/NASRY ASFURA Y SU OBSESIÓN POR LA “OBRA GRIS” (PT. 2)

NASRY ASFURA Y SU OBSESIÓN POR LA “OBRA GRIS” (PT. 2)

Por Óscar Esquivel

Nasry Asfura ha sido reelecto por segunda vez a la alcaldía del Distrito Central. 350,046 votos le han favorecido, y su más cercano (ni tan cercano) competidor del partido LIBRE, ha sido favorecido con 53, 821 marcas. Siete veces mayor ha sido cantidad de votos de “Papi a la orden” sobre el simpático “Jorgito” Aldana.

Los méritos del edil capitalino son, básicamente, haber cubierto de cemento el municipio: construir puentes donde no pasan ríos de agua, pero si ríos de carros. La bandera principal de “Tito” ha sido procurar aliviar el tráfico vehicular, tarea aún pendiente, ya que durante los cuatro primeros años de gestión municipal, el tráfico ha sido infernal y para ello la excusa perfecta ha sido, “Es el precio que hay que pagar mientras construimos los puentes.”

Sin embargo, en un diario capitalino del día miércoles 7 de febrero se leía lo siguiente: “Alcaldía busca reducir tráfico en el puente de El Prado”. Este puente fue construido hace dos años, precisamente para reducir el tráfico vehicular. La nota del diario continuaba, “Para solventar esta problemática, las autoridades contemplan edificar obras complementarias”. Es natural, entonces, plantearnos la siguiente pregunta: ¿Realmente están solventando la problemática del tráfico vehicular con la masiva construcción de puentes a desnivel?

Las construcciones de estas obras de materia gris, son millonarias y sin recurrir a préstamos. Como le gusta decir al edil: inversión de dinero y de tiempo. El tiempo de construcción de algunas de estas obras ha sido largo, tal es el caso de la calle del barrio El Guanacaste, donde la construcción duró cerca de año y medio, y casi la misma duración tiene la calle ubicada en la colonia 21 de Octubre de estar en reparación, lo que ocasiona, entre otros problemas, la quiebra de negocios vecinos.

También es de mencionar que las obras generan empleo, por aquellos que dirán que solo vemos lo negativo. Es como las mineras, que se llevan el oro y otros materiales, pero generan empleo los sacrificados inversionistas. La cantidad de votos sacados por Tito se deben, además de lo anterior, a su personalidad de hombre trabajador 24/7. Aunque con tanto desempleo y con un buen sueldo, ¿quién de los hondureños no trabajaría las 24 horas de días, durante los 7 días de la semana?

Otra de las características del edil es que no paga publicidad. A decir verdad, y con los pocos conocimientos en mercadeo que tengo, ¡qué más publicidad que estar parado por una hora frente a un “animal” de esos amarillos (tractor), que si “Don Quijote” los viera diría que son extraterrestres! O mirar puentes a desnivel por todos lados. ¡Publicidad efectiva, mis queridos saltamontes! Agregaremos de Nasry que su vestimenta le hace juego con la construcción; camina de “burros, jeans y camisas mangas largas”, y siempre acelerado, como todo buen hombre trabajador.

Me asalta la pregunta: ¿por qué insistir en escribir un artículo sobre un tema ya abordado, hace más de 6 meses? Terrible pregunta, sobre todo, porque soy yo quien la plantea y al único que pretendo convencer con la respuesta. Puede ser por la nostalgia que siento por los árboles asesinados; me gusta el oxígeno y no el dióxido de carbono, tengo que confesar. También sospecho que insisto en hablar sobre lo mismo por un Trans 450 que nunca pasó aunque sí fue desmantelada “la plancha” de cemento, como quien dice, “si no hay pruebas, no hay delito que perseguir”. No obstante, el querido Ricardo Álvarez, según la publicación de otro diario del país del 6 de enero, ha dicho: “Ni modo, construí el Trans-450, “Tito” lo modifico y Nasralla lo quemó”.

Sospecho que sigo hablando del tema porque cada vez que llueve en el barrio de “los jucos” y tantos otros barrios y colonias, se inundan a causa de la falta de alcantarillado. Insisto porque no hay proyectos de aguas negras. Sigo escribiendo sobre el tema por las cantidades millonarias pagadas a bancos extranjeros, por proyectos que no se llevaron a cabo. Insisto en el tema porque cada vez que paso por el Río Choluteca, me acuerdo de uno de los más grandes poetas de Honduras, Juan Ramón Molina, nacido en Comayagüela, quien diría en unos de sus poemas: “Sacude, amado río, tu clara cabellera, eternamente arrulla mi nativa ribera, ve a confundir tu risa con el rumor del mar. Eres mi amigo. Bajo tus susurrantes frondas, pasó mi alegre infancia, mecida por tus ondas, tostada por tus soles, mirándote rodar…” Un río que sirvió de inspiración al más grande poeta que ha tenido Honduras, que nada tiene que ver con el que hoy separa a Tegucigalpa de Comayagüela.

Como promesa de campaña para los presentes cuatro años, el edil capitalino ha dicho que se dedicara al tema del agua, fundamental en la vida del ser humano. Sin embargo, el tema pasa por la transferencia del servicio de agua potable del SANAA hacia la alcaldía municipal. El personal del SANAA ha manifestado que ese tema viene desde años, ya que los pasivos laborales son millonarios, y tendrán que hacerse antes de la transferencia, suponiendo que ésta sea la solución ante la falta de agua potable que aqueja a los pobladores de Tegucigalpa y Comayagüela.

Muchos problemas vitales tiene por delante la ciudad capital. Pero a falta de una oposición seria, “en el país de los ciegos, el tuerto es el rey”.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.