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NASRALLA DE ANTES Y DE AHORA

Por: Tomas Andino Mencia

Interesantes los giros del Presidente electo.

Antes Salvador peleaba por que se reconociera su triunfo en las pasadas elecciones del 26 de noviembre; ahora pide que se realicen “nuevas elecciones”, propuesta que dejaría sin validez lo logrado en las pasadas, donde el ganó. Pregunta: Si él ya es Presidente electo, lo que Salvador repite constantemente, ¿Por qué tiene que someterse a un nuevo proceso electoral? ¿Por qué deja lo seguro (su triunfo) por un incierto proceso electoral, que nadie puede asegurar que será posible, y aunque lo fuera, quien puede asegurar que será transparente y democrático, en manos de la OEA? ¿No es más lógico exigir que se le entregue el poder, como lo exigen las bases en las calles?

Antes Salvador Nasralla dijo que dejaba la Alianza porque termino con esta su “contrato”, lo cual hizo sin ninguna consulta previa ni con LIBRE ni con el PINU. Incluso fue más allá, dijo que esta Alianza se ha “disuelto”, ha desaparecido. Ahora dice unilateralmente, sin tampoco haber hecho ninguna consulta con nadie, que a esta Alianza (a la que dice que renunció) le sumará otros sectores, como el Partido Liberal, los buenos “Cachurecos”, los buenos empresarios, los buenos militares, etc. Habla de crear un gran “Frente Nacional”. Tal propuesta levanta muchas preguntas: ¿Por qué no consultó su nuevo proyecto con LIBRE y el PINU, ni con las bases que han dejado el pellejo en las calles? ¿Por qué tuvo que retirarse de la Alianza de Oposición contra la Dictadura para ahora hablar de un nuevo Frente Nacional, supuestamente mas amplio? ¿Exactamente a quiénes pretende reunir en su Frente Nacional: al COHEP, a las iglesias, a las centrales sindicales que no dijeron ni pio mientras masacraban al Pueblo, a los militares “buenos”?

Antes Salvador exigía que el presidente Hernández le entregue el poder el próximo 27 de enero, basado en que este perdió las elecciones. Ahora no menciona para nada la salida del dictador, sino que está dispuesto a sentarse a dialogar con este sobre el tema de las nuevas elecciones, lo cual puede suponer un proceso de seis meses o más. ¿Acaso está contemplando la posibilidad de que JOH siga en el poder mientras se concertan nuevas elecciones? Y si no ¿será que con los sectores que quiere reunir en el “Frente Nacional” pretenderá instalar un gobierno provisional excluyendo a las bases que hemos tomado las calles?

Antes Salvador criticaba la postulación inconstitucional de JOH en las pasadas elecciones. Ahora ese tema no es mencionado por él de cara a las nuevas elecciones que propone. ¿Acaso esta considerando aceptar participar nuevamente con JOH, repitiendo la misma violación a la Constitución?

Antes Salvador decía que el único dialogo que tendría con JOH es que este reconozca su triunfo electoral del pasado 26 de noviembre. Ahora dice que estaría dispuesto a sentarse a dialogar con JOH solo sobre la propuesta de nuevas elecciones. ¿Qué sentido tiene que Salvador acepte dialogar con el candidato perdedor, fraudulento, asesino y delincuente, para definir algo tan importante para la vida de la nación?

Antes desconfiaba de la OEA, al grado que en el pasado llego a decir que esta se confabulaba con JOH, a lo cual Almagro amenazó con procesarlo judicialmente. De hecho, Almagro nunca criticó a JOH por su postulación inconstitucional, incluso le tendió una trampa a Salvador haciéndole firmar un documento donde aceptaba los resultados emitidos por el TSE. Pero ahora Salvador deposita toda su confianza en la OEA, de la cual saca la propuesta de nuevas elecciones. ¿Por qué ahora confía en la propuesta (a nuevas elecciones) de quien estuvo dispuesto a apuñalarlo por la espalda?

Es evidente que las propuestas del Nasralla de ahora no son las mismas del Nasralla de antes, por una sencilla razón: ahora consulta con los gringos, con su enemigo Almagro, con la empresa privada, los partidos tradicionales, los militares “buenos” y las burocracias sindicales, para definir un proyecto que luego nos impondrán a las bases, a quienes no consulta para nada.

En conclusión; el Pueblo debe seguir su PROPIA RUTA, hasta sacar al Dictador. No se puede confiar en líderes que no surjan del Pueblo trabajador ni hayan sido probados en la lucha. De hecho, esta lucha se inició y se hizo sin estos líderes. El Pueblo solo debe confiar en si mismo.