquista ruso, corresponde seguir informando, y, si se quiere, seguir formando al pueblo hondureño. Ya llegará el momento en que la población tome consciencia de su situación siguiendo la mejor alameda que le garantice salir de la miseria en que hoy se encuentra.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.